Editorial

Editorial: Error al mantener la ‘ley de enganche’

Si ante iniquidades e ineficiencias, el gobierno se acobarda o se mantiene indiferente, arriesga a perder autoridad moral para liderar la totalidad de la reforma fiscal.

06/09/2018     Asamblea Legislativa. Sesión de Plenario Legislativo. Diputados Walter Muñoz y Welmer Ramos. Foto: Rafael Pacheco
06/09/2018 Asamblea Legislativa. Sesión de Plenario Legislativo. Diputados Walter Muñoz y Welmer Ramos. Foto: Rafael Pacheco Rafael PACHECO GRANADOS

En el estudio de las medidas en pro del ajuste fiscal, que requiere urgentemente el país, el Poder Ejecutivo y los diputados que analizan las propuestas deben tener, en todo momento, muy claro el norte u objetivo buscado. Lo necesario es que las medidas que se adopten contribuyan a reducir el déficit en alrededor de 4 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB). Eso obliga a tener siempre presente el efecto cuantitativo esperado de cada una de las medidas de incremento de impuestos y de recorte y control de gasto público que se estudien. También, es necesario que las medidas que finalmente se adopten satisfagan el criterio de equidad o justicia redistributiva, pues los costos serán soportados conforme a las posibilidades de los diferentes grupos. Sobra decir que las medidas deben tener efectos no de solo a corto plazo, sino que han de ser sostenibles en el tiempo y no han de interferir con el crecimiento económico. En suma: suficiencia cuantitativa, equidad, sostenibilidad y eficiencia son las cuatro condiciones que debe satisfacer la reforma fiscal.

El Poder Ejecutivo, particularmente por medio de su ministra de Hacienda, ha defendido la integridad de la capacidad recaudatoria de su propuesta y hasta ha abogado por que se adopten tasas relativamente altas para el impuesto al valor agregado (IVA) que aplica a la canasta básica. Algunos diputados se han resistido porque consideran que eso atentaría contra el principio de equidad.

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