Trabajo

Empleada doméstica: ‘Tengo que rogarle a mi expatrona que me pague la plata que me debe’

Organización de trabajadoras señala que, si antes había inconvenientes para que se cumpliera la ley, todo empeoró con la pandemia, ya que muchos empleadores alegan dificultades económicas

Empleada doméstica
Empleada doméstica Albert Marin

Doña Felícita emigró de Nicaragua en busca de una mejor vida hace más de tres décadas. Se asentó en barrio Cuba, San José, tras conseguir un empleo como trabajadora doméstica. En los últimos nueve años, laboró para una familia de Sabanilla de Montes de Oca que, cuando llegó la pandemia, la suspendió por siete meses y, posteriormente, la despidió. Desde entonces, está luchando para que le paguen los derechos laborales que le deben.

Esta mujer de 59 años contó a La Nación que acudió al Ministerio de Trabajo y allí le indicaron que sus patronos debían cancelarle ¢1,5 millones por derechos adeudados, pero su empleadora le dijo que solo podía pagarle en cuotas y que, si no aceptaba esa forma, se iba a declarar en bancarrota y no le iba a cancelar nada.

Felícita señaló que ha pasado más de un año sin recibir la totalidad del dinero. “Faltan como ¢600.000, pero yo tengo que rogarle a mi expatrona que me pague la plata que me debe. Tengo que andar detrás de ellos suplicándoles porque, si no, no me depositan nada. Hay meses que solo me han dado ¢100.000 y es porque yo he insistido mucho”, manifestó la trabajadora, quien aún no ha conseguido otro empleo.

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