Salud

Aprenda cómo alargar la vida útil de sus mascarillas KN95

Estas mascarillas pueden aprovecharse hasta por 40 horas, pero deben seguirse una serie de pasos para que se preserven mejor y sean de mayor utilidad

Con la llegada de la variante ómicron del SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19, también vinieron algunos cambios en la forma de cuidarnos para prevenir la enfermedad. Al ser más contagiosa que variantes anteriores, una de las medidas necesarias fue elevar el nivel de protección de las mascarillas. Las N95, KN95 o similares (FPP2, KF94) se volvieron una muy buena opción.

Esto no quiere decir que estos dispositivos sean perfectos. Ninguna mascarilla es infalible ni protegerá en un 100% en todo momento, pero bien utilizadas y ajustadas adecuadamente brindan más protección que otras y con mayor posibilidad de evitar el paso del virus.

¿Por qué muchos las prefieren? En esta nota exploramos por qué estas mascarillas son más recomendables, de acuerdo con varias reguladoras internacionales, pues, por ejemplo, el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) las recomienda como “un escalón más arriba en protección”.

Los inconvenientes son que estos implementos suelen ser más caros que las mascarillas quirúrgicas y no tienen las bondades (tanto para el bolsillo como para el medio ambiente) de los dispositivos de tela que pueden lavarse y usarse por varios meses seguidos.

Sin embargo, hay formas de preservarlas para “estirar” su vida útil manteniendo su efectividad. A diferencia de las mascarillas quirúrgicas, las KN95 y similares no se tienen que desecharse a pocas horas de uso, ya que pueden mantener su efecto hasta por un máximo de 40 horas. No obstante, sí deben seguirse ciertas indicaciones para optimizar su utilización.

Esto no necesariamente tiene que ver con la cantidad de veces que se usa, sino con la cantidad de tiempo o el uso que se le da. No es lo mismo usarla durante 40 minutos para ir al supermercado que durante todo un día de trabajo, o mientras se está sentado únicamente, o si se debe realizar algún tipo de actividad física (como caminar, no necesariamente debe ser algo vigoroso).

“No siempre se puede reutilizar. Si vamos, por ejemplo, a Emergencias de un hospital, no sabemos cómo ande la circulación de este y otros virus en ese lugar, en esos casos, aunque haya sido poco el tiempo, es mejor desechar la mascarilla después del primer uso. En otros casos, como si vamos a un restaurante a comer y solo la tenemos puesta mientras ordenamos y viene la comida, sí podemos usarla después”, comentó la microbióloga Priscilla Arguedas, quien trabaja con dispositivos médicos y de salud.

¿Cómo cuidarlas entonces para aprovecharlas, de manera que protejan nuestra salud y también nuestro bolsillo? Para responder a esta pregunta, La Nación revisó la literatura científica hasta el momento, leyó las recomendaciones de diferentes autoridades de saludó y consultó con Arguedas, quien también hizo énfasis en que por más buen uso no debemos usarlas eternamente.

  • Lavarla: no puede mojarse ni utilizarse jabón sobre ella. Si se lava se pierde la calidad de la tela y los filtros utilizados.
  • Usarla si está o estuvo mojada. De acuerdo con el CDC, puede reusarse si esta se humedeció muy ligeramente con nuestra respiración o humedad del ambiente, pero no si, por ejemplo, se mojó en la lluvia o cayó a un charco de agua. O si la utilizó para realizar actividad física o una larga caminata y esta se llenó de sudor.
  • Utilizarla varios días seguidos. Debe dejarse “descansar” durante cinco días al volver a usar.
  • Si ya la usó durante más de 40 horas acumuladas.
  • Si estuvo en una situación de alta exposición al virus, por ejemplo, si estuvo cuidando de una persona con covid-19.

Arguedas señala que estos pasos pueden usarse para el público general. En los profesionales de salud o quienes pasan en mayor exposición al virus las reglas son más estrictas.

  1. Tenga a mano al menos cinco mascarillas, especialmente si usted sale todos los días y por ello usa mascarillas a diario. De ser posible, compre de diferentes colores para diferenciarlas. En Internet hay disponibles opciones de cajas con cinco colores distintos, lo que ayuda a recordar mejor cuándo se usó cada una. Por ejemplo, si usted sale de lunes a viernes, puede tener un color por día de la semana.
  2. Tenga también bolsas de papel individuales, de las sencillas, de un tamaño necesario para que la KN95 quede cubierta y holgada, no es necesario que sobre mucho espacio. Si sus mascarillas son todas de un mismo color, puede ayudar anotar el día de la semana en la bolsa de papel.
  3. Si durante el día debe quitarse la KN95 para comer o porque va a manejar su vehículo y no hay más personas, procure guardarla en una bolsa con zipper o una de papel en la que quede bien sellada. Cuide manipular este implemento únicamente a través de las tiras o agarraderas y no de las partes que tienen contacto con su cara.
  4. Al llegar a casa, lávese las manos, quítese la mascarilla y colóquela en una de las bolsas de papel. Cuide tocar solamente las tiras u orejeras. Si desea, puede anotar qué día la utilizó y durante cuánto tiempo, para llevar un mejor control.
  5. Cuando llegue el momento de desechar una de las mascarillas cámbiela por otra.

No existe un número de días exacto o perfecto, pero se cree que este es el momento en el que sería más seguro que dejarían de subsistir virus o bacterias de diversos tipos que pudieron haber estado en el ambiente y quedado atrapados en la mascarilla. De esta forma, la KN95 no estará del todo limpia, ni como nueva, pero sí evitará interactuar con estos microorganismos.

Algunos expertos internacionales indican que pueden tenderse y ventilarse en un lugar fresco. Sin embargo, no todos están de acuerdo. Priscilla Arguedas es una de ellas, especialmente en un país tan húmedo como Costa Rica y en el que hay sitios muy polvorientos, donde dejarla a la intemperie puede hacer que otros microorganismos y suciedad lleguen a la mascarilla.

La regla general es que si usted no estuvo en situaciones de alta exposición al virus podría desecharla cuando ya se acumularon 40 horas totales de utilización (en algunos casos se alcanzará en menos tiempo que en otros, según el tiempo de uso diario) se deseche. Sin embargo, hay muchas circunstancias en las que debe dejarse de usar antes. Estas son algunas.

  • Cuando se mojó con cualquier tipo de líquido.
  • Cuando se perdió la cuenta de las horas en las que se usó.
  • Si estuvo en contacto directo con una persona con covid-19. Bótela apenas termine ese contacto y cámbiela por una nueva.
  • Si estuvo en algún centro de salud.
  • Si siente que ya no le queda tan ajustada como antes y si se mueve con mayor facilidad. Si los elásticos ya perdieron tensión.
  • Si la ve sucia o húmeda en el momento en el que se la va a poner.
  • Si pierde su forma, si está rota o se le hizo algún tipo de hueco.

Para desecharla, esta debe ir dentro de los residuos no reciclables, de preferencia en un basurero con tapa. También es recomendable cortar las tiras, para evitar que una mascarilla que ya no es funcional vuelva a ser utilizada.

La microbióloga concluye que estas medidas nos ayudarán a darle una vida útil más larga a las KN95 y que nos protejan adecuadamente. No obstante, no hay que olvidar que la forma de asegurar esa protección es utilizarla bien: que cubra nariz, boca y mentón, y que quede bien fija sin que se mueva y que no deje huecos entre la tela y nuestra piel.

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