Ángela Ávalos. 30 diciembre, 2018

(VIdeo) Impulso al control del dolor

Román Reyes Reyes, de 85 años, es afortunado.

A pesar de tener un cáncer de próstata que ya le llegó a los huesos, forma parte del 42% de los costarricenses con alguna enfermedad dolorosa que tienen acceso a la atención especializada del Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidados Paliativos.

El 7 de noviembre, Reyes estaba en uno de los salones del nuevo edificio del Centro, con una aguja en su mano izquierda por donde le pasaban medicamento para aliviar los agudos malestares óseos del cáncer.

Los servicios de este Centro, descritos por Reyes como “la mano de los ángeles”, apenas logran llegar a poco más del 40% de la población con enfermedades que, como las oncológicas, pueden causar dolor.

El resto se la tiene que jugar con lo que hay, generalmente sin acceso a atención especializada, como la que dan los especialistas en Cuidado Paliativo: un soporte básico para ayudar a las personas a enfrentar el proceso de muerte por una enfermedad.

Román Reyes Reyes, de 85 años, tiene cáncer de próstata avanzado. Recibe tratamiento contra el dolor en el Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidado Paliativo, de la CCSS. Foto: Melissa Fernández
Román Reyes Reyes, de 85 años, tiene cáncer de próstata avanzado. Recibe tratamiento contra el dolor en el Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidado Paliativo, de la CCSS. Foto: Melissa Fernández

Quien fuera fundador y director de ese Centro hasta hace pocos meses, Isaías Salas Herrera, informó de que esa cobertura es la más alta de América Latina, superando, incluso, a países como Chile, Uruguay y Argentina, según un informe presentado recientemente por el grupo de Cuidado Paliativo de la región.

No obstante, el reto para ese Centro y para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) es mayúsculo.

Más de 20.000 enfermos anuales son vistos ahí todos los años.

La cantidad aumentó un 30% desde que estrenaron las nuevas instalaciones, ubicadas en barrio Aranjuez, San José, en las inmediaciones del Hospital Calderón Guardia, hace más de un año.

Fue precisamente en un rincón de la antigua Consulta Externa de ese hospital, donde el Centro funcionó por más de dos décadas, desde que Salas Herrera fundó el servicio.

Desde ese lugar, el especialista en Medicina Paliativa luchó durante más de dos décadas por un nuevo edificio para mejorar las condiciones de atención a pacientes, sus familias y el ambiente de trabajo al personal de salud.

Un 30% de los pacientes que atienden ahí son personas con algún tipo de cáncer en etapa terminal.

Sin embargo, el grueso de la atención (70% de los casos) se concentra en quienes padecen enfermedades crónicas progresivas, como las complicaciones derivadas de la diabetes y los padecimientos neurológicos degenerativos, entre los cuales sobresale la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidado Paliativo
Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidado Paliativo
Fuerza a la red

La actual directora del Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidado Paliativo, Catalina Saint-Hilaire Arce, quien asumió la jefatura tras la jubilación de Salas, asegura que ahora se pretende reforzar la red que ha desarrollado el Centro, empezando por los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (Ebáis).

Desde ahí, la intención es ampliar la cobertura, especialmente en las zonas fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM), que son las más discriminadas.

“Tenemos programado aumentar la cantidad de procedimientos que se hacen, introduciendo, por ejemplo, la radiofrecuencia”, dijo Saint-Hilaire.

Actualmente, hay 30 clínicas de primer nivel con personal preparado en Cuidados Paliativos.

Son centros ubicados en Cañas, Nicoya, Carrillo y Nandayure, muchos en la provincia de Guanacaste porque ahí hay varios cantones con la incidencia más alta en cáncer.

Una pared con decenas de mensajes de agradecimiento; muchos de los cuales, por la atención recibida en casos de pacientes terminales. Foto: Melissa Fernández
Una pared con decenas de mensajes de agradecimiento; muchos de los cuales, por la atención recibida en casos de pacientes terminales. Foto: Melissa Fernández

Este centro cuenta con 110 funcionarios, entre personal de salud y administrativos. Sin embargo, según Salas Herrera, siguen esperando la inyección en número de plazas prometida desde el 2004.

A pesar de que hubo un acuerdo de Junta Directiva en esa vía, este no se ha ejecutado a la fecha.

“Aunque la cantidad se duplicó de julio para acá, aún así no damos abasto. La demanda es enorme porque es el único centro de nivel de tercer nivel (con hospitales especializados y nacionales)”, dijo Saint-Hilaire para justificar la intención de reforzar el Cuidado Paliativo y el Control del Dolor desde los Ebáis.

Ese Centro no tiene listas de espera. Los pacientes son vistos en una o dos semanas tras su referencia.

Dentro de los planes, se proyecta unir esfuerzos con su similar en el área pediátrica, y avanzar en el uso de las nuevas tecnologías para acercar los servicios a la gente.

De igual forma, quieren enlazar esfuerzos con otras especialidades en las cuales es importante el control del dolor y el cuidado paliativo, como la Geriatría y el Cuidado Intensivo.

Saint-Hilaire comentó el uso de un brazalete especial en aquellos pacientes a quienes realizan visita domiciliar. Funcionará como parte de un sistema de monitoreo o vigilancia del estado de los pacientes a distancia.

En el 2017, se realizaron casi 5.000 consultas domiciliares. En la foto, documentos que el Centro distribuye entre familiares de pacientes que reciben visita domiciliar. Foto: Melissa Fernández
En el 2017, se realizaron casi 5.000 consultas domiciliares. En la foto, documentos que el Centro distribuye entre familiares de pacientes que reciben visita domiciliar. Foto: Melissa Fernández