El País

Muerte de perrito que viajó en maletero de bus enfrenta a dueños y empresa

Familia responsabiliza a chofer y asegura que mascota falleció durante viaje; autobusera niega esa versión y afirma que animal estaba vivo cuando unidad se detuvo

Un perrito raza pug murió de un aparente golpe de calor y falta de aire la mañana de este lunes luego de viajar en el maletero de un bus desde Nosara, Guanacaste, hasta Esparza, en Puntarenas, situación que enfrenta a los dueños de la mascota con representantes de la empresa de transporte Alfaro, quienes difirieron en sus versiones al ser consultados por La Nación, la tarde de este martes.

María Salas, madre de la joven propietaria del can, relató que su hija se dirigía hacia la casa de su padre en Esparza y que tenía que llevarse a la mascota porque en ocasiones anteriores, cuando la dejaba en la casa, esta se deprimía y no comía. Además, aseguró que cuando ella solicitó llevar al animal dentro del bus con su respectiva caja transportadora, el chofer le negó esa posibilidad y le indicó que lo metiera en el maletero.

Señaló que su hija accedió porque en una ocasión anterior ya había llevado al animal en ese lugar en esa misma ruta y había llegado bien, porque en el trayecto se bajó a revisarlo y darle agua. Ella pensó que en esta ocasión iba a ser igual, pero según la madre, esta vez el chofer no le permitió a la joven bajarse de la unidad durante el viaje. “Le dijo que no iba a estar parando para que viera al perro”, agregó.

De acuerdo con Salas, al inicio del viaje, su hija puso la compuerta de la caja transportadora en dirección a la salida de aire que tiene el maletero, el cual iba vacío, para que el perro “tuviera oxígeno”. Pero afirmó que el chofer metió maletas de otros pasajeros sin tener cuidado y empujó la caja del perro al fondo del maletero, en donde no había salida de aire. “Cuando abrieron para sacarlo, la caja estaba viendo hacia la parte de adentro”.

Según la dueña del animal, una joven de 17 años, el viaje se extendió de las 8:30 a. m. a la 1 p. m. y aseguró que durante esas cuatro horas y media el chofer no le permitió bajarse del bus para revisar al animal. Además, comentó que iba acompañada de su tío y hermano, quienes intentaron auxiliar al perro sin éxito.

“Cuando el chofer nos abrió, mi hermano intentó sacar al perro y de una vez se dio cuenta que algo estaba mal. Cuando lo sacamos comprobamos que ya había fallecido. Mi tío intentó tomarle la respiración a ver si por lo menos teníamos la oportunidad de llevarlo a algún veterinario y hacer algo, pero ya no se podía hacer nada y el chofer lo único que nos dijo es que mi perro estaba muy gordo y por eso no había aguantado el viaje”, declaró.

La versión de la empresa autobusera es otra. Según los representantes, el animal no murió durante el recorrido e incluso aseguraron que intentaron auxiliarlo al llegar a Esparza, sitio donde se realiza la parada de rigor, ya que antes de eso no se detienen. Afirmaron además que el trayecto hasta la ciudad puntarenense se realizó en una hora y 45 minutos, y no cuatro horas y media, como dijo la joven.

“Ellos llegaron a ver al perrito y se veía como caído, se bajaron todos de la unidad y se fueron a buscar un veterinario, pero en ningún momento hubo impedimento alguno para que vieran al perrito (...). Nosotros no tenemos en este momento nada que reprochar y tampoco es cierto que los usuarios le pidieron al conductor parar a revisar el perrito en el camino y que este se negara. Por el contrario, cuando por primera vez lo solicitaron ya estaban haciendo la parada de rigor y descanso en Esparza y fue lo primero que se hizo”, declaró Raúl Camacho Alfaro, asesor legal de la empresa Alfaro Limitada.

Camacho comentó que es bastante usual que los pasajeros viajen con mascotas en sus buses, pero que la única excepción para que vayan en la cabina es que sean perros guía para no videntes o aquellos que acompañan a usuarios por prescripción médica. Destacó que se permite que viajen en el valijero para evitar conflictos con otros pasajeros y porque no es un ambiente caliente cuando viajan en sus cajas transportadoras, las cuales ellos también proveen en caso de que alguien no la porte.

No obstante, señaló que esta es la primera vez que les sucede una situación como la de este lunes, de la cual fueron informados por el chofer.

“Ahí hay un tema de responsabilidad objetiva in vigilando donde un dueño, como encargado y protector, debe procurar qué condiciones tiene la mascota y si está apta para viajar en esas condiciones (..) es verdad que la situación es penosa y hay frustración por lo ocurrido, pero achacar la responsabilidad a la empresa quizás en este caso sea prematuro o incluso improcedente”, concluyó el asesor legal.

‘Una muerte anunciada’

El Colegio de Veterinarios de Costa Rica confirmó a La Nación que este martes conoció sobre el lamentable hecho y solicitó a la población que cuando realice viajes extensos en bus trate de llevar a sus mascotas en la cabina y tomar en cuenta las condiciones climáticas del momento, ya que en el citado caso, el transporte salió de Guanacaste posiblemente en un ambiente de muchísimo calor que perjudicó al perro.

“Primero, (ese pug) es un animal braquiocefálico, eso significa que tiene la carita más corta y además ya ellos per se tienen problemas respiratorios. Imagino que al ir en el maletero ya le dio un distrés respiratorio grave que provocó su muerte, aparte de un golpe de calor. Vuelvo a insistir en incentivar a las personas a que si van a hacer viajes en transporte público pregunten primero la posibilidad de viajar con el animal en la parte superior”, manifestó Laura Flores, vocal suplente de la Junta Directiva del Colegio.

La propia presidente de la organización, Silvia Coto Mora, concordó con Flores y agregó que el maletero de un bus hasta puede tener muchísimo dióxido de carbono (CO2) por estar cerca de la mufla, lo cual también puede ser sumamente perjudicial. “Un maletero nunca es una opción, ni siquiera de un carro. Segundo, para un perro viajar hasta en carro a mediodía puede generar un golpe de calor aun en habitáculo si no se toman medidas adecuadas. Pobre muchacha pero era crónica de una muerte anunciada”, añadió.

El veterinario Randall Maroto Corella, dueño de la Clínica Veterinaria Maroto en Naranjo de Alajuela, explicó que hay razas que tienen un cráneo más corto y un hocico menos largo, principalmente pug, como el perro fallecido, bulldog francés e inglés, pequinés, boxer y boston bull terrier. Para estas, el estrés por calor y la insolación son muy peligrosos porque les dificulta respirar.

“Las condiciones que pueden generar choque térmico le pueden pasar a cualquier ser vivo. No se trata de una raza particular, pero algunas pueden ser más susceptibles al choque térmico como por ejemplo las razas braquiocefálicas, asumiendo que eso pudo haber pasado en este caso”, argumentó,

Según dijo, una patología obstructiva de las vías respiratorias se puede dar por un aumento en la resistencia de las vías aéreas del animal al ingreso del aire.

Para Maroto, la conclusión es que un maletero no es un lugar para transporte porque las condiciones no son controladas, y esto aplica para quien deja una mascota de cualquier tipo y raza en un carro al mediodía incluso con las ventanas abiertas. “Dentro de las situaciones de tragedia debemos buscar el aprendizaje, ignoro si la familia lo hizo o no, pero en situaciones de viaje siempre es adecuado consultar con el profesional quien le puede asesorar para evitar esto”, finalizó.

En el mismo sentido se pronunció el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa), para el cual el caso tendría que ser investigado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) al darse el deceso del perro.

“Obviamente Senasa, al ser una institución que vela por el bienestar animal, desaprueba que una mascota viaje en una cajuela de un bus”, declaró.

La normativa

El director ejecutivo del Consejo de Transporte Público (CTP), Manuel Vega, también se manifestó por lo sucedido y lo calificó como un caso lamentable. “Nos sentimos consternados de la situación y esperaríamos que a futuro no vuelva a suceder. Tenemos dentro del transporte público una restricción que establece la Ley de Tránsito con respecto a poder viajar con animales, haciendo la excepción nada más con animales guía para personas que tienen algún grado de dificultad o discapacidad”, aseveró.

Precisamente, el artículo 47 de la Ley de Tránsito, referente a las “causas para impedir el ingreso o desabordar pasajeros”, indica en su inciso b) que aplica cuando “el pasajero porte objetos punzocortantes, armas no autorizadas, materiales explosivos, peligrosos o animales, exceptuando los animales de asistencia para personas discapacitadas”.

Vega señaló que, ante el caso de este lunes, vale la pena revisar una posible reforma de esa ley, pero no abundó en detalles. También confirmó que iniciarán una investigación por los hechos.

José Andrés  Céspedes

José Andrés Céspedes

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación, graduado de la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre vivienda y trabajo.

Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.