Editorial

Editorial: Vacunar a la Asamblea

Urge vencer prejuicios para entender la vacunación de los diputados y altos funcionarios del Ejecutivo como una necesidad y no como un privilegio.

La fracción completa fue enviada a "retiro preventivo" por su contacto con la diputada Karine Niño, diagnosticada con COVID-19. (Foto: Asamblea Legislativa)
La fracción completa fue enviada a "retiro preventivo" por su contacto con la diputada Karine Niño, diagnosticada con COVID-19. (Foto: Asamblea Legislativa)

El diputado del Partido Republicano Social Cristiano Otto Roberto Vargas propuso vacunar a los diputados para asegurar la continuidad del trabajo legislativo. El tiempo le dio la razón. El Congreso lleva días paralizado y hasta su nueva presidenta se contagió del virus que causa la covid-19. En la agenda hay proyectos apremiantes, de enorme trascendencia.

La propia emergencia sanitaria exigió respuestas legislativas y podría necesitarlas de nuevo. En su momento, la Asamblea aprobó medidas para apoyar a los sectores más afectados de la población y del ámbito empresarial, así como a las autoridades sanitarias en su esfuerzo por contener el coronavirus. Hoy no podría reaccionar, si hiciera falta, y es imposible saber si la circunstancia se presentará.

Vargas sufrió críticas, tan injustas como predecibles, por la propuesta. El desprestigio de las instituciones y la erosión de la confianza depositada en ellas alimentan constantes sospechas de aprovechamiento y reclamo de granjerías, al punto de tornarnos incapaces de distinguir cuando estamos ante un privilegio y cuando frente a una legítima necesidad.

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