Irene Rodríguez. 23 octubre
El estudio tomará en cuenta a 3.000 personas quienes participarán de forma voluntaria. De ellas, 1.000 ya tuvieron la enfermedad y 2.000 serán individuos sanos que se utilizarán como control. Fotografía: Rafael Pacheco
El estudio tomará en cuenta a 3.000 personas quienes participarán de forma voluntaria. De ellas, 1.000 ya tuvieron la enfermedad y 2.000 serán individuos sanos que se utilizarán como control. Fotografía: Rafael Pacheco

¿Qué pasa después de que nos recuperamos de covid-19? ¿Nuestro sistema de defensas quedó listo para “reconocer” al virus SARS-CoV-2 si nuevamente nos enfrentamos con él? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Eso nos impedirá enfermar o ayudará a que nuestra segunda infección sea más leve?

Precisamente un grupo de investigadores costarricenses se darán a la tarea de averiguarlo. Ellos explorarán los anticuerpos, proteínas generadas por nuestro sistema inmunitario una vez que se enfrenta a un patógeno y que le permite defenderse de este, neutralizar la acción y crear “memoria inmunitaria” para reconocer al microorganismo si volvemos a encontrarlo.

Estudios internacionales que se llevan a cabo señalan que la gran mayoría de personas generan estas sustancias y se mantienen por tres, cuatro y cinco meses. Sin embargo, por el poco tiempo que lleva la humanidad conviviendo con el virus, aún se desconoce cuán fuerte es esta respuesta inmunitaria y durante cuánto tiempo se mantiene.

La investigación Evaluación a la Respuesta Inmune al SARS-CoV-2 en Costa Rica (RESPIRA) busca saber cómo está la situación directamente en la población de la Gran Área Metropolitana (GAM), algunas áreas de Guanacaste y el área central de Puntarenas.

Se reclutará a 3.000 costarricenses de forma voluntaria: 1.000 a los que se les haya diagnosticado con covid-19 y 2.000 que no, para que funjan como control. Dentro de los 1.000 casos, además, se escogerán 300 para estudiar a todas las personas que viven con ellos. A todas estas personas se les dará seguimiento durante dos años.

Las pesquisas estarán a cargo de la Agencia Costarricense de Investigación Biomédica (ACIB) y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), y contará con el apoyo del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI, por sus siglas en inglés), el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, también de Estados Unidos (NIAID, por sus siglas en inglés) y el Instituto Alemán del Cáncer.

Rolando Herrero, director de la ACIB y uno de los coordinadores del proyecto, manifestó a La Nación que analizar los anticuerpos puede tener varios usos. Por un lado, saber qué porcentaje de la población ha estado infectada, según sus palabras, esta sería una forma tal vez no exacta, pero sí lo más cercano que se tiene para medir cómo está la inmunidad rebaño.

Pero también, se pretende entender cómo funciona esta inmunidad en los recuperados: ¿si los anticuerpos protegen, quién está protegido?

“Son muchas las preguntas que podrían buscar responderse. ¿Cuáles anticuerpos están produciendo los costarricenses? ¿De qué tipo? ¿En qué cantidad? ¿En qué momento están más fuertes. ¿Necesitarán una vacuna estas personas? Esto nos ayudará a entender las características de la enfermedad en el país”, recalcó el investigador en entrevista con La Nación.

“Es un virus nuevo que llegó, el cuerpo humano no tiene defensas, no sabemos a ciencia cierta si hay protección cruzada de otros virus, no sabemos en este momento cómo actúan las defensas”, agregó.

Para Román Macaya, presidente ejecutivo de la CCSS, esto permitirá conocer más sobre cómo funciona el virus dentro de nuestro territorio.

“Al ser aquí podemos verlo con nuestra gente, ver cómo influye, por ejemplo, la genética. Hay marcadores genéticos muy propios de nuestra población, esto podría influir. Tener esta información a nivel de primer mundo, nos va a permitir conocer nuestra dinámica de la enfermedad y tomar mejores decisiones”, consideró el jerarca.

(Video) Costa Rica estudiará sus defensas contra la covid-19

¿Quiénes participarán?
Esta es la imagen del virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad covid-19. Ilustración: Universidad de Huddersfield
Esta es la imagen del virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad covid-19. Ilustración: Universidad de Huddersfield

Según el protocolo de investigación de RESPIRA, el primer paso consiste en buscar a los participantes de la investigación. El proceso de reclutamiento comenzará, según Macaya, “en los próximos días”.

Quienes lleguen a reclutar irán debidamente identificados como investigadores del estudio. En el caso de reclutamiento telefónico, también se identificarán. Son entre 40 y 50 trabajadores en un inicio, próximamente se unirían más.

Un primer grupo de participantes (aproximadamente 700) serán personas que, al momento de ser reclutados, tengan una infección activa con SARS-CoV-2 diagnosticada mediante prueba en laboratorio.

El personal de la CCSS o del Ministerio de Salud informarán a los participantes potenciales sobre el estudio y preguntarán si desean ser contactados por el comité investigador para recibir más información.

De este grupo, saldrán 300 núcleos familiares que se estudiarán para ver si desarrollan la infección y si generan anticuerpos.

Otros participantes (aproximadamente 300) serán de los primeros casos recuperados de covid-19, los cuales se dieron entre marzo y abril. Ellos serán contactados y reclutados en el hogar con base en listas de registro de la CCSS y del Ministerio de Salud.

Finalmente, por cada uno de estos 1.000 participantes se escogerán dos personas del mismo sexo, edad y área geográfica que no hayan tenido la infección para que funjan como controles. En este grupo también se monitoreará si en algún momento desarrollan la infección.

Cada una de estas personas recibirá un consentimiento informado, un documento en donde se les explica en qué consiste el estudio, además de cómo y para qué son las diferentes pruebas que se realizarán. En el caso de los participantes entre 12 y 17 años ellos también recibirán la información por escrito y la firmarán, lo mismo que sus padres encargados. En los menores de 12 años el consentimiento lo harán sus padres o tutores.

“Eso sí, deben tener el compromiso de no salir del país en los próximos seis meses”, puntualizó Amada Aparicio, una de las investigadoras de la CCSS.

Cada participante potencial podrá hacer todas las preguntas que considere necesarias para aclarar sus dudas. Además, durante todo el tiempo del estudio, ellos tendrán acceso a una línea telefónica o de mensajería, así como a un correo electrónico en caso de que tuvieran dudas.

Un seguimiento tan a largo plazo permitirá también ver cuántas de las personas que están en el grupo control son infectadas y ver su evolución desde un inicio.

Medir las defensas contra el virus

La Agencia Costarricense de Investigación Biomédica (ACIB) y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) estudiarán la respuesta del cuerpo a la enfermedad.

FUENTE: ROLANDO HERRERO, COORDINADOR DE LA INVESTIGACIÓN, MEDLINEPLUS, CDC    || INFOGRAFÍA/ LA NACIÓN.

La pruebas

Una vez que una persona aceptó participar de la investigación, se le hará una entrevista para conocer sus factores de riesgo y un exámenes médicos para saber su estado de salud.

En las personas que tienen o tuvieron la enfermedad, también se les preguntará por intensidad, duración y variedad de síntomas.

Se someterán a pruebas de sangre y de saliva para determinar cómo están los anticuerpos contra el virus.

Las muestras de sangre consistirán en tomas 20 cc en cada visita. En niños será de 3 ml para menores de 2 años y de 5 ml para mayores de esa edad.

La frecuencia dependerá de en qué grupo se encuentra la persona. Quienes tienen o han tenido la enfermedad la tendrán una vez por semana las primeras cuatro semanas, luego, una vez al mes durante los siguientes seis meses. Y posteriormente una vez cada seis meses durante los siguientes 18 meses.

En los controles se dará al momento de reclutarlos y luego una vez cada seis meses.

Las muestras de saliva se tomarán una vez por semana las primeras cuatro semanas y después una vez al mes por los siguientes 18 meses.

En los controles será una vez al mes durante 24 meses.

Sumergirse y buscar en la memoria del sistema inmunitario

¿QUÉ SON LOS ANTICUERPOS?

Son parte de la respuesta de nuestro sistema inmunitario a una infección.

FUENTE: ROLANDO HERRERO, COORDINADOR DE LA INVESTIGACIÓN, MEDLINEPLUS, CDC    || INFOGRAFÍA/ LA NACIÓN.

¿Por qué es clave buscar en el sistema de defensas? Allí están muchas claves para entender la enfermedad, y, especialmente, ver cómo se comporta en Costa Rica.

Cada vez que nos enfermamos o nos exponemos a un virus, bacteria, hongo o parásito, nuestro cuerpo genera una forma de reconocerlo posteriormente. A esto se le llama memoria inmunitaria.

En esa labor hay dos “caballos de batalla”: por un lado están las células de memoria, por otro, los anticuerpos.

Las células de defensa no mueren con la infección. Dentro del sistema inmune hay dos tipos de células clave en esto, llamados linfocitos T y linfocitos B. Hacia el final del combate a la infección, algunas de ellas se convierten en las llamadas células de memoria, las cuales están en capacidad de reconocer la infección.

Pero también está la llamada respuesta humoral, es decir, los anticuerpos. Estos son generados por los linfocitos B.

Es como si estas células y estos anticuerpos tuvieran fotografías de “los más buscados” y así pudieran reconocer al virus si volvieran a encontrarse con él.

“Es como si se presentara ese virus con cualquier candado pero ya su cuerpo supiera donde está la llave para abrirlo y combartirlo”, ejemplificó Macaya.

En algunos casos, como con varicela o sarampión, esta memoria se mantiene al punto de que solo en casos muy raros se contrae una segunda vez, pero no en todos los virus es así.

El problema: aún no se sabe cuánto dura esta respuesta del sistema inmune ni cuán fuerte sea, ni si hay diferencias por perfiles de personas. Por eso es necesario estudiarlo.

La viróloga Eugenia Corrales Aguilar, quien ha estudiado este y otros coronavirus, explica que lo usual es que los anticuerpos suban los días posteriores a la infección, luego bajen y posteriormente se mantengan, pero eso no se sabe con este nuevo virus.

“Por estudios que se han hecho en coronavirus anteriores se sabía que los anticuerpos no eran eternos y llegarían a bajar, para otros coronavirus estudios que se hicieron reportaban que era aproximadamente de un año lo que se duraba con anticuerpos”, señaló.

Macaya asevera: “Aprendemos todos los días del virus, es como tomar agua de una manguera de bomberos, es mucha la información. Este estudio nos va a ayudar a dimensionar mejor el impacto específico en el país, pero también podría darle herramientas a otros países del mundo”.

¿Para qué servirá el estudio?

La información que arrojen las muestras de saliva y de sangre podrá determinar muchas cosas sobre la interacción del virus y la población costarricense.

“Queremos ver la descripción de anticuerpos con base en las características de la enfermedad”, expresó Herrero. “¿Las personas que tuvieron síntomas más fuertes generaron más anticuerpos que quienes tuvieron síntomas leves, o más bien es al revés? ¿Los asintomáticos generan anticuerpos? ¿en qué cantidad?”.

Y prosiguió: “también es ver las características de las personas, ¿cómo se comportan los anticuerpos si soy hombre o si soy mujer? ¿si estoy delgado o si tengo sobrepeso? ¿según la edad que tengo? ¿si soy pobre o si no lo soy? ¿mis características genéticas me ayudan, me perjudican o son indiferentes?”.

También servirá para ver qué características tiene el contagio: ¿hay algún perfil de personas que contagian más que otras? ¿tiene que ver con la carga viral (cantidad de virus en la persona) o con la persona en sí?

Esto también servirá para ver las infecciones que no causan síntomas. ¿De los controles hubo gente ya expuesta al virus sin saberlo?

Al tener un grupo de personas que se infectaron en marzo o abril y también otro grupo con infecciones en este momento, se permitirá ver si hay diferencia entre los anticuerpos según época de infección.

Para Macaya, hay otras preguntas vitales que podrían responderse.

“Por ejemplo, con la inmunidad rebaño. Si los anticuerpos no duraran tanto, ¿se lograría? ¿cómo evolucionará el virus, cómo evolucionará nuestra respuesta inmune? ¿esto quiere decir que las personas deberán vacunarse más seguido o no? Esto podría ser un estudio de referencia mundial", manifestó.

“Otro tema, aunque no es el objetivo primordial, es que la investigación nos ayudaría a ver las secuelas a largo plazo del virus. Es algo que debemos tomar en cuenta y el estudio nos ayudará a monitorear, ¿cuán comunes son? ¿en qué tipo de personas se ven? ¿cuál es su gravedad? ¿el impacto de la rehabilitación?”, agregó.

El posible rol de las reinfecciones
Así se ve el virus SARS-CoV-2 en un microscopio electrónico. Este virus es el causante de la enfermedad covid-19. Fotografía: NIAID
Así se ve el virus SARS-CoV-2 en un microscopio electrónico. Este virus es el causante de la enfermedad covid-19. Fotografía: NIAID

Herrero y Macaya coinciden en que también se podría ver si la primera infección protege de una segunda, es decir, qué tanto se verían las reinfecciones en la población y que características se tendrían.

El pasado 22 de octubre, el Ministerio de Salud confirmó que se investigan tres posibles casos de reinfección.

“Los controles nos permitirán saber la incidencia de la enfermedad a futuro, pero también podríamos ver personas que den positivo luego de haberse recuperado, esto ya se ve en algunas personas a nivel del mundo, ver qué pasó en ellas”, señaló Herrero.

Macaya complementa: “sabemos que es algo muy raro, pero ya se ha visto en el mundo, al darle un seguimiento riguroso a las personas nos permitirá ver si se da en Costa Rica, cómo se da y estudiar cómo funciona”.

A futuro

Aún no se sabe cuándo se podrían tener los primeros datos de este estudio, pero Macaya resalta que lo importante es que ya están listos para comenzar.

Incluso, este es un buen momento para comenzar, pues ya se ha logrado avanzar en la comprensión del virus.

“Pero imagínese cuánto habremos avanzado en la dinámica del virus en un tiempo. Estamos esperanzados en una vacuna, tal vez la veamos llegar y veamos su impacto. También habría que ver cómo está su dinámica de contagio y sus manifestaciones. No sabemos la virulencia que tendrá”, especificó el jerarca.

“Pero eso es parte de lo bueno de realizar un estudio a este nivel, que nos permite ver los cambios en el tiempo”, concluyó.