Qué comemos

Mi historia de amor con el café: de tomar ‘petróleo’ a una bebida de dioses

Así fué cómo un café cambió mi vida y me convirtió en un amante de esta bebida

Café y pan
Café y pan Shutter
Café y pan
Café y pan En mi familia "la hora del café" en la tarde sigue siendo un evento importante del día. (Shutter)

Recordando mi adolescencia, me transporto a esas tardes cuando en mi casa “la hora del café” solía ser un evento familiar y social de suma relevancia. En nuestra mesa nunca faltaban el pan de bollitos (la famosa piña de pan), el queso crema, la mantequilla y, por supuesto, la taza de café. ☕

No sé si fue la presión social, pero al llegar a mis catorce años, decidí darle una oportunidad al café y ese primer sorbo me resultó desagradable (imagínenme arrugando la cara) 😬. Sin embargo, la curiosidad me llevó a reconsiderarlo, y gracias a la leche Pinito y a una generosa dosis de azúcar, conseguí que aquel café de percolador se tornara “aceptable”.

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