Jorge Guardia. 20 agosto

Las firmas consultoras le han tirado duro y parejo al Banco Central (BCCR). Tildan su Programa Macroeconómico de surrealista, demasiado optimista y errado en sus proyecciones. ¡Qué grave! Pero, por alguna razón, El Banco no ha querido defenderlo. Creó un vacío que daña las expectativas y deja muy malparada a la Junta Directiva.

Yo voy a resumir las principales críticas, posibles respuestas y ofrecer mi propia visión. Tres son los reclamos: sobreestima la tasa de crecimiento real, subestima los efectos del déficit fiscal e impone una estabilidad ficticia al intervenir en el mercado cambiario. Los dos primeros se nutren entre sí; el tercero es un déjà vu.

Mi visión es que nadie tiene tanta información disponible como el BCCR

A estas alturas es aventurado predecir el 2019 por la incógnita fiscal. Para el 2018, una firma asegura que el PIB crecerá un 2,6 %, entre otras cosas, porque la construcción decrecerá un 3 % (posiblemente no tomó en cuenta que, según el IMAE, más bien, crece con dinamismo: 13 % en mayo y 10 % en junio); otra cree que crecerá un 2,8 %, pues el ingreso disponible, consumo e inversión han caído, el crédito se desaceleró y el déficit fiscal presionará más las tasas de interés en detrimento de la inversión y el crecimiento; la tercera estima que el PIB crecerá un 3 %; y el BCCR lo fija en un 3,2 % (sin reforma fiscal).

¿Por qué tanta diferencia? Es un envite que induce a escoger. Al hacerlo debemos considerar que el BCCR hace un recuento muy detallado de los factores que incidirán en el crecimiento y reporta que hay un proceso de expansión desde octubre. El último informe del IMAE, constata que, en mayo, la tendencia ciclo creció un 3,3 % y en junio un 3,4 % y agrega que: “Después de la ralentización de la economía en enero-marzo del 2018, el crecimiento de la producción repuntó en el segundo trimestre. Este comportamiento es coherente con el crecimiento del 3,2 % estimado en la revisión del Programa Macroeconómico”.

Tenemos, en síntesis, cuatro apuestas contrapuestas: dos son pesimistas al pensar que la tasa en el 2018 será muy baja; otra, más realista, que rondará el 3 %, cercana a la estimación oficial; y la proyección del propio BCCR: 3,2 %. ¿Cuál prevalecerá? Mi visión es que nadie tiene tanta información disponible como el BCCR, que el IMAE revela una reactivación en marcha y, por tanto, la suerte del 2018 ya está echada por los proyectos en curso, y que tanto la tercera firma como el BCCR serán las más acertadas en sus proyecciones. Después volveré sobre el 2019 y las vicisitudes del tema cambiario.

Nota de la editora: la columna fue actualizada a las 11:07 del martes 21 de agosto del 2018.