Si hubo algo que debería encender todas las alarmas, fue el reclamo directo y sin ambages que públicamente hizo Fernández por las investigaciones que pesan sobre funcionarios del anterior y del actual gobierno. Fue simplemente inaudito
Columnistas
El verdadero peligro radica en sociedades que terminan aceptando la erosión institucional como un precio tolerable a cambio de castigar a las viejas élites
Cuando un presidente quiere poner su nombre a instituciones públicas mientras aún gobierna, la línea entre el Estado y el gobernante empieza a confundirse. No es un reconocimiento histórico, sino un acto de egolatría







