Editorial: Alto al uso político de la religión

Valerse de la religión para incidir en las preferencias y decisiones electorales de los ciudadanos no solo viola el ordenamiento jurídico, sino que demuestra un claro irrespeto por la ciudadanía, su autonomía y sus convicciones más íntimas. En buena hora, el TSE frenó la reciente confabulación ilegal entre actores políticos y religiosos

Por La Nación

HOY EN OPINIÓN

Una democracia no muere el día que aparece una encuesta, sino el día en que la gente se convence de que ya no vale la pena intentarlo



El País