Salud

¿Una sola dosis de vacuna contra papiloma protegería a adultas? Estudio tico busca averiguarlo

Esta población actualmente usa tres dosis de vacuna para prevenir el virus, ensayo clínico pretende determinar si basta con una. Investigación ya se realiza con adolescentes

Si una mujer entre 18 y 30 años quisiera vacunarse contra el virus del papiloma humano (VPH) y así prevenir el cáncer de cérvix, de vulva ano o garganta, en este momento debe recibir tres dosis. Sin embargo, un estudio que se realizará en Costa Rica busca determinar si una dosis es suficiente.

A partir de febrero, la Agencia Costarricense de Investigaciones Biomédicas, (ACIB-FUNIN) comenzará el reclutamiento de 5.000 mujeres para llevar a cabo un ensayo clínico llamado PRISMA. Las participantes serán residentes de Limón y San José, que estén en esa franja de edades (18 a 30 años).

“Si logramos comprobar que aplicar solo una dosis de la vacuna contra el VPH, ofrece un beneficio importante a las mujeres adultas jóvenes, los datos se presentarían a la OMS (Organización Mundial de la Salud), para que valoren cambiar la recomendación a una dosis y, con ello, se podrían reducir los costos para los países y ampliar la vacunación a más mujeres”, indicó Byron Romero, investigador principal del estudio.

Las participantes serán divididas en tres grupos para comparar dos tipos de vacuna con un placebo.

  • Uno recibirá una dosis de la vacuna Cervarix, de la casa farmacéutica GlaxoSmithKline, y que protege contra las tipos 16 y 18 del VPH, los que están mayormente relacionados con cáncer.
  • Otro será inyectado con Gardasil 9, del laboratorio MSD. Esta protege contra nueve tipos del virus: 6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58. 20
  • El grupo control será inyectado con Adacel, que protege contra Tétanos, Difteria y Tosferina como placebo. Al no recibir vacuna contra VPH ellas serán quienes permitan comparar la efectividad de los otros dos productos.

Las mujeres comenzarán a ser vacunadas en mayo, se espera que los resultados totales estén listos entre 2024 y 2025. Para Rolando Herrero, director de la ACIB, esto ayudaría a mujeres que no tuvieron acceso a la vacuna, la cual por casi una década estuvo disponible solamente a nivel privado.

“Las nuevas generaciones no tendrán ese problema porque se les comenzó a vacunar desde 2019 a quienes tienen 10 años. ¿Pero qué pasa con quienes eran mayores de esa edad? Este estudio podría ver cuán efectiva es una dosis y ver qué podrían hacer los sistemas de salud para pensar en la salud de ellas”, destacó Herrero.

Para Carolina Porras, directora de investigación de la ACIB, este estudio también ayudará en los esfuerzos de eliminación del cáncer cervicouterino y de otros tipos de tumores y lesiones. La experiencia y los resultados vistos en suelo tico podrían ayudar a la toma de decisiones en otros países.

Este grupo de científicos ya realiza un estudio similar con adolescentes de entre 12 y 16 años, llamado ESCUDDO, en el que 20.000 jóvenes fueron vacunadas para determinar la efectividad de una dosis, en este momento se está en fase de seguimiento y se tendrán los primeros resultados en 2024. Esta otra investigación usa ambas vacunas, pero tiene dos grupos de investigación más, pues no solo hay grupos que reciben una dosis de cada fármaco, también hay dos grupos que reciben, cada uno, dos dosis de uno de los dos productos.

El equipo de investigación busca mujeres residentes en San Francisco de Dos Ríos, Zapote, Pavas y La Uruca, en el cantón de San José, y también en Curridabat; asimismo en Guápiles, La Rita, La Roxana, Jiménez y Cariari, en Pococí de Limón, para formar parte de este estudio.

¿Por qué en estas zonas? Romero explicó que escogieron Limón porque hay muy poca información sobre estas infecciones en la zona del Caribe, y es necesario conocer las características de este virus.

Además, dijo, trabajar en regiones nuevas, donde no se hubiera llegado con el estudio ESCUDDO, es muy importante porque las zonas con mayor vacunación tendrán más mujeres con protección lo que desarrolla una especie de inmunidad de rebaño. Por ello, también en San José se escogieron lugares donde no hay un porcentaje muy alto cubierto con el estudio ESCUDDO.

“Si hay mucha gente vacunada en una zona, no podríamos saber si los resultados que se ven son por la vacuna que aplicamos o porque ya había tanta gente vacunada que se habría alcanzado una inmunidad de rebaño”, expresó.

Gloriana Barrientos, coordinadora de atención de participantes de ACIB, adelantó que el personal visitará estos cantones y distritos debidamente identificados para invitar lugareñas que cumplan con los requisitos para participar. Primero se les propondrá a una visita para explicarles el estudio y, si aceptan, tres meses después se les inoculará. A todas ellas se les dará seguimiento durante tres años.

A las participantes se les pedirán muestras para establecer si la dosis protege de la infección en estas edades y durante cuánto tiempo.

Herrero aclaró que la vacuna solo actúa para prevenir infecciones. Es probable que algunas de estas mujeres ya tengan infecciones previas producto de relaciones sexuales anteriores y, a largo plazo, estas pudieran convertirse en lesiones mayores llamadas displasias y eventualmente en algunos casos llegar a cáncer. Sin embargo, sí se protegerán de infecciones que podrían tener en un futuro y así reducir la brecha.

“Todavía a los 17 o 18, la mitad de las participantes no han iniciado vida sexual, esto les dará mucho mayor protección a este grupo”, destacó el investigador.

Porras complementó: Recordemos que son vacunas que protegen contra varios tipos, tal vez la persona ya adquirió una infección contra un tipo de virus, pero no contra los otros, y entonces la vacuna sí podría protegerla contra esos otros tipos de VPH”.

El virus del papiloma humano es un microorganismo de transmisión sexual. Trece de sus 150 cepas pueden infectar células del cérvix.

Una persona podría portar el VPH sin saberlo y, a través de diferentes prácticas sexuales, contagiar a sus compañeros. Por ello, se darían tumores en el cuello de útero, ano, pene, vulva, garganta y boca.

Cerca del 80% de las personas han tenido una infección por VPH. Casi siempre, el cuerpo combate la infección y la elimina por sí mismo, en esos casos, el individuo ni se percata de que tuvo una infección, pero a veces se forman lesiones que, con los años y si no se tratan, derivan en cáncer.

Hay tipos del virus que son más agresivos y cancerígenos que otros. Por ejemplo, los tipos 16 y 18 del VPH son responsables de aproximadamente el 70% de los casos de cáncer de cuello de útero, del 75% al 80% de los tumores anales, del 70% de las lesiones precancerosas de vulva y vagina relacionadas y del 75% de las lesiones precancerosas del ano.

Entretanto, los tipos 6 y 11 del VPH son responsables de aproximadamente el 90% de los casos de verrugas genitales.

Ya hay evidencia anterior de que una sola dosis podría ser eficaz para prevenir una infección con VPH. Cuando se probó la vacuna en suelo guanacasteco se hizo con tres dosis, pero hubo mujeres que por alguna razón, solo obtenían su primera inyección y no volvían por las otras dos.

Los científicos observaron que, independientemente del número de dosis recibidas, diez años después de ser vacunadas, los niveles de anticuerpos en sangre permanecen estables y la protección contra la infección por esos tipos de VPH continúa siendo muy cercana al 100%.

“A todas ellas les hemos dado seguimiento durante más de una década, hemos visto cómo están los anticuerpos en todas y hemos visto las posibles infecciones en cada una. Diez años después, podemos decir que no importa cuántas dosis haya recibido la persona, la eficacia se mantiene”, declaró Porras al presentar los resultados en 2018.

¿Para qué este estudio entonces? Cuando este estudio se diseñó, su objetivo no era probar la eficacia de una sola dosis, si no más bien conocer cómo se comportaba el cáncer de cérvix en una de las provincias donde la incidencia y la mortalidad era mayor. Es por ello que se requiere de un estudio específico que busque estudiar a fondo si una dosis basta para las mujeres adultas.

Costa Rica ha jugado un papel clave en el entendimiento del virus. Herrero consiguió fondos que le permitieron montar una plataforma para estudiar el cáncer de cérvix y su relación con el VPH. Lo logró luego de pasantías en Estados Unidos y de colaborar con el NCI.

A partir de 1992, con el Proyecto Epidemiológico Guanacaste, se comenzó a estudiar la historia natural del virus en mujeres costarricenses y a analizar cómo las lesiones evolucionaban a premalignas y posteriormente a cáncer.

En el 2001, Herrero coordinó el ensayo clínico que probó la vacuna contra el VPH. Los estudios realizados en Costa Rica sirvieron de base no solo para corroborar que la vacuna era segura y eficaz, sino también para determinar que con dos dosis bastaba y no eran necesarias tres.

Luego vino el proyecto ESCUDDO, donde se pretende establecer si una dosis de la vacuna es suficiente para adolescentes. También es parte del estudio ESTAMPA, que junto con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y en colaboración con investigaciones en otros países, busca determinar el mejor método de detección del VPH.

“No es exageración decir que gracias al trabajo hecho en Costa Rica ahora entendemos mejor el virus y su vinculación con diferentes tipos de cáncer. Sus investigadores son de alto nivel”, dijo Douglas Lowy, cocreador de la vacuna contra el VPH, en una entrevista anterior con La Nación.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

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