Servicios

Aerolíneas eliminan traslado de mascotas en vuelos comerciales a EE. UU.

Excluidas también razas braquiocefálicas como los pug, canes y gatos de apoyo emocional para pasajeros y solo se aceptan para traslado ‘animales de servicio’

Desde este año, las aerolíneas que vuelan a Estados Unidos endurecieron sus restricciones para que los pasajeros lleven mascotas en vuelos comerciales, sea en la cabina o en la bodega de la aeronave, luego de cambios introducidos en ese país. Por ejemplo, queda prohibido transportar perros y gatos braquiocefálicos y de razas “peligrosas”.

El cambio se produjo luego de que el Departamento de Transporte de ese país emitió nuevas reglas federales que entraron en vigor a inicios de enero de 2021, las cuales redujeron significativamente la presencia de animales en cabina por ajustes en la definición de “animales de servicio” que hizo el Gobierno estadounidense.

Como consecuencia de estas decisiones, los llamados “animales de apoyo emocional” o ESA (del inglés Emotional Support Animals) dejaron de considerarse “animales de servicio” y las aerolíneas, que antes debían hacer adaptaciones en sus políticas por ellos, ya dejaron de hacerlo.

Conforme la ordenanza, el Departamento de Transporte ahora define un animal de servicio como un perro “entrenado individualmente para trabajar o realizar tareas en beneficio de una persona calificada con una discapacidad, incluida una discapacidad física, sensorial, psiquiátrica, intelectual u otra discapacidad mental”, cita textualmente la directriz.

El ajuste para vuelos comerciales también afecta a pacientes que pudieran presentar certificados médicos, según los cuales requieren la compañía de animales de apoyo emocional por razones de salud. Ahora, las políticas de las aerolíneas, según las nuevas reglas, se centran en el entrenamiento específico del perro y en verificar este punto, no en la necesidad del ser humano, incluso si un profesional de la salud mental así lo atestigua.

Las reglas también limitan a dos la cantidad de animales de servicio con los que una persona puede viajar y requieren que estos pasajeros presenten antes del vuelo documentos que detallen el comportamiento, entrenamiento y estado de salud de sus animales.

Carlos Granados Hernández, vicepresidente de la Asociación de Líneas Áreas (ALA), confirmó que estos cambios abarcan a todas las compañías con vuelos desde y hacia Estados Unidos, incluidos todos sus afiliados: AeroMéxico, Air Canadá, Alaska, American Airlines, Avianca, Copa Airlines, Delta, Interjet, jetBlue, Southwest, United Airlines, Volaris y las europeas Iberia y Lufthansa.

“Con Estados Unidos, nos regimos por el Departamento de Transportes. En el pasado, en el sector hablábamos de animales de servicio y de soporte emocional. Fue entonces cuando algunos pasajeros pensaron que su animal doméstico era el segundo. Entonces ese gobierno vino a regular cuáles califican como animales de servicio, que son aquellos entrenados para servicio como, por ejemplo, para personas no videntes”, explicó Granados.

Según el empresario, sin esta nueva diferencia, en el pasado se dieron muchos casos de personas que iban con su perro en la cabina del avión, pero podían causarle molestias a otros pasajeros y generar conflictos.

¿Cuáles? El propio Gobierno de EE. UU. lo precisó en su ordenanza al citar que “la mala conducta ha incluido que los animales orinen, defequen y, en algunos casos, dañen a personas y otros animales en el aeropuerto o en el avión”.

No razas braquiocefálicas, ni ‘peligrosas’

Granados también confirmó la exclusión, tanto en cabina como en la bodega de los aviones, de animales braquiocefálicos (tanto perros como gatos) en vuelos comerciales. Estos animales se caracterizan por cráneos más anchos y hocicos más cortos respecto a otras razas. Otros rasgos incluyen huesos nasales cortos y orificios nasales, a menudo, más reducidos de lo habitual.

Esto aplica para aerolíneas con vuelos de pasajeros en el continente americano y hacia Europa. La Nación también confirmó este cambio luego de una revisión a las políticas de vuelo en aerolíneas incluidas Avianca, United Airlines, Delta, American Airlines; entre otras y las europeas Iberia, Swiss, Air France, KLM y Lufthansa.

Razas distintas de perros y gatos aún pueden llevarse en vuelos desde y hacia Europa según políticas específicas de cada línea aérea.

El cambio con animales braquiocefálicos se concretó en el sector a inicios del 2020 en el sector de transporte aéreo, luego de un incidente ocurrido en marzo del 2018 en Estados Unidos cuando, en un vuelo de United Airlines, se murió un bulldog francés que fue puesto en un compartimento para equipaje de mano por orden de un miembro de la tripulación.

Aquel incidente desató un agitado debate sobre las políticas para el traslado de mascotas al cabo de una seguidilla de muertes de animales en vuelos de otras compañías en los meses previos.

El vocero de ALA aclaró que esta prohibición responde a que las razas braquiocefálicas presentan mayor riesgo de sufrir golpes de calor y trastornos respiratorios cuando se estresan o en presencia de altas temperaturas.

Estas incluyen perros affenpinscher, boston terrier, bóxer (todas las razas), bullmastiff, bulldog (todas las razas), cane corso, carlino (todas las razas), cavalier spaniel, chihuahua, chin japonés, chow chow, dogo de Burdeos, grifón de Bruselas, spaniel japonés, spaniel king Charles, lhasa apso, maltés, mastín, pekinés, pinscher miniatura, pit bull, presa canario, san bernardo, sharpei, shih tzu, spaniel inglés enano, spaniel tibetano, yorkshire terrier.

En el caso de los gatos, los birmanos, himalayos, persas y el llamado “exótico de pelo corto”.

Las aerolíneas tampoco llevan en sus vuelos razas consideradas “peligrosas” por temor a un incidente de mordedura con pasajeros o personal aeroportuario. Esas incluyen el pit bull terrier, staffordshire bull terrier, american staffodshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileiro, tosa inu y akita inu.

Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.