Irene Rodríguez. 23 febrero
La presencia de estas variantes se determinó a través de un análisis genómico del virus. Es decir, analizar gen por gen la composición de una muestra de laboratorio con el virus. Fotografía: Jeffrey Zamora
La presencia de estas variantes se determinó a través de un análisis genómico del virus. Es decir, analizar gen por gen la composición de una muestra de laboratorio con el virus. Fotografía: Jeffrey Zamora

Costa Rica ya reporta las variantes de SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19 que surgieron en Reino Unido y en Sudáfrica y que constituyen “variantes de preocupación” para la ciencia porque muestran una mayor probabilidad de infección o de reducir la eficacia de las vacunas.

La variante VOC202012/01, del linaje B.1.1.7, que se registró por primera vez en Reino Unido, se detectó en una paciente costarricense de 35 años de edad, que inició síntomas el 27 de enero de 2021 y ya se encuentra recuperada, sin haber requerido hospitalización.

“Se investiga el origen de dicho contagio el cual, preliminarmente, no ha derivado otros casos”, señala un comunicado de prensa enviado por Salud.

La variante 501Y.V2, del linaje B.1.351, que reportó por primera vez en Sudáfrica, se detectó en un paciente extranjero, de 65 años, que inició síntomas el 31 de enero de 2021 y que estuvo hospitalizado en un centro médico de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

“El paciente forma parte del grupo de 20 turistas franceses que resultaron positivos por covid-19 y que ingresaron al país el pasado 16 de enero”, detalla Salud.

Según detalló Salud, del grupo de 20 franceses, 16 ya se han recuperado y salido del país, mientras que cuatro permanecen internados en centros médicos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

En territorio nacional se registran dos personas positivas por COVID-19 producto del contacto con este grupo de turistas, una de ellas permanece hospitalizada.

Inciensa confirma presencia de variantes de coronavirus surgidas en Reino Unido y Sudáfrica

¿Cómo se hallaron estas variantes?

Esta es una de las conclusiones más recientes del estudio del genoma del SARS-CoV-2, que se realiza en nuestro país de manera continua desde abril pasado.

Estas pesquisas son coordinadas por el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa) y apoyadas por la Universidad de Costa Rica (UCR).

El estudio consiste en analizar, gen por gen, diferentes muestras del virus obtenidas en hisopados realizados a costarricenses o extranjeros que se encuentran en el país y que manifiesten la enfermedad (como el caso del turista francés).

Este análisis se mantiene constante en el tiempo para así ver si hay cambios en el virus o mutaciones consideradas de interés o preocupación por la ciencia.

¿Qué es una variante y por qué algunas preocupan?

(Video) Entender a las variantes del nuevo coronavirus

Para entender qué es una variante (y qué no) primero debemos entender la naturaleza de los virus y los mecanismos que estos utilizan para mantenerse vigentes y así transmitirse de una persona a otra.

Un virus, a diferencia de lo que sucede con otros microbios, no puede reproducirse. En su lugar se replica, o crea copias de sí mismo. Y para ello necesita estar dentro de una célula viva.

El virus SARS-CoV-2 entra a la célula y pone a una parte de la célula, llamada citoplasma, a trabajar para él. El citoplasma es el encargado de crear proteínas; en este caso, el virus lo pone a crear las proteínas necesarias para replicarse.

No obstante, cada vez que se replica, el virus comete “errores”, es decir, las copias no salen idénticas, sino que hay cambios. A estos cambios se le llaman mutaciones. Conforme se van dando mutaciones, estas se van agrupando en diferentes clasificaciones.

La mutación es un cambio en la genética del virus. Eso lo hace el virus todo el tiempo, cada vez que se replica. Es parte de sus estrategias adaptativas para subsistir y seguirse transmitiendo.

En tanto, la variante es un conjunto de mutaciones que se acumulan al grado de constituir una “familia aparte”. Es decir, es una clasificación de virus que comparten varias mutaciones.

Diferentes variantes pueden tener las mismas mutaciones. Por ejemplo, la variante surgida en Reino Unido y la de Sudáfrica son diferentes, pero comparten mutaciones.

La gran mayoría de las variantes no tienen ninguna implicación ni diferencias ni para su transmisión, ni para su agresividad ni para su letalidad.

Entre más se transmita y se disemine un virus, y mayor sea su presencia en una comunidad, mayor será la oportunidad de generar nuevas.

Sin embargo, de vez en cuando surgen algunas que sí pueden presentar cambios clave. Por sus características, podrían permanecer más tiempo entre nosotros.

Por ejemplo, una variante puede volverse más infecciosa porque se le hace más fácil “engancharse” a las células de las personas.

Otra, tal vez, podría hacerlo porque hace que el virus se replique más rápido y, con eso, la carga viral (número de copias del virus) en una persona sería mayor y, en una sola gota de saliva, viajaría más cantidad de virus y sería más fácil de infectar.

B.1.1.7: identificada en Reino Unido
La aparición de la variante en Reino Unido cambió los protocolos y llevó a tomar medidas más drásticas. Esta semana volvieron a abrir los cines. Fotografía: Hollie Adams / AFP
La aparición de la variante en Reino Unido cambió los protocolos y llevó a tomar medidas más drásticas. Esta semana volvieron a abrir los cines. Fotografía: Hollie Adams / AFP

Es conocida como VOC 202012/01, un acrónimo en inglés para decir que es es la primera variante de preocupación y que su impacto se confirmó en diciembre de 2020. Pertenece al linaje B.1.1.7, cuyo nombre se ha vuelto popular para referirse a esta variante.

Esta se halló por primera vez en setiembre, en Londres. De acuerdo con los especialistas esta es una de las posibles razones que mediaron en un aumento de casos en los últimos tres meses del año.

Su presencia ha aumentado y se ha diseminado por varios países. La última actualización de la Organización Mundial de la Salud (OMS) divulgada la tarde de este martes, señaló que está presente en 101 países de todos los continentes. En 45 de ellos, hay transmisión comunitaria de esta variante.

Para Francisco Duarte, coordinador de análisis genómico del Inciensa, las más preocupantes son las mutaciones en una proteína clave, llamada espiga o espícula en español, o spike o S en inglés.

Esta proteína es la “llave” que utiliza el virus para entrar a las células humanas por lo que, bajo algún mecanismo, esta variante sería hasta un 70% más contagiosa.

Aún más: estas mutaciones están en una región decisiva: en el dominio de unión al receptor celular (RBD).

Esto puede estar relacionado con una forma más fácil del virus de “engancharse” al ACE2, el “candado” de nuestras células que es abierto con la llave spike, o podría causarle una replicación más rápida o una absorción más lenta.

Dentro de las mutaciones, hay una que pareciera clave, que posteriormente comenzó a verse en las variantes emergidas en Sudáfrica y Brasil.

Esta mutación, llamada N501Y, se sitúa también en la proteína spike, algunos estudios sugieren que le permite al virus adherirse mejor y penetrar en las células humanas.

501Y.V2: vista por primera vez en Sudáfrica

Está presente en 51 países en todos los continentes y en 13 hay transmisión comunitaria.

Hay una mutación clave, denominada E484K, que está presente en esta variante, en la que surgió en Brasil y recién comienza a verse en la emergida en Reino Unido.

Este cambio genético es de interés, porque podría alterar la forma de una parte del virus que es crucial para el reconocimiento inmunitario. Esto dificulta que los anticuerpos se adhieran al virus, con esto, la acción de las vacunas sería menor.

En otras palabras, esta mutación haría que el virus “se escape”. Al cambiar su forma en una parte clave es como si usara un disfraz, entonces la memoria de nuestras defensas creada con la vacunación no la reconocería de la misma forma.

“Esto quiere decir que las vacunas sí seguirían trabajando contra este virus, solo que no de manera tan eficiente para las variantes que no tienen estas mutaciones”, especificó la inmunóloga Linda-Gail Bekker, investigadora del Instituto de Enfermedades Infecciosas y Medicina Molecular de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

Eugenia Corrales Aguilar coincidió en una entrevista anterior: “La eficacia de las vacunas no desaparece porque no todos los anticuerpos están dirigidos a ese sitio, y también porque nuestras células de defensa actuarían contra el virus si nos llegamos a exponer de nuevo”.

Sin embargo, si esta mutación se ha vuelto tan común es porque esta la confiere algún beneficio al virus y, por eso, se vuelve más fuerte y se ve cada vez más. Esto es parte de la evolución viral.

¿Qué hacer? ¡Mantener los cuidados!

Corrales Aguilar y Duarte son enfáticos: más allá de las variantes más contagiosas o no, debemos hacer lo que está a nuestro alcance para evitar contagiarnos.

Las formas de prevención no han cambiado: lavado de manos, distancia física, mascarilla en sitios cerrados y evitar espacios pequeños, aglomerados y con poca ventilación.

“El autocuidado es la forma más efectiva de evitar el aumento en el número de contagios y evitar mutaciones”, recalcó Duarte.

“La vacunación puede causar presión sobre el virus pero no es la única herramienta”, manifestó Corrales Aguilar.

“Si le damos espacio al virus de transmitirse, este va a mutar. Estamos agotados, hartos, pero debemos seguir cuidándonos un poco más, ya hay luz al final del túnel, pero no hemos llegado a ese final”, concluyó.