Diego Bosque. 14 septiembre
Así se observa, desde el aire, el deslizamiento en el volcán Irazú. El fenómeno geológico pone en riesgo las torres de telecomunicaciones. Fotografía: cortesía de la CNE
Así se observa, desde el aire, el deslizamiento en el volcán Irazú. El fenómeno geológico pone en riesgo las torres de telecomunicaciones. Fotografía: cortesía de la CNE

'El tico deja todo para el final’. Esa frase de uso popular calza con lo que sucede en el deslizamiento que afecta las torres de telecomunicaciones ubicadas en el Parque Nacional Volcán Irazú.

Diversas entidades alertaron del riesgo desde el 2011 y subrayaron el peligro cada vez que millones de metros cúbicos de tierra se desprendieron de la cumbre. Sin embargo, muchos operadores de radio, televisión y telecomunicaciones no atendieron los llamados para trasladar sus equipos a zonas más seguras del macizo y, ahora, corren el riesgo de verlos rodar ladera abajo.

Justo eso le pasó a la antena y transmisores de la televisora cristiana Enlace, la madrugada del miércoles anterior.

Frente a la evolución de la fractura, las autoridades tampoco actuaron con celeridad. A la fecha, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) gestiona con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) un inventario para precisar la cantidad de antenas presentes en la franja más afectada por el fenómeno geológico.

No obstante, el tiempo se acabó. El último reporte de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) indica que la infraestructura debe ser retirada, “a más tardar", en diciembre del 2020.

El asunto es tan grave que, en algunos casos, los propietarios no intentarán rescatar los equipos. Hacerlo sería poner en riesgo la vida de los trabajadores a cargo de esa labor.

¿Cuántas torres quedan en la zona de mayor riesgo?

Fernando Troyo, director de Espectro Radioeléctrico y Redes de Telecomunicaciones del Micitt, reconoció que no puede responder esa pregunta con exactitud; para resolver la interrogante solicitaron, el 7 de setiembre, al Sinac un conteo.

“Estamos en coordinación con el Sinac, porque ellos son los que tienen el listado y la ubicación de dónde están los concesionarios dentro del Irazú, los que tienen oficialmente autorización para hacer uso del espacio físico dentro del Parque Nacional”, comentó el funcionario.

Según el Micitt, desde que empezó la emergencia, unos 14 operadores trasladaron sus aparatos, pero al aumentar el área del deslizamiento se hizo necesario mover a más.

“Enviamos un oficio (el 7 de setiembre) al Sinac, estuvimos reunidos con ellos para que nos ayuden con un recorrido para poder identificar a los concesionarios (...) estamos en proceso de obtener el número oficial”, Fernando Troyo, director de Espectro Radioeléctrico y Redes de Telecomunicaciones del Micitt

La CNE y el Ovsicori también identificaron un sector de “peligrosidad intermedia” en el que están ubicados dispositivos del Sistema Nacional de Radio y Televisión, Radio Columbia y Omega, entre otros.

Andrés Quintana, presidente de la Cámara Nacional de Radio, estimó que, al menos, en el terreno con más peligro hay siete torres relacionadas con radioemisoras.

"A raíz del último deslizamiento que hubo (26 de agosto) se produjo una reunión entre todas las partes involucradas, fue convocada por el Micitt en respuesta a una solicitud de la Cámara Nacional de Radio. Hablamos con todas las partes involucradas para tener una idea de la situación (...) Estuvimos presentes 40 personas a través de Microsoft Teams, nos hicieron una muy buena presentación de parte de la Comisión Nacional de Emergencia y del Ovsicori.

“Vimos las zonas que tienen peligrosidad alta y media, quedamos en que se iba a instalar una comisión para buscar, dentro del mismo volcán Irazú, un sitio que tenga menor peligrosidad”, comentó Quintana.

El empresario confirmó que en algunos casos se prohibió intentar rescatar infraestructura por el alto nivel de riesgo.

En enero de 2015, un equipo de La Nación visitó la zona del deslizamiento. En aquel entonces algunas de las grietas eran apenas perceptibles. Fotografía: Albert Marín.
En enero de 2015, un equipo de La Nación visitó la zona del deslizamiento. En aquel entonces algunas de las grietas eran apenas perceptibles. Fotografía: Albert Marín.
La evolución del deslizamiento

Según el último análisis de la CNE y el Ovsicori, desde el 2011, especialistas en geología y vulcanología ejercen un monitoreo detallado de la fractura en el Parque Nacional Irazú; en ese año se empezaron a notar movimientos sísmicos de baja intensidad.

Los eventos sísmicos en el lugar persistieron hasta que el 17 de diciembre ocurrió un “megadeslizamiento” en el flanco oeste del volcán. Ese día rodaron ladera abajo 28 millones de metros cúbicos. La mayoría de ese material ha ido a parar a las cuencas de los ríos Sucio y Reventado.

Ese suceso, de acuerdo con el reporte, contribuyó con la inestabilidad en la zona donde están instaladas las torres.

De acuerdo con datos oficiales, para el año 2015, en el Irazú había 84 torres de telecomunicaciones en un área de 15 hectáreas.

Entre 2014 y 2020, los derrumbes han continuado. El más importante se registró el 26 de agosto a las 4:02 a. m.. El cálculo establece que movilizó 25 millones de metros cúbicos de material.

Los profesionales creen que las intensas lluvias del mes de agosto y un sismo, registrado el 24 de ese mismo mes, con una magnitud de 6,2 grados y una profundidad de tres kilómetros, tienen relación con ese deslizamiento.

Después de ese “gran evento” los equipos de medición instalados en la zona percibieron 15 caídas más en los días posteriores.