Rebeca Madrigal Q.. 17 enero
Entrevista con el nuevo canciller, Manuel Ventura. Foto Jeffrey Zamora
Entrevista con el nuevo canciller, Manuel Ventura. Foto Jeffrey Zamora

En una de sus primeras entrevistas como canciller, Manuel Ventura expone sus preocupaciones sobre lo que ocurre en Nicaragua, Venezuela, El Salvador y Guatemala, así como sus posiciones sobre China, Brasil y el muro de Trump.

– ¿Cuál es su agenda prioritaria?

– No es solo la prioridad para mí, sino la prioridad para el presidente. Queremos fortalecer la relación con China, tenemos que nombrar el embajador en China. Ese triángulo comercial, China, Singapur y Corea, es fundamental.

“Después, tenemos pendiente una serie de embajadores muy importantes, Brasil por darle un ejemplo. Así que es nombrar a gente competente, de carrera, para hacerse cargo de todos esos desafíos”

Decía el presidente que dará más enfoque a la política regional, ¿a qué se refiere?

– El presidente se refiere al Caribe, a Suramérica y a Norteamérica. Queremos intensificar nuestros contactos con esas tres regiones para tener una relación diplomática cercana en caso de necesitar el voto de ellos ante organismos internacionales.

En Venezuela, ¿reconocerá Costa Rica a Juan Guaidó como presidente interino como lo han hecho otros países e incluso Luis Almagro, secretario general de la OEA?

– Yo creo que cualquier decisión que se tome en ese cambio debe ser dentro del Grupo de Lima, acompañado de otros estados latinoamericanos para darle mayor legitimidad y que la reacción sea más positiva.

"De momento, estamos esperando que el Grupo de Lima se reúna en Washington, posiblemente a nivel de cancilleres hacia final de mes. Estamos pensando las cosas, el presidente se está tomando su tiempo y dando un espacio para que haya un consenso en el Grupo de Lima.

"Ojalá que tanto el esfuerzo del Grupo de Lima y el de la OEA y Naciones Unidas y europeos, permitan encontrar una salida pronto porque el problema de los refugiados lo estamos sufriendo directamente”.

¿Cuál será el trabajo de Costa Rica para convencer a países como los del Caribe para tomar acuerdos en la OEA?

– El Caribe siempre se ha mantenido un poco al margen de los países latinos en la OEA porque ellos tiene una tradición inglesa en su legislación. Le doy un ejemplo: para ellos los derechos humanos no son prioridad. Ellos tiene otras prioridades, entonces, en muchos de estos temas se apartan de los consensos latinoamericanos y cuesta matricularlos.

"Parte del esfuerzo que se va a hacer es para tener contactos más eficientes. ¿Sabe cuántas embajadas tenemos en el Caribe? Una, en Trinidad y Tobago. Necesitamos tener mayor presencia, ojalá una gira del presidente para tener mayor contacto con los líderes de esos países y llegar a acercamientos.

Y en el caso de México, ¿le sorprende que siendo del Grupo de Lima se separe de la declaración que desconoció a Maduro, ¿o que El Salvador en la OEA no haya respaldado esa misma iniciativa?

– El Salvador es muy explicable, tiene un presidente muy afín políticamente con Nicaragua y Venezuela, pero en el caso de México me había llamado la atención lo contrario, que generalmente se separan de los grupos y juegan solos y pareciera que la tradición se mantiene: ‘No nos metemos en los asuntos de nadie y nadie se meta en nuestros asuntos’.

¿Le preocupa eso?

– La diplomacia es negociación. Y para eso están los grupos de trabajo en la OEA, en las Naciones Unidas, para buscar los arreglos y los consensos. No me preocupa, eso es lo normal, eso es lo lógico.

¿Cree que Costa Rica debe rectificar eso que usted llamó un “error histórico” al no sumarse a la denuncia que hicieron otros países ante la Corte Penal Internacional por los crímenes de lesa humanidad que se cometen en Venezuela?

– Yo he hablado el asunto con el presidente, él está pensándolo y hablaremos en algún momento.

¿Usted qué recomendó?

– Mi recomendación, como experto, es que se sometiera el caso ante el Tribunal Penal Internacional. Posteriormente, la anterior canciller dijo que lo que cabía era un apoyo político (…). Mi opinión sigue siendo la misma, que el asunto debe llevarse a la Corte Penal, pero la oportunidad es algo que no digo yo, sino que tengo que llegar a un acuerdo con el presidente.

¿Habló con el presidente la posibilidad de impedir el ingreso de funcionarios del régimen de Maduro?

– No. Esa no es una medida que nos compete a nosotros (en Cancillería), pues estamos informados, pero es una medida que corresponderá a las autoridades migratorias.

Pero firmamos la declaración del Grupo de Lima que contempla esa posibilidad, ¿considera que deberíamos hacerlo?

– Correcto, pero no se nos ha facilitado una lista completa de las personas. Hay que cumplir con la declaración esa, con la que nos comprometimos.

En el caso de los nicaragüenses, ¿deberíamos recibir políticos como Rafael Solís (exmagistrado de Ortega en Nicaragua)?

– Deberíamos tener mayor control migratorio en los consulados en Nicaragua. Que se sepa si se le da visa o si se le deniega y, con eso, permitir o no el ingreso de las personas.

“A mí me preocupa enormemente, si hubiera un cambio político en Nicaragua, todos esos paramilitares que han matado gente, que se nos vengan para acá. Tiene que haber un control estricto.

“(En casos como Rafael Solís) depende de las condiciones del asilo territorial y si se da o no se da, dependiendo de una serie de factores”.

¿Le preocupa que en Costa Rica existan albergues que refugian a protestantes de Nicaragua, lo que denunció el New York Times?

– Sí, desde luego, pero se han hecho las pesquisas del caso y no pareciera nada especial.

Hace unos días publicamos un artículo sobre los nexos políticos en Costa Rica que han hecho los embajadores de Nicaragua, Cuba y el encargado de negocios en Venezuela…, ¿cómo ve usted esos movimientos?

– Eso mismo hacemos nosotros en esos países, nos reunimos con la oposición, tenemos contactos, eso es parte de la labor que ellos hacen, no estrictamente diplomática, pero es parte de la labor que hacen.

¿Y no cree que esas tendencias puedan permear en nuestra situación política?

– Tengo una enorme fe en la democracia costarricense y en la inteligencia costarricense... Creo que el mayor ejemplo es tener a Venezuela y a Nicaragua cerca, para que la gente no quiera nada de eso.

¿Costa Rica sigue respaldando la aplicación de la Carta Democrática en Nicaragua?

– Sí.

¿Hemos hecho el mejor esfuerzo en establecer sanciones como la restricción de ingreso de diplomáticos de estos países?

– Hemos jugado un papel muy importante de la OEA (…). Lo que necesitamos es que las visas se vean en el consulado (...). Nos falta automatizar eso y de la lista de las personas.

¿Podríamos hacer una lista de esas personas?

– Estamos autorizados por el Grupo de Lima, pero esa es una decisión que tendrá que tomar el presidente.

Usted denunció crímenes de lesa humanidad en Venezuela, conoce este tipo de conflictos, pero en el caso de Nicaragua, ¿cuál es su evaluación?, ¿hay crímenes de lesa humanidad?

– Yo no debería contestarle eso, pero hay mucha gente que considera que sí…

“Yo creo que, en ese caso, debería haber un pronunciamiento de la comunidad internacional abordando ese tema".

El diputado Pedro Muñoz proponía la creación de un tribunal para denunciar lo que sucede en Nicaragua, ¿qué opina de esa propuesta?

– Eso no es tan fácil, de cómo financiarlo. Es mejor lo ya establecido.

¿A dónde se puede elevar lo que sucede en Nicaragua?

– OEA, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Corte Interamericana, que pueden declarar responsabilidad internacional del Estado, Nacionales Unidas, alta comisionada de Derechos Humanos y, eventualmente, que se haga el estudio pertinente para ver si hay otra instancia.

Los informes existen, ¿qué espera la comunidad internacional para denunciarlo?

– La decisión política de los Estados. Es muy difícil poner a los Estados de acuerdo en algo. Cada uno piensa de una manera diferente y de ahí que se busque en la OEA.

¿Cuál es su posición con respecto a la política migratoria de Trump y la construcción del muro?

– Mire, esa es una decisión soberana de Estados Unidos, pero nosotros quisiéramos ver más flexibilidad para nuestros hermanos latinoamericanos.

Ante el surgimiento de políticos como Bolsonaro y sus políticas de ultraderecha, ¿va Costa Rica a levantar la voz con respecto a estas tendencias?

– Lo que necesitamos es nombrar un embajador en Brasilia, con instrucciones claras para estar informados.

¿Le preocupa que en la región se estén dando estas posiciones?

– Es un fenómeno en América Latina, la influencia evangélica en Guatemala y el triunfo de Bolsonaro se debe, en gran medida, al apoyo de las iglesias evangélicas. Es lógico que hay un cambio de posición (....). Tenemos que estar atentos a esa reacción y defender los principios nuestros frente a ellos.

¿Cuál es la visión con respecto a la integración centroamericana en el contexto político actual?

– Es difícil, Nicaragua tiene una situación política, El Salvador otra, con elecciones pronto; con Honduras otra y con Guatemala otra. ¿Cómo llegar a acuerdos? Es difícil, pero hay que intentarlo y uno piensa en la integración económica que de alguna manera camina, pero el aspecto político es preocupante.

¿Tiene prevista una reunión o acercamiento con el canciller de Nicaragua, Denis Moncada?

– No es el momento óptimo.