Editorial

Aceptar la irreversibilidad de este fenómeno no implica resignarse. Es, paradójicamente, la única forma de empezar a actuar con seriedad. La solución no es prometer un Estado incorruptible, sino reducir sistemáticamente el catálogo de favores comercializables



Combatir a estos delincuentes solo será efectivo si las instituciones del Estado cooperan dentro del ámbito de sus respectivas competencias, con pleno respeto a la independencia judicial. La respuesta no puede concentrarse solo en quien sustrae un auto: debe alcanzar a quienes lo desarman, alteran su identidad, falsifican documentos y lo introducen en los circuitos comerciales