Marvin Barquero. 9 julio
En las fincas cafetaleras de la zona de Los Santos, la de mayor producción del grano en Costa Rica, es fundamental el aporte de indígenas panameños Ngöbe-Buglé y de nicaragüenses, para recolectar la cosecha. Foto: Rafael Pacheco.
En las fincas cafetaleras de la zona de Los Santos, la de mayor producción del grano en Costa Rica, es fundamental el aporte de indígenas panameños Ngöbe-Buglé y de nicaragüenses, para recolectar la cosecha. Foto: Rafael Pacheco.

Las cosechas estacionales de café, caña de azúcar, naranja y melón ponen presión a las necesidades de mano de obra agrícola, primero, en la zona sur del país, luego la trasladan a la zona norte y Guanacaste, y de ahí la pasan al Valle Central y Los Santos.

Este ciclo está condicionado por las cosechas. En primer término y a partir de agosto, las regiones de Coto Brus (fronteriza con Panamá), Pérez Zeledón y Turrialba, comienzan a necesitar las manos para recoger el café.

Hacia finales de octubre o noviembre, el Valle Central inicia con el periodo de necesidad de recolectores.

Para ese momento también está muy cerca la cosecha de naranja en la faja fronteriza norte (San Carlos, Los Chiles y Santa Cecilia de La Cruz) y también la corta de la caña de azúcar en Guanacaste.

En esos meses de final de año se comienzan a juntar las necesidades de recoger las cosechas de los productos estacionales.

Para terminar de cerrar el círculo aparece el melón, que se recoge a partir de enero de cada año y se concentra en Guanacaste y el Pacífico Central, mientras a la recolección del café se une, a partir de diciembre, la región de Los Santos, la que produce mayor volumen de este grano.

Entre noviembre y enero, entonces, se presenta la época de mayores necesidades de manos para evitar que se pierdan los cultivos agrícolas.

De acuerdo con un sondeo, los cuatro sectores (café, caña, naranja y melón) estiman que en el momento más alto de recolección se necesitan, en total, unas 85.000 personas.

La cantidad de extranjeros varía según cada sector productivo. Fluctúa entre el 60% para café y el 90% para caña de azúcar, según dijeron los representantes de los sectores.

Según un recuento sector por sector, la tarea de recoger la cosecha en los cuatro productos estacionales depende de unos 53.000 extranjeros en su etapa crítica.

Mano de obra para recoger cosechas

Unas 85.000 personas se requieren para la etapa alta de recolección de cosechas estacionales. La mayoría de ellas son extranjeras.

FUENTE: CNAA, ICAFÉ, LAICA Y SECTOR DE CÍTRICOS.    || J.C. INFOGRAFÍA/ LA NACIÓN.

Muchos de esos recolectores son migrantes, pues se internan en el país solo para la época de cosecha y se mueven por diversas zonas, donde están las fincas.

Se trata de nicaragüenses y de indígenas panameños Ngöbe-Buglé, quienes se unen a algunos costarricenses que todavía participan en esas labores agrícolas. Pero las medidas para enfrentar el nuevo coronavirus llevaron a cerrar las frontera y es muy posible no disponer este año de esa mano de obra.

El presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA), Juan Rafael Lizano, advirtió de que, de no encontrarse una salida, podría ponerse en peligro la producción de café, caña de azúcar, naranja y melones, que se juntan en la época más alta entre finales de noviembre y febrero.

Xinia Chaves, directora ejecutiva del Instituto del Café de Costa Rica (Icafé), consideró que un alivio para ese sector es la condición de binacionales que tienen los Ngöbe-Buglé, pues de esa manera tiene derecho a entrar a Costa Rica.

Mientras tanto y en vista del aumento en población desempleada por el impacto del coronavirus, los empresarios agrícolas y el Gobierno llaman a los costarricenses a participar en las cosechas de este periodo.

Se estima, por ejemplo, que en todas las zonas del país hay mano de obra liberada tras la crisis del sector turismo (en hoteles, restaurantes y bares) que podría aprovechar para tener ingresos laborando en las cosechas.

El jerarca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Renato Alvarado, explicó que, en general, se estima que al menos 150.000 nicaragüenses estarían laborando en la época pico de noviembre a febrero, si se incluyen los que están en construcción y labores agropecuarias permanentes, como piña, yuca y lechería.

Recorrido

Las necesidades de mano de obra para las cosechas estacionales se inicia en agosto, cuando se produce la maduración del café en zonas bajas (maduración temprana). Esto incluye a Coto Brus (fronterizo con Panamá), Pérez Zeledón y Turrialba.

Entre setiembre y octubre se suscita el pico de maduración en esas zonas y coincide con el arranque de la cosecha en el Valle Central y Valle Central Occidental (maduración media). Aquí se incrementan las necesidades de manos.

Para los productores de café, el mayor problema se puede presentar entre diciembre y febrero, pues se junta la recolección del Valle Central en general con la región de Los Santos (maduración tardía).

La mano de obra migrante (nicaragüenses e indígenas Ngöbe-Buglé) se comienza a trasladar entre zonas a medida que avanza la maduración en cada una de ellas. Este ciclo anual se extiende desde agosto a marzo.

En la época más crítica, en enero, el Icafé calcula que se requieren 73.000 recolectores, de los cuales, tradicionalmente, 60% (43.800) son extranjeros.

Óscar Arias, representante de la actividad de cítricos y coordinador de la Comisión de Asuntos Laborales de la CNAA, recordó que hacia finales de noviembre se inicia la etapa mas difícil, porque la fase del café entra en su punto más alto y comienza la recolección en otras actividades, como naranja, caña de azúcar y melón.

Édgar Herrera, director ejecutivo y de comercialización de la Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar (Laica), explicó que la corta de caña se inicia el 1.° de diciembre en Guanacaste. En enero se unen el Valle Central y la zona sur y finalmente se inicia en el Caribe. Se extiende hasta inicios de abril.

La recolección de caña, dijo Herrera, necesita de alrededor de 4.500 personas, de los cuales 90% (4.050) son tradicionalmente extranjeros, dijo Herrera. Agregó que todavía el sector depende mucho de corta manual, pese a que esta tarea se ha mecanizado mucho, pero solo se puede hacer en terrenos planos.

Según Arias, en el caso de las fincas de naranja se requieren unos 4.000 trabajadores para la época de cosecha, de ellos, 70% (2.800) son tradicionalmente extranjeros.

Las plantaciones de esa fruta están en los cantones de Los Chiles, San Carlos y La Cruz (distrito de Santa Cecilia), muy cerca de la faja fronteriza con Nicaragua y la cosecha se junta con las de otras actividades, entre diciembre y febrero.

Los trabajadores migrantes muchas veces se trasladan de actividad y entre zonas cercanas. Por ejemplo, cuando baja la labor en café buscan en caña o en frutas como melón.

El mayor movimiento entre regiones se presenta con el café, debido a los distintos meses de maduración. Así, los Ngöbe-Buglé comienzan sus labores en la faja fronteriza con Panamá, en Coto Brus, luego pasan a varios lugares de Pérez Zeledón y terminan en los cantones de Dota, León Cortés y Tarrazú, que forman la zona de Los Santos.