Salud

Hipertensión altera la vida de más de un millón de ticos

CCSS tiene bajo tratamiento a 1.142.500 personas, un 21,4% más que hace ocho años; esta enfermedad hace que se pierdan 102.906 años de vida saludable al año

William Rubí es hipertenso. Él no solo lleva una vida normal, también corre maratones y levanta peso. Este profesional en educación física demuestra que se puede llevar una vida completamente normal si la enfermedad se mantiene bajo control con los medicamentos indicados, y se lleva una alimentación adecuada y actividad física.

“Puedo controlarla con un estilo de vida activo y saludable. Hay muchas personas que son diabéticas y tienen una vida muy activa, siguen las indicaciones del médico y es normal. En el caso mío, yo controlo mi enfermedad con medicamentos y la actividad a nivel deportivo, que es un poco más exigente, pero sin sobreentenar”, manifestó este hombre de 57 años.

Lamentablemente, el caso de Rubí no es el de todos los hipertensos, que en Costa Rica superan el millón. En total, la seguridad social tiene bajo medicamentos antihipertensivos a 1.142.500 personas. La cifra representa el 22,13% de la población del país y el 29,85% de los mayores de 18 años.

Hay quienes requieren atención en consulta externa, como las 364.001 personas que acudieron a citas en el primer trimestre de 2021, solo en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Entretanto, la estadística más reciente en los servicios de Emergencias data del 2019, año en que se registraron un total de 43.838 atenciones por crisis hipertensivas. Estas ocurren en personas que no aplican los tratamientos indicados por los médicos.

Ninguna de estas cifras incluyen a los hipertensos que están bajo control o atención en el sistema de salud privado.

“Llevamos años diciendo que estas enfermedades nos están pegando mucho y que pueden prevenirse. Hacemos campañas y muchas personas siguen sin tomar acción en sus manos”, manifestó Jacqueline Castillo Rivas, coordinadora de los Estudios de Carga de Enfermedad de la CCSS.

La última Encuesta de Factores de Riesgo Cardiovascular de la entidad, divulgada en 2019, indicó que un 35,1% de los adultos costarricenses tendrían esta enfermedad.

Este mal crónico ha venido en aumento. Entre 2013 y 2021, años en los que la población nacional creció un 9,54%, la cantidad de personas en tratamiento por hipertensión subió un 21,4% (244.495 casos nuevos).

“A través del tiempo hemos notado en el costarricense un aumento de hábitos alimentarios que podrían afectar su salud, como el exceso de grasas de origen animal, de azúcares ya sea en repostería o bebidas y un aumento en la ingesta de sal”, expresó la nutricionista Maricruz Ramírez.

¿Cuándo es una persona hipertensa?

El número base de presión arterial sobre el cual una persona se considera hipertensa ha tenido cambios en los últimos años, subrayó el médico internista Minor Román Rodríguez.

La presión arterial se divide en dos: la sistólica y la diastólica. La sistólica es el número mayor, y es la presión de la sangre cuando el corazón se contrae.

La diastólica es el número más bajo, y es la que sucede cuando el corazón se relaja entre latidos.

Nuestra presión sanguínea se mide con un instrumento llamado esfigmomanómetro.

Cuando nos toman la presión, se mide con una unidad llamada milímetros de mercurio (mmHg). Recibe su nombre porque los primeros dispositivos (y algunos actuales) utilizaban el mercurio como componente.

Al presionar el brazo de la persona, el mercurio “sube” una columna y con base en esto indica las presiones sistólica y diastólica.

Cada vez la cifra límite es más baja. Si sube de 120/80 mmHg se le pide a las personas estar atentas, pues al subir más de 140/90 mmHg ya es hipertensión, según el criterio de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Hemos ido ‘bajando la cerca’ ¿por qué? Porque los daños que se producen se ven con cifras más bajas a las que creíamos antes”, explicó el especialista.

La hipertensión es un factor de riesgo para males mayores como infartos al miocardio (músculo del corazón) o accidentes cerebrovasculares (popularmente conocidos como “derrames cerebrales”) que podrían llevar a la muerte.

“Hay tres órganos ‘blanco’ de la hipertensión mal controlada: el cerebro, el corazón y los riñones. El problema es que es una enfermedad asintomática, nadie puede decir ‘se me subió la presión’ sin medirla”, aseguró Román.

Con la llegada de la covid-19, esta enfermedad también pasó a ser un factor de riesgo para los hospitalizados. Esta semana, los hospitales públicos reportaban que el 40% de las personas internadas eran hipertensas.

Información difundida en setiembre pasado indicaba que hipertensión y diabetes eran las enfermedades más comunes entre quienes fallecían por complicaciones asociadas a covid-19.

Pérdida en calidad de vida

Esta enfermedad no solo puede llevar a padecimientos más complicados que provocan la muerte. En sí misma ya causa pérdida de vida saludable.

El último estudio de Carga de Enfermedad de la CCSS, publicado en 2020 con datos de 2019, indica que solo la hipertensión fue responsable de la pérdida de 102.906 años de vida saludable (AVISA) ese año.

Los AVISA son una medición en salud que indican, como población, cuántos años tenemos con buena salud y calidad de vida.

Cada AVISA perdido como población nos genera años en los que los habitantes de una comunidad sí están vivos, pero con mala calidad de vida a causa de una enfermedad o lesión.

La hipertensión por sí sola fue la causante del 11% de los AVISA perdidos en 2019.

“La carga de enfermedad revela cómo nos hemos portado y en esto la vida saludable que hemos perdido dice mucho”, indicó Jacqueline Castillo.

La especialista señaló que los principales factores de riesgo para perder vida saludable son completamente modificables.

En primer lugar está la presión arterial elevada, seguida del sobrepeso y obesidad, y la glucosa elevada, en tercero.

Sí se han visto cambios en los últimos años. En 1990, el sobrepeso estaba en quinto lugar de lo que más vida saludable nos hacía perder. En este último informe, la obesidad era la causante de la pérdida de 101.501 AVISA, el 9,31% del total de AVISA perdidos en el año.

Hipertensión y diabetes en ticos

En los últimos ocho años la población nacional aumentó un 9,5%, pero el uso de estos tratamientos lo hizo en más del 20%.

FUENTE: CCSS    || INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

El origen

Aunque hay factores genéticos que la predisponen, en la gran mayoría de los casos, la hipertensión, es producto de años de sedentarismo y mala alimentación.

Cuando una arteria es normal, tiene flexibilidad que le permite a la sangre fluir sin contratiempos. Conforme una persona acumula años de malos hábitos, el músculo arterial aumenta su tamaño.

Además, en algunas personas también se forman placas que se adhieren a las paredes internas. Estas placas están compuestas de colesterol, grasa, calcio y una sustancia llamada fibrina.

El músculo “agrandado” hace que la sangre tenga menos espacio, y las placas vuelven a la arteria más rígida y menos flexible.

“El músculo de la pared arterial se va engrosando tanto que disminuye el flujo de sangre. Como cuando alguien se pone a hacer pesas y aumenta el músculo y lo hace grueso. Aquí el músculo de la arteria se hace tan grueso que va causando daño”, resumió Román.

“¿Por qué se produce hipertensión? Básicamente la arteria se cierra y esto dificulta el paso de la sangre”, añadió.

Combinación complicada: hipertensión y diabetes

Las complicaciones de salud pueden ser mayores en las personas que presentan tanto hipertensión como diabetes, especialmente si la persona no sigue las indicaciones médicas y nutricionales.

La última Encuesta de Factores de Riesgo Cardiovascular de la CCSS señaló que tres de cada diez hipertensos ticos también son diabéticos.

Un estudio de la Asociación Estadounidense para el Corazón, publicado en la revista Circulation, indicó que cuando la hipertensión y la diabetes coexisten, el riesgo de males cardiovasculares y problemas en los riñones aumenta al doble.

El peligro es independiente de cuál padecimiento apareció primero. La hipertensión acelera y empeora los efectos nocivos de la diabetes sobre las arterias.

¿Qué pasa si no se controla la enfermedad?

La hipertensión se caracteriza por mantener de forma sistemática una presión arterial superior a los 140/90 mm/Hg.

FUENTE: TEXAS HEART INSTITUTE; NANCY HERNÁNDEZ; PUBLICACIONES DE LA UCM; ROY WONG, EPIDEMIÓLOGO CCSS; CECILIA MONGE, MÉDICO INTERNISTA Y SALUBRISTA PÚBLICA    || / LA NACIÓN

Por otra parte, la diabetes incrementa la probabilidad de tener hipertensión. Esto se debe a su acción negativa sobre las arterias, que predispone el estrechamiento de las mismas y conduce a la hipertensión.

“La diabetes mal controlada acelera los infartos. Un diabético tiene cuatro veces más infartos que un no diabético. Además, es la principal causa de insuficiencia renal, de ceguera y de amputaciones”, recalcó Román.

“Hay una relación directa entre un mal control diabético y la aparición de estas enfermedades”, agregó.

La diabetes por sí sola también es preocupante. Esta fue la responsable de la pérdida de 86.307 AVISA en 2019, un 7,92% del total.

Para los especialistas consultados, en la gran mayoría de los casos, la solución está en manos de la persona: una dieta balanceada, actividad física regular y tomar los medicamentos indicados bajarán el riesgo de todo tipo de complicaciones.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.