7 mayo, 2003

En el Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidados Paliativos no ocultan el temor ante un posible cierre si se aprueba un proyecto de ley para fortalecer a las fundaciones privadas que atienden a pacientes con cáncer.

Según el director del centro, Isaías Salas Herrera, el proyecto de Ley de cuidados paliativos y atención a pacientes con sida e inválidos en el hogar trasladaría a organizaciones privadas lo que hasta ahora ha estado en manos de la seguridad social: el cuidado del paciente con cáncer y con dolor crónico.

La iniciativa salió del despacho de la diputada socialcristiana Aída Faingezicht, quien explicó ayer que la intención del proyecto no es menoscabar la labor del Centro Nacional.

“Lo que queríamos era fortalecer a las organizaciones que brindan cuidados paliativos bajo la modalidad de asociaciones y fundaciones sin fines de lucro”, puntualizó la legisladora.

En una carta dirigida a Salas, Faingezicht explicó que buscaba “dotarlas de recursos (a las fundaciones y asociaciones) y, a la vez, someterlas a fiscalización por parte de la CCSS y la Contraloría”.

La diputada y el médico se reunirán en la Asamblea Legislativa con la idea de incorporar todos los cambios que el médico Isaías Salas considere necesarios al proyecto de ley.

El proyecto apenas va a ingresar en la Comisión de Asuntos Sociales, donde se le introducirían los cambios para mejorarlo.

Los temores

“Tenemos una gran preocupación porque el proyecto de ley le amarra las manos al Centro Nacional en todo lo que es atención del cáncer”, argumentó Isaías Salas.

El Centro Nacional de Control del Dolor funciona desde hace 13 años en el hospital Calderón Guardia. Da, anualmente, 16.000 consultas, 60 por ciento de las cuales son de pacientes con cáncer.

“Nosotros no negamos que las fundaciones sean importantes. De hecho, la participación civil es un sostén importante para lo que nosotros hacemos. Así ha venido funcionando bien.

“Preocupa que el proyecto deje la medicina paliativa en manos privadas y encargue a la seguridad social su financiamiento”, agregó el médico.

Salas Herrera insistió en que todo lo relacionado con el control del dolor que causan enfermedades como las cerebrales o renales, y el cuidado paliativo (para pacientes terminales), debe ser responsabilidad de la seguridad social –entiéndase, Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)–.

Actualmente, a través de la gestión del Centro Nacional se han abierto 16 clínicas del dolor en todo el país, existe un programa de capacitación para personal de salud y también hay un paquete de normas de atención.

Hace 13 años, el Centro empezó atendiendo a 200 enfermos al año. Hoy reciben 30 nuevos cada mes, y las consultas anuales se han multiplicado por 80.

Ante las observaciones de Salas Herrera, la diputada socialcristiana está en disposición de atender y aplicar los cambios al proyecto de ley.

“Estoy anuente a incluir, vía artículos, todos los puntos que ellos requieran para garantizar su existencia”, dijo la legisladora.

Los resultados que se tengan en la reunión se incluirán en el proyecto antes de que ingrese en la Comisión de Asuntos Sociales.