Por: Irene Rodríguez.   28 mayo
La actividad física reduce el riesgo de padecer insuficiencia cardíaca. Ilustración: Johns Hopkins para LN
La actividad física reduce el riesgo de padecer insuficiencia cardíaca. Ilustración: Johns Hopkins para LN

Desde hace varios años la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio la receta: hacer al menos 30 minutos de ejercicio, cinco veces por semana, mejora nuestra salud cardíaca.

Ahora, un nuevo estudio de Johns Hopkins Medicine, en Estados Unidos, da una razón más para aplicar este consejo. Seis años de actividad física constante disminuyen en un 31% el riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca.

Mientras que si las personas se mantienen sedentarias durante ese tiempo aumenta en más de un tercio las posibilidades de sufrir esta enfermedad.

Los mayores beneficios se ven en quienes se han ejercitado siempre de forma consistente.

Sin embargo, hay esperanzas para quienes comienzan a moverse más tarde, pues si se adquiere este hábito en la mediana edad (después de los 35 años) y la persona lo incorpora realmente a su vida, tienen un riesgo 23% menor de padecer dicho problema cardíaco.

La insuficiencia cardíaca se caracteriza por la incapacidad crónica y prolongada del corazón de bombear suficiente sangre, o con la fuerza necesaria, para surtir al cuerpo del oxígeno que requiere.

Dicha condición puede darse como consecuencia de otros males como la hipertensión, niveles altos de colesterol, fumado o diabetes mal controlada.

Uno de los principales problemas con esta enfermedad es que no existen medicamentos que la curen, pues estos lo que hacen, principalmente, es controlar los síntomas. Por ello, es vital tomar en cuenta prácticas que puedan prevenir esta patología.

En Costa Rica, la insuficiencia cardíaca no es tan común como el infarto al miocardio. No obstante, esta es una de las causas más comunes de hospitalización entre las personas mayores de 65 años.

El estudio

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores tomaron en cuenta a 11.351 personas que ya eran parte de un estudio mayor sobre el riesgo de enfermedades cardíacas. Los participantes tenían un promedio de edad de 60 años y no presentaban historia de eventos cardiovasculares al inicio de las pesquisas.

Los científicos dieron seguimiento a las individuos durante 19 años. Cada tres años se les hacían visitas, se les medía, pesaba y se les tomaban exámenes de sangre.

Además, cada paciente completaba un cuestionario en el cual se le pedía que evaluara el nivel de sus actividades físicas. Los científicos luego las clasificaron como "insuficientes", "intermedias" o en el "nivel recomendado", según las pautas establecidas por la Asociación Americana del Corazón.

La investigación, publicada en la más reciente edición de la revista Circulation, mostró que durante el período de estudio se dieron 1.750 casos de insuficiencia cardíaca.

Cuando se determinó el peso de la actividad física como protector del corazón, se vio que quienes sí realizaron ejercicio de manera constante durante seis años tenían 31% menos riesgo de este mal cardíaco, y en el caso de quienes comenzaron a mediana edad, igual tenían un 23% menos de riesgo que quienes llevaban seis años de sedentarismo.

También hay beneficios para quienes aumentan su intensidad de actividad física en ese período de seis años y perjuicios para quienes los disminuían.

Los factores de riesgo coronario disminuyeron en casi un 12% para los 2.702 participantes que aumentaron sus categorías de actividad física de insuficiente a intermedia, o de intermedia a recomendada, en comparación con aquellos con cifras consistentes de actividad física insuficiente o intermedia.

En cambio, entre 2.530 participantes que redujeron el ejercicio, sus factores de riesgo coronario aumentaron a un 18% en comparación con los que sistemáticamente mantuvieron activos.

¿Cuánto ejercicio hacer?

Los especialistas advierten que en cuanto antes se comience, mejores resultados se tendrán, aunque nunca es tarde para obtener los beneficios.

No obstante, antes de dar cualquier paso lo mejor es consultar con un médico para que determine si el paciente no tiene algún problema que le impida realizar determinados movimientos.

Además, si la persona en determinado momento tuvo algún tipo de lesión, es bueno que consulte qué tipo de actividad es la que le ofrecerá mayores beneficios, sin exponerse a nuevas lesiones.

La OMS generó una guía en la cual da recomendaciones de actividad física según la edad. En este documento no hay un tipo de deporte privilegiado y no es necesario pagar un gimnasio. Caminar, trotar, nadar o bailar son opciones válidas.

Niños 5-17 años. Deberán practicar al menos 60 minutos de ejercicio semanales, de moderado a vigoroso. La actividad debe ser aeróbica en su mayoría. Sin embargo, pueden hacer ejercicios específicos para los músculos tres veces por semana.

Adultos 18-64 años. Se recomienda que hagan 150 minutos de actividad física a la semana. Podrán realizar hasta 300 minutos semanales. Cada sesión de ejercicios deberá durar al menos diez minutos. Tres veces por semana es recomendable realizar ejercicios para fortalecer grupos de músculos específicos.

Mayores de 65 años. También deberán hacer 150 minutos semanales, pero tienen que concentrarse, de igual manera, en hacer ejercicios para aumentar la fuerza ósea y mejorar su equilibrio. Esto con el fin de evitar fracturas de caderas.

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