Educación

Colegiales llegan a universidades sin conocimientos básicos

Casas de Enseñanza confirman vacíos en Matemáticas, Inglés y Química. MEP reconoce incapacidad para concretar planes de nivelación desde 2019

Con diagnósticos y programas de recuperación, las universidades públicas intentan llenar los vacíos que traen estudiantes de primer ingreso luego de cuatro años de apagón educativo por huelgas docentes y clases a distancia durante la pandemia, sumado a la incapacidad del Ministerio de Educación Pública (MEP) para implementar planes de nivelación.

Miles de alumnos comienzan sus carreras universitarias sin manejar conceptos básicos en materias como Inglés, Matemática o Química, o no saben buscar información para investigar y comunicar ideas claras en un escrito, afirmaron a La Nación voceros del Instituto Tecnológico (Tec), la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad de Costa Rica (UCR).

Los recién ingresados también presentan dificultad para entender instrucciones en ejercicios, redactar argumentos o establecer conexiones entre distintos contenidos, así como deficientes hábitos de estudio y de conocimientos básicos para abordar una determinada temática. Incluso, se han detectado problemas en la comprensión y velocidad lectora, expresión oral y en técnicas para facilitar el análisis como subrayado y síntesis de textos.

Estas deficiencias fueron verificadas por el Tec en pruebas de diagnóstico de Matemáticas e inglés, que hicieron obligatorias desde el año pasado. “La dificultad en comunicación escrita que presentan los estudiantes incide en su rendimiento general en esta y en el resto de las disciplinas. En el caso de Matemática, la promoción (en las pruebas de diagnóstico) en los últimos años ha sido inferior a un 10% antes de la pandemia”, informó el Tecnológico ante consultas de este diario.

En 2021, de los 1.793 estudiantes que realizaron el diagnóstico de Matemática, el 53% (955) obtuvo una calificación inferior a 40. De los 330 que lograron una calificación superior a 60 y por eso pudieron hacer examen de suficiencia de Matemática General (prueba presencial que se aplicó en enero), al final solo 68 estuvieron en capacidad de completar el test, y de ellos aprobaron únicamente tres.

Posteriormente, en los talleres de nivelación de esa asignatura, la nota promedio fue de 30,74 puntos en una escala de 1 a 100. Incluso, en el curso de Matemática Elemental, la promoción fue de apenas 45%. Pasó lo mismo en el caso de Química, ya que el 87,1% de los estudiantes obtuvo un resultado inferior a 60 en los diagnósticos, lo que obligó al Instituto a habilitar tutorías para todos los estudiantes de primer ingreso.

“Los resultados de cada una de las pruebas diagnósticas evidenció que hay un rezago importante en los conocimientos previos que se requieren para el trabajo en los cursos universitarios. Dado que las notas son muy bajas, se podría afirmar que el problema es bastante generalizado, no solo en algunas áreas específicas. Esto es algo que ya venía siendo informado por las universidades desde hace varios años y era esperable que se agravara con las últimas huelgas y con la pandemia”, indicó el Tec.

En el caso de la UNA, los problemas se detectan según el área o carrera en la que la persona es admitida, pues en muchas es necesario que cuente con determinados conocimientos o habilidades. No obstante, señala la universidad, los estudiantes “son deficientes o no las han desarrollado en el nivel deseado”.

Al realizar una consulta a personal docente de las áreas de Inglés, Matemática y Química, el 75% dijo haber identificado diferencias a nivel de preparación de habilidades y saberes entre la población estudiantil que ingresó en el 2021 y la que entró a la Universidad en años anteriores.

Las principales necesidades formativas están vinculadas al manejo de conceptos básicos en las tres áreas indicadas, habilidades de lectoescritura y del pensamiento como lógica, razonamiento, memoria, entre otras, así como uso de herramientas ofimáticas y la autonomía y autorregulación en el proceso de aprendizaje.

Nueve de cada diez profesores afirmaron que es urgente desarrollar acciones para preparar mejor a los alumnos de primer ingreso. Incluso los propios estudiantes han manifestado que necesitan dicha nivelación, según testimonios aportados por la UNA a este diario.

No todos hemos tenido el mismo nivel de educación y, al menos, esos cursos muestran los conocimientos que debemos manejar”, admitió uno. “Sirve para poder entender algunos fundamentos básicos, que uno como nuevo ingreso no posee”, expresó otro alumno.

Por su parte, la UCR ratificó que existe una “deficiente formación en Matemática de las personas que ingresan a la Universidad”. De acuerdo con los docentes, “la formación en Álgebra y Geometría básicas es absolutamente deficiente” y aquellos estudiantes que inician las carreras de Educación Matemática y Enseñanza de la Matemática “no tienen dominio de más del 80% de los conocimientos o habilidades algebraicas esperadas en una persona de primer ingreso”.

Además, este año solo un 41% de la población evaluada aprobó el examen de diagnóstico de inglés. Sobre este aspecto, el centro dijo que “muchos estudiantes se ven a sí mismos como impotentes para adecuarse a un sistema de enseñanza-aprendizaje universitario por el bajo rendimiento académico y un inadecuado nivel de comprensión lectora, pero además por la amplia diferencia entre el nivel de enseñanza y contenidos entre la escuela y la Universidad”.

Incluso, los propios alumnos le han manifestado a la institución que la nivelación de aprendizajes es determinante porque el 85,4 % menciona que se abordan temas que no se vieron en secundaria y el 99% lo evaluó como muy útil. Por eso, la Universidad brindará talleres de redacción y ortografía por primera vez en el 2022 para toda la población de primer ingreso antes de iniciar las clases.

La situación de rezago no es un problema reciente. El rezago ha sido evidente desde hace muchos años. Por ejemplo, la deficiente formación en Matemática fue evidente a partir de la prueba de Diagnóstico de Matemática que se realiza desde hace más de 10 años. Las huelgas del MEP y la pandemia lo que han venido a hacer es empeorar la situación”, concluyó la UCR, al resaltar que “el rezago se debe abordar de manera integral y no por partes”.

El criterio de la Unidad de Rectores de las Universidades Privadas de Costa Rica (Unire) coincide con el de las ‘U’ Públicas, de que “realmente hay una crisis en la educación costarricense”, pues también detectan en sus aulas las grandes brechas con que llegan los alumnos en todas las áreas básicas, en el dominio de un segundo idioma y el deficiente desarrollo de habilidades personales y técnicas, lo que les hace más difícil lograr éxito académico en el nivel universitario. Advirtieron de que las debilidades impactan principalmente a estudiantes de colegios públicos.

“En las universidades privadas estamos enfocados en fortalecer todas estas áreas de conocimiento con diagnósticos previos y durante el primer año de carrera, con programas de nivelación, así como con un acompañamiento integral a los estudiantes”, aseguró Unire.

Sin avance ni resultados

El MEP está absolutamente consciente del enorme rezago educativo que arrastran los estudiantes desde el 2018, cuando se produjo la huelga docente que se prolongó por tres meses. También reconoce que hasta la fecha no ha logrado avanzar a plenitud con los planes de la nivelación académica prometidos, aunque, de hecho, no posee datos sobre la posible efectividad de lo realizado hasta ahora.

“Los resultados no se pueden tener simultáneos al (trabajo) que se está desarrollando”, justificó la vicemistra académica María Alexandra Ulate.

Según la funcionaria, desde el segundo periodo de 2019 comenzaron a aplicar un plan de “aprendizajes base”, pero en esa etapa solo intentaban definir cuáles eran esos aprendizajes esperados fundamentales del programa que se debían desarrollar con el aprovechamiento del tiempo.

Luego de dos años, hasta el segundo semestre de 2021, el MEP retomó esos “aprendizajes base” e incluyó nuevos contenidos a los que llamó “conocimientos indispensables”. Esto significa que el docente, antes de ver un aprendizaje base, se asegura que el estudiante tenga los conocimientos indispensables para desarrollar ese aprendizaje.

“Si tiene que ver la división, se asegura que sepa restar, sumar y multiplicar muy bien”, añadió Ulate.

De esta forma, será hasta el próximo año que comiencen el “Plan Integral de Nivelación Académica”. “Ahora sí es un plan que tiene diferentes acciones de índole curricular, pedagógico, tecnológico, de atención socioafectiva y de formación docente”, dijo.

También será hasta el próximo año cuando el MEP tenga información centralizada sobre la dimensión del hueco educativo en el país para “apoyar a los docentes y escuelas” que tengan grupos con deficiencias, aunque no detalló de qué manera.

La funcionaria aseguró que es su viceministerio el responsable de liderar la nivelación académica y que está poniendo especial énfasis en los alumnos de quinto y undécimo año, por ser los que pasan de etapa. Según dijo, no pueden “pensar en acciones absolutas para todo el sistema” porque “las regiones tienen características diferentes”, y que se proyectó resolver hasta 2025 porque el problema no se atiende en un año.

- ¿Qué datos tienen sobre el trabajo hecho para nivelar a los estudiantes desde 2018?

–Pues ahí tenemos las calificaciones que se generaron en los centros educativos y los informes descriptivos de logro de esos años, lo que pasa es que no había un sistema centralizado en ese momento.

– ¿No les preocupa no tener esa información de años pasados?

– Por supuesto que nos preocupa, hubiéramos deseado tener la herramienta centralizada de información nacional, lo que pasa es que para eso tenemos otros músculos a nivel regional también, por ejemplo, las 27 direcciones regionales del país, supervisores y directores que llevan el pulso.

- ¿Entonces cómo han dimensionado el tamaño del hueco educativo?

– Aquí podemos dimensionar que hay rezago, por supuesto que sí. Medir ese rezago con cantidad o porcentaje, hasta que tengamos esos insumos de diagnóstico vamos a poder determinarlo, pero como docente estoy segura deque el rezago se ha producido, por supuesto que sí.

“Yo tengo 48 años. Si usted me dice que si cuando yo estaba en la escuela, en 1979-1980, ¿tenía el sistema educativo la información de todo lo que sucedía en las regiones? ¿Lo tenía en el 1994 cuando empecé a trabajar? ¿Lo tenía en el 2000 cuando adquirí propiedad? No lo tenía el sistema educativo”.

José Andrés  Céspedes

José Andrés Céspedes

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación, graduado de la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre vivienda y trabajo.

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