Osvaldo Calderón. 4 octubre

Estaba frente al menú y no sabía por dónde empezar. Todo lo asociaba como una lista de deseos dirigida a los mejores cocineros de antaño, aquellos que daban vida a la alimentación de nuestros ancestros en toda Mesoamérica.

“El cultivo de maíz en Costa Rica se dice que existe desde hace 5600 años, según investigaciones arqueológicas realizadas por el Museo Nacional”, detalla el sitio web de la Oficina Nacional de Semillas.

Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón

El poder de lo que representan las palabras me provocaba un gran antojo.

Es que imagínese leer el menú y tener que decidir entre maduro con queso, prensadas, queque de elote, chorreadas, pozole, esquites, elote con mantequilla, elote estilo mexicano, pupusas, arepas, mazorcadas (tipo chifrijo) y ollitas (casados).

Ni qué se diga si uno es dulcero y lo empujan contra postres elaborados con este fruto de la tierra. Mejor, vea este video corto de lo que elegí en un primer acercamiento. Quizá y le resulte en una buena opción:

(Video) Mazorcada, esquites y tortilla alineada: una milpa deleita en barrio La California

Esquites: más rico que en México.

Hace muchos años, tuve la oportunidad de probar esquites por primera vez en un pueblito llamado Atitalaquia, estado de Hidalgo, al norte de la Ciudad de México.

En aquella ocasión, empezaba a conocer un poco de esa gastronomía y había quedado más que feliz.

Aquí, en La Cali, la cosa tenía magia:

Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón

El caldo del maíz me confundía con el del pozole. Los granos amarillos tenían un punto perfecto de cocción donde les percibí pequeñas y jugosas explosiones al paladar.

El juego que plantearon el queso seco, el chile y el limón me dejaron “en milpa”. Lo principal fue poder recordar en un vaso lo rico de este platillo típico de México.

En ‘Josémaíz’ todo gira en torno al dios maya del maíz. Las mezclas son exquisitas al paladar y me acercaron a las recetas de las abuelitas, pero con un toque de modernidad.

Elegí chicharrón en la mazorcada para poder compararlo con un chifrijo. Este me dio la sensación de ser más ligero para el estómago. Satisfizo mi apetito y no me dejó empanzado: ¡bien!

Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón

Degusté una tortilla aliñada exquisita. Su lomito era suave y jugoso. La acompañé con una chilera poco picante.

Sirve para cualquier hora del día: esta sí la percibí bastante llenadora.

Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón

Vea esta foto y luego le cuento de los tragos… de café y de uno de sus acompañamientos estrella.

Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón

Al igual que una buena milpa donde otros cultivos crecen y fortalecen al maíz, aquí los tragos con licor me oxigenaron los platillos.

Estos me resultaron en toda una bomba de buena apariencia y sabor.

Para refrescar, me gustó muchísimo el mojito cervecero. La jarra me llamó la atención, ya que lo preparan con la birra de la Champions League y le agregaron fresas y hierbabuena. Bastante refrescante.

Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón

Degusté uno con una base de pulpa de maíz y whisky. Llamativa decoración:

Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón

Para ir entrando en calor, existe uno despampanante: una paloma audaz dentro de una jarra de loza. Nada como ese saborcito a toronja con un ligero ácido de algo parecido a tajín en el borde. Sin duda, una bebida rendidora y para rato.

Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón

Ahora sí, la bebida mundial por excelencia: el café. Una jarra grande con un líquido equilibrado y sabrosón.

Foto: Osvaldo Calderón
Foto: Osvaldo Calderón

El queque de elote jugó un papel determinante. Estaba suavecito, calientico y emanaba aromas a maíz recién molido.

Me gustaría ver más Josémaíz en pueblitos, centros comerciales, avenidas y aeropuertos porque es comida de dioses que nos representa desde México hasta Perú (choclo). Los indios taínos y los caribes denominaban a esta planta como ‘mahís’, o sea, “lo que sustenta la vida”, según la FAO.

Sin duda, una perla en medio de una mazorca, una milpa en pleno centro de San José.

Los precios de las entradas y platillos en este restaurante andan entre los 2.000 y 5.500 colones. También, aplica un 10% de descuento a los suscriptores de La Nación que sean tarjetahabientes del Club Nación.

Fin.

En Instagram acostumbro subir fotos y videos relacionados con comida, árboles, animales, deportes y naturaleza. Algunas de ellas terminan convirtiéndose en publicaciones de este blog.

Estas otras lecturas podrían ser de su interés: