Nicole Pérez. 9 abril
En diciembre del 2020, la compañía de productos de limpieza Florex logró comenzar a producir sus envases de plástico con resina 100% reciclada, después de un arduo trabajo de educación hacia los consumidores finales de sus productos. Fotografía: Rafael Pacheco.
En diciembre del 2020, la compañía de productos de limpieza Florex logró comenzar a producir sus envases de plástico con resina 100% reciclada, después de un arduo trabajo de educación hacia los consumidores finales de sus productos. Fotografía: Rafael Pacheco.

Un sistema económico que propone desde el inicio del concepto y diseño de un producto la finalidad de no generar desechos, sino que devuelve a la cadena de valor los insumos o materias primas aprovechadas en el proceso para reutilizarlas, ha tomado gran fuerza en el país.

Se trata de la economía circular, un modelo que intenta sustituir al sistema económico tradicional, conocido como economía lineal, en el que solo “se extrae, se usa y se tira”, provocando un gran impacto negativo en el medio ambiente.

La economía circular parte del resideño de los materiales, empaques y procesos, para que una vez terminado el uso de un producto, este logre entrar a una cadena de reciclaje o a un “segundo uso”, y no genere desechos.

Según Christopher Brosse, investigador y consultor en Economía Circular, especializado en suprarreciclaje, el 80% del impacto ambiental de los productos se define en la etapa de diseño.

Asimismo, Broose destacó que la importancia de implementar un modelo de economía circular dentro de las compañías, es porque el modelo económico en el que vivimos actualmente es ineficiente e insostenible.

Lo anterior, agrega, porque “se está usando mucho para muy poco”, cuando se podría rediseñar todo un sistema productivo y aprovechar de una manera más ecoeficiente los materiales, los procesos y hasta el tiempo invertido.

“La economía de hoy en día es básicamente decirle adiós a todo. Produje y me lavo las manos y sigo. Este nuevo modelo económico es más como: veamos a ver cuáles son sus necesidades y procuremos que todo quede en este ecosistema y poder aprovecharlo mejor. Tiene un valor agregado muy alto”, explicó el investigador.

Pese a que este concepto se sigue en diversas empresas en el ámbito global, e incluso en Costa Rica hace varios años, como es el caso de Florex y Mundorep; la población aún no está tan familiarizada con la función, aplicación y los beneficios que puede generar la economía circular a largo plazo.

Pasos en Costa Rica

Una de las razones principales del porqué la economía circular se comenzó a consolidar en el país, es debido a que muchas empresas han transicionado de una mentalidad de reciclaje, a una mentalidad de innovación en materiales, procesos, modelos de negocio y en sistemas para lograr conectar con los clientes y usuarios.

Tal es el caso, de la compañía Mundorep, la cual comenzó a trabajar desde hace 17 años bajo el sistema de economía de reciclaje, es decir, generaban una materia prima, producían un bien, tenía un uso, y ese material una vez utilizado, una parte de él se iba a una cadena de reciclaje y lo otro se desechaba.

No obstante, cambiaron más recientemente al modelo de economía circular, en el cual valorizan materiales plásticos de desecho, y los convierten de nuevo en materia prima para que sean reutilizados, ya sea en el mismo producto que originalmente fueron o en alguno alternativo.

“Nos consideramos el eslabón pendiente para cerrar el ciclo de la economía circular en Costa Rica de compañías que son ambientalmente responsables y que empacan sus productos en plástico”, expresó Jaime Cerdas, copropietario y Líder de Reciclaje de Mundorep.

El principal insumo de Mundorep son las bolsas plásticas, y cuentan con una planta procesadora con una capacidad instalada de 5.000 toneladas al año de fabricación de resina reciclado (una de las materias primas de los plásticos). Es decir, 187 millones de bolsas que se procesan en la compañía por año.

En enero de este año, lanzaron una línea de bolsas para basura, fabricadas 100% con resina producida por ellos, y por lo cual es una línea elaborada 100% con material reciclado, procesado y trabajado en Costa Rica.

Cerdas afirma que, han logrado la operación de la compañía gracias a los 50 centros de acopio que tienen a nivel nacional.

“Hemos ido agregando valor para que la resina que producimos, sea cada vez más cerca en calidad a una resina virgen plástica, que es derivada del petróleo. Ese es el movimiento que lleva hacia una nueva economía circular, donde la propiedad del material reciclado debe ser tal, que se pueda utilizar en sus productos sin desmejorar la calidad del mismo”, agregó.

En enero de este año, Mundorep lanzó una línea de bolsas para basura, fabricadas 100% con resina producida por ellos, y por lo cual es una línea elaborada 100% con material reciclado, procesado y trabajado en Costa Rica. Fotografía: Cortesía Mundorep.
En enero de este año, Mundorep lanzó una línea de bolsas para basura, fabricadas 100% con resina producida por ellos, y por lo cual es una línea elaborada 100% con material reciclado, procesado y trabajado en Costa Rica. Fotografía: Cortesía Mundorep.

También, las empresas se han interesado por el conjunto de soluciones que puede brindar la economía circular a sus modelos de negocio, que si bien es cierto no todas pueden ser aplicadas, son herramientas que están a disposición de todas las personas.

En diciembre del 2020, la compañía de productos de limpieza Florex también logró comenzar a producir sus envases de plástico con resina 100% reciclada, después de un arduo trabajo de educación hacia los consumidores finales de sus productos.

“También provocamos productos concentrados para que vayan en envases mucho más pequeños. Por ejemplo, un desinfectante que tenemos concentrado en un envase de dos onzas, cuando se lleva a agua normal, se convierte en un galón de desinfectante”, explicó Silvia Chaves, presidenta de Florex.

Asimismo, realizan venta a granel de sus productos, de manera que en los puntos de venta de Florex, las personas regresen con los envases limpios, secos y puedan rellenar los productos.

Más experiencias

Metalub es otro ejemplo de una empresa costarricense que ha dado pasos hacia el desarrollo de un modelo de negocios de economía circular, en este caso, con la recolección y transformación de aceite usado, en un lubricante totalmente nuevo.

En marzo pasado, la empresa anunció un acuerdo con Walmart, para inaugurar el primer “lubricentro sostenible” de Costa Rica llamado MetaCentro, el cual se ubica en la sucursal de Walmart de Escazú; con miras a abrir dos más, en Paraíso, Cartago, y Guadalupe, en San José.

Según manifestó días atrás, el gerente de Mercadeo de Metalub, Francis Vincent, este es un lubricentro legítimamente de economía circular, es decir, que el aceite usado que sale de ahí, lo rescatan, lo someten a un proceso industrial certificado y lo convierten en aceite nuevo.

Sin embargo, la compañía tiene el reto de poder procesar en aceite en Costa Rica pues desde el 2015 lo que hace es recoger la materia prima en el país, lo procesa en Estados Unidos y lo importa de nuevo para proceder a comercializarlo.

Este lubricentro MetaCentro, de economía circular, es el primero de Centroamérica. Foto: Cortesía.
Este lubricentro MetaCentro, de economía circular, es el primero de Centroamérica. Foto: Cortesía.

Existen también otras pequeñas empresas suprarrecicladoras (reutilización creativa de residuos, productos o materiales de todo tipo.), que trabajan el concepto de economía circular en Costa Rica— con las pocas herramientas y capacidades que tienen—.

Entre las anteriores se encuentran Me Extraña, que trabaja con textiles; Huella Colectiva, que investiga los materiales para poderlos reutilizar y The Recycling Studio, que trata de formar paneles solares con plástico recuperado.

La gran mayoría de estas compañías de la industria verde, han operado hasta la fecha sin ningún tipo de incentivo especial. Han crecido orgánicamente a como han podido y a como el mercado y sus condiciones económicas les ha permitido.

“La parte que representa más costo es la logística inversa de recoger los envases —que el producto regrese a las plantas para poder lavar, reutilizar o moler y enviar las resinas—. Estamos tratando de formar alianzas con organizaciones que ya realizan esto, con centros de acopio, para tratar de reducir ese costo. En este pequeño país recorrer carretera para recoger envases es sumamente caro”, dijo Chaves.

La economía circular lograr responder el qué se puede hacer con los materiales, qué se puede hacer con el posconsumo, y el cómo las personas se pueden hacer responsables de lo que producen y generan al medio.

Sin embargo, se debe trabajar en conjunto para lograr crear las condiciones necesarias para que más personas y empresas conozcan del modelo y lo comiencen a implementar en sus negocios.