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Saúl: Aprendiz de narco a los 13, detenido a los 16

En menos de cuatro años, Sául pasó de ser un niño que jugaba con legos y patinetas a un adolescente que compraba droga en Escazú para venderla en barrios pobres de La Unión.

28/02/20224       Alajuelita. Centro de Restauración de Menores Genesis, centro de atención de menores con problemas de adicción. Foto: Rafael Pacheco Granados
28/02/20224 Alajuelita. Centro de Restauración de Menores Genesis, centro de atención de menores con problemas de adicción. Foto: Rafael Pacheco Granados Rafael Pacheco Granados

Antes de convertirse en un aprendiz de narcotraficante, a Saúl le gustaba jugar con legos, era un niño más tratando de armar figuras con pequeñas piezas de colores, pero a los 12 años cambió ese juguete por un puro de marihuana; un año después empezó a vender drogas entre sus compañeros del colegio. Tres años después está internado en un centro de rehabilitación para menores adictos, por orden de un juez.

Los muchachos con los que convive son en su mayoría menores que el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) tomó de familias disfuncionales o de hogares en los que incluso los progenitores consumen o venden drogas. En 2023, el PANI internó en los tres centros de rehabilitación disponibles en el país, 346 menores, un 35% más que en 2019.

Atrapado en ese lugar, Saúl intenta recoger del suelo las piezas de su vida y rearmarse. No lo tiene sencillo, viene de una familia disfuncional y su padre lo abandonó para marcharse con una muchacha de 19 años. “Mi madre solo me dijo que él se fue de viaje”, dice el joven al recordar ese episodio. Como la mayoría de menores con dependencia a las drogas, salió del sistema escolar antes de concluir sus estudios y cosechó muchos problemas y enemigos.

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