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El dinero no garantizará la equidad mundial en materia de vacunas

El Banco Mundial promete $12.000 millones para ayudar a los países pobres a comprar y distribuir vacunas, pruebas y tratamientos anticovid, pero su compromiso carece de información crítica

Rosalind McKenna, opinión
Rosalind McKenna, opinión

NUEVA YORK– Sudán del Sur recibió su primer lote de vacunas contra la covid-19 en marzo. Si bien esta es una buena noticia, se produjo casi cuatro meses después de que se administraran las primeras dosis en el Reino Unido, lo que pone de manifiesto las amplias disparidades en la distribución mundial de vacunas.

Si estas diferencias no se aminoran pronto —con el liderazgo de organismos internacionales que se cercioren de que el despliegue de vacunas a escala mundial sea transparente y equitativo— toda la respuesta a la pandemia se verá en dificultades.

Sudán del Sur recibió sus dosis gracias al Mecanismo de Acceso Mundial a las Vacunas contra la Covid-19 (Covax), que ha estado a la vanguardia de los esfuerzos para garantizar el acceso equitativo a las pruebas, los tratamientos y las vacunas en el orbe. Instituciones como la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial (BM) y la Unicef apoyan estos esfuerzos.

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