Editorial

Editorial: La frustrada audiencia del relator

La independencia judicial es una causa noble, de altísimo valor democrático. Por esas mismas razones, no debe ser utilizada para cobijar la defensa de privilegios.

El relator de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Independencia Judicial, Diego García-Sayán, fue invitado a la Corte Plena por el presidente de esta, Fernando Cruz Castro, pero los magistrados le cerraron la puerta, con excelentes razones, en una desproporcionada votación de 19 en contra y 3 a favor.

La independencia judicial es una causa noble, de altísimo valor democrático. Por esas mismas razones, no debe ser utilizada para cobijar aspiraciones menos dignas, como la defensa de privilegios salariales y pensiones salidas de toda proporción comparadas con las asignadas al común de la gente, amén de incosteables para el erario.

García-Sayán opina lo contrario, amparado en endebles razones cuyo comentario dejamos para mañana. Según su criterio, ayuno de sustento y fundado en falsedades y omisiones de mucho grosor, la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (9635), la reforma del Régimen de Jubilaciones y Pensiones del Poder Judicial (9544) y la Ley para Redistribuir y Rediseñar los Recursos de la Contribución Especial Solidaria (9796) —que replanteó los topes de pensión máxima y el monto exento de dicha contribución— violan la independencia judicial.

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