Ángela Ávalos, Diego Bosque. 3 abril
La CCSS invirtió más de $2 millones en reacondicionar las instalaciones del Cenare para convertirlo en el Centro Especializado de Atención de Pacientes covid-19. Foto: cortesía Presidencia
La CCSS invirtió más de $2 millones en reacondicionar las instalaciones del Cenare para convertirlo en el Centro Especializado de Atención de Pacientes covid-19. Foto: cortesía Presidencia

El golpe de la pandemia causada por covid-19 no solo se reflejará en los salones de hospitales con enfermos conectados a respiradores. También se sentirá en los estados financieros de la CCSS, los cuales, al fin y al cabo, repercuten en la calidad y oportunidad de los servicios de salud.

La Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social solicitó a la Gerencia Financiera un informe sobre el impacto de esta pandemia en las finanzas del Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM).

Solo en el SEM, responsable de la atención por enfermedad y maternidad, las pérdidas estimadas para el periodo comprendido entre marzo y agosto de este año se calculan entre los ¢190.000 millones y los ¢303.000 millones.

Eso, de acuerdo con los dos escenarios analizados en el informe presentado por la Gerencia Financiera, por medio de la Dirección Financiero Contable y el Área Tesorería General.

Para el Régimen de pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (RIVM) se realizó otro análisis, que estuvo a cargo de la Gerencia de Pensiones y la Dirección de Inversiones y el Área de Tesorería General.

Sus resultados estiman que también habrá un enorme hueco financiero en el principal sistema de jubilaciones de Costa Rica.

¿Por qué ocurre? Debido a los despidos de trabajadores, suspensión de contratos laborales y disminución de salarios en el sector privado. También por la caída en los ingresos de los trabajadores independientes que cotizan y por el aumento en el desempleo este año.

Es muy probable, entonces, que la reducción de los ingresos por cuotas obrero patronales y el incremento en los gastos de atención de los enfermos con covid-19, lleven a la institución a frenar temporalmente el avance en su portafolio de inversiones en infraestructura y tecnología para atender esta prioridad.

Por lo pronto, las autoridades institucionales han reconocido y advertido en diferentes oportunidades, que el plan de atención oportuna a las personas, con el que se buscaba bajar los largos plazos de espera para operaciones, procedimientos diagnósticos y consultas con especialistas, sufrirá un duro revés por esta causa.

El documento que analiza la situación del SEM, Informe de Estimación del Flujo de Efectivo del Seguro de Salud, fue presentado al gerente general Roberto Cervantes Barrantes en el oficio GF-1895-2020, del 25 de marzo anterior. Contiene la situación proyectada del flujo de efectivo en ese seguro.

Escenarios de una crisis

El análisis de la Gerencia Financiera analiza el impacto de la pandemia en la liquidez del Seguro de Salud con el fin de recomendar acciones para superar la reducción en los ingresos y el aumento de los gastos que se experimentarán entre marzo y agosto por efecto de la pandemia.

Según el documento, “se prevé un impacto significativo de los ingresos del Seguro de Salud, en el periodo de marzo a agosto del 2020; además, del impacto de los costos, producto de las medidas adoptadas por la institución para la atención de las personas en nuestros centros de salud”.

El seguro de Salud cubre los riesgos de enfermedad y maternidad de los trabajadores, que tendrán derecho a beneficios como la atención médica (consultas, exámenes, cirugías) e incapacidades en caso de enfermedad, o licencias como la de maternidad.

Actualmente, los trabajadores cotizan un 5,5%, patronos un 9,25% y el Estado 0,25%.

Para la provisión de estos servicios es fundamental contar con infraestructura y tecnología básica, que la CCSS ha intentado actualizar en los últimos años.

Además, debido a la crisis desatada por la pandemia, la CCSS ha tomado decisiones para no afectar a patronos y trabajadores que también tendrán efecto en las finanzas institucionales.

Entre ellas, suspender hasta el 30 de junio de 2020 las gestiones de cobro a patronos y trabajadores independientes morosos debido a la emergencia por covid-19.

El 19 de marzo, además, la Caja acordó reducir la base mínima contributiva de los seguros de Enfermedad y Maternidad (SEM) y de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) en un 75%.

De esa manera, durante los próximos meses, el monto más bajo sobre la cual se calcularán las cargas sociales en los sectores que se vean golpeados por la pandemia, en el caso del SEM, no será ¢294.619, sino de ¢74.000.

FUENTE: Oficio GF-1895-2020, CCSS    || DISEÑO / LA NACIÓN.

En relación con los gastos que implica esa atención, hoy priorizada en covid-19, el Comité de Inversiones del Seguro de Salud acordó tener un fondo de reserva de contingencias. Son inversiones a la vista por ¢47.500 millones, que con recursos adicionales crece hasta ¢69.700 millones.

Este fondo es la “provisión para mitigar el impacto en los gastos asociados en la atención de la pandemia por el covid-19”, lo cual incluye la compra de respiradores (más de 700 que tendrán disponibles los hospitales en las próximas semanas), así como la transformación del Centro Nacional de Rehabilitación (Cenare) en el hospital exclusivo para la atención de los afectados por este nuevo coronavirus, y la adquisición de equipos de bioseguridad para el personal responsable de atender a los enfermos.

Caída mes por mes

Los dos escenarios revisados en el informe pronostican “una eventual disminución en los ingresos”, estimada en ¢190.200 millones y ¢303.600 millones en los siguientes 6 meses.

En el primer escenario, el menos drástico, se prevé que las cuotas obrero-patronales caigan 10% en marzo, 20% en abril, mayo y junio, 10% en julio y 10% en agosto.

En el segundo escenario revisado, el más drástico, esa reducción en cuotas será mayor: 20% en marzo, 30% en abril, 50% en mayo y junio , 30% en julio y 20% en agosto.

Según el documento, esa reducción se podría mitigar “en el muy corto plazo” con decisiones como la de no realizar las provisiones salariales y las reservas para los proyectos de inversión en infraestructura y equipamiento, ya sea con los excedentes previstos o con los vencimientos de títulos valores.

“Es decir, se tomarían recursos destinados al financiamiento de compromisos futuros requeridos para la operación del Seguro de Salud, que posteriormente, tendrían que ser financiados”, menciona el documento sin detallar las eventuales fuentes de financiamiento.

Con los gastos asociados a la atención de covid-19, se proyecta tener un saldo esperado en el fondo de ¢25.500 millones para el 31 de agosto del 2020.

“No obstante, debe tenerse presente que el Seguro de Salud no solamente debe financiar el efecto directo de atención de la pandemia, sino, y sobre todo, se enfrenta al reto de seguir operando en medio de una posible recesión económica con impacto significativo en sus ingresos, mayoritariamente provistos por contribuciones”, aclara el informe.

Entre las recomendaciones que deberá estudiar la Junta Directiva de la Caja están las medidas para racionalizar el gasto en la institución e instar al Ministerio de Hacienda para que realice el pago oportuno de las cuotas estatales y negocie con el Estado los eventuales faltantes de liquidez, con cargo a la Deuda del Estado.

FUENTE: Oficio GF-1895-2020, del 25 de marzo de 2020    || DISEÑO / LA NACIÓN.

Decisiones

Este estudio ya fue conocido por el máximo órgano de decisión de la Caja en sesión extraordinaria la tarde de este martes, pero no se han llegado a acuerdos definitivos, según confirmó a La Nación Mario Devandas Brenes, uno de los nueve miembros de ese órgano y representante de los trabajadores por el sector sindical.

“Se revisaron los gastos causados por covid y la estimación en la reducción de los ingresos en virtud del impacto de esta crisis sobre el empleo. Será un impacto muy fuerte para la Caja, que se vería obligada a suspender o no ejecutar proyectos de construcción de obras o equipamiento, reduciendo así su aporte a la reactivación económica del país”, comentó el representante laboral.

FUENTE: Oficio GF-1895-2020, CCSS    || DISEÑO / LA NACIÓN.

Para Devandas, esta situación amerita una discusión país sobre cómo se financiará la CCSS, una institución que se verá afectada con el incremento en el desempleo, la pobreza y los problemas complejos de salud, como ya lo demostró la pandemia.

Al gerente general se le solicitó un plan de contingencia, lo cual quiere decir que tendrá que recomendar a la Junta cuáles proyectos de infraestructura y renovación de tecnología continúan y cuáles quedarán en espera.

El 23 de octubre del año pasado, dos meses antes de que China registrara su primer caso de un nuevo coronavirus que luego sería bautizado como SARS-CoV-2 (la enfermedad se llamó después covid-19), el presidente Carlos Alvarado anunció en Casa Presidencial una cartera de inversiones de la CCSS por más de ¢1 billón.

El anuncio en aquel momento se hizo con la esperanza de reactivar la economía con proyectos que actualmente están en camino, como la construcción del nuevo hospital Monseñor Sanabria, en Puntarenas, o la nueva torre de quirófanos y cuidado intensivo, del Hospital México.

Hasta este miércoles 1.° de abril, el Ministerio de Salud registraba 375 casos positivos de covid-19, dos de los cuales fallecieron.