Daniela Cerdas E.. 18 marzo, 2018
Según las autoridades del MEP, la baja ejecución no se trató de problemas de gestión sino de contención fiscal, es decir, ahorro ante la situación económica del país.
Según las autoridades del MEP, la baja ejecución no se trató de problemas de gestión sino de contención fiscal, es decir, ahorro ante la situación económica del país.

Equipos para hacer deporte, implementos para los baños de las escuelas, útiles, programas de cómputo, materiales de cocina y comedor... Todos estos artículos forman parte de una larga lista de bienes que el Ministerio de Educación Pública (MEP) no compró el año pasado, aunque pidió el dinero para hacerlo.

Tal decisión convirtió la ejecución de presupuesto de 2017 en la más baja del MEP en, al menos, los últimos diez años.

De acuerdo con datos de la Contraloría General de la República, el año pasado dicha cartera dejó sin utilizar ¢184.000 millones, monto que representa el 7 % del plan de gastos autorizados para ese período.

Con este dinero, por ejemplo, se podría haber construido 230 veces un colegio similar al Liceo de Mata de Plátano, que se ubica en El Carmen de Goicoechea, el cual tuvo un costo de ¢800 millones y puede albergar a 600 estudiantes.

La Contraloría detalló que la ejecución presupuestaria del MEP fue de un 93% en el 2017 mientras que en años anteriores alcanzó hasta un 98% y 99%.

Autoridades del Ministerio manifestaron que este resultado no obedecio a problemas de gestión sino a una medida de contención fiscal, es decir, de ahorro ante la situación económica del país.

"El presupuesto está sujeto a ajustes que dependen de situaciones internas y externas, tal fue el caso de la Directriz Presidencial N°40540-H de Contingencia Fiscal y directrices que la anteceden en esta materia, en la que se solicita a las entidades del Gobierno Central restringir el gasto como una medida responsable con la situación fiscal del país.

"En acatamiento a lo dispuesto en la directriz presidencial, el MEP se dispuso realizar ajustes para reducir el gasto en aquellas partidas que no impactaran directamente al servicio educativo", explicó Miguel Ángel Gutiérrez, viceministro de Planificación Institucional y Coordinación Regional del MEP.

Este es el segundo año consecutivo en que el MEP tiene una ejecución presupuestaria similar. En el 2016, utilizó el 93,8% de los recursos asignados.

Por aquel entonces, el Ministerio señaló que hubo problemas en algunas partidas debido a una inadecuada planificación de las dependencias, así como por atrasos en la emisión de órdenes de compra.

Además, alegó que el huracán Otto afectó la logística de producción y entrega de mobiliario, pupitres y demás menaje educacional, según el Informe de Evaluación Anual del Ejercicio Económico 2016 del MEP.

Ejecución en la última década
AÑO EJECUCIÓN
2007 94,4%
2008 95,3%
2009 97,5%
2010 98,9%
2011 95,3%
2012 98,2%
2013 97,7%
2014 96,2%
2015 94,4%
2016 93,8%
2017 93%
FUENTE Contraloría General de la República
Partidas sacrificadas

De las siete partidas generales que tiene el MEP, en 2017 los rubros de bienes duraderos y materiales y suministros fueron las que menor ejecución tuvieron, al igual que en 2016.

En el caso de los bienes duraderos, estos incluyen el equipo de transporte, equipo y mobiliario de oficina, programas de cómputo, equipo y mobiliario educacional, sanitario, deportivo y recreativo.

De los ¢20.603 millones de presupuesto que el Ministerio pidió para estos bienes, solo se ejecutaron ¢1.910 millones, o sea el 9,27%, según el Informe de Evaluación Anual del Ejercicio Económico 2017 del MEP.

En el caso de la partida de materiales y suministros, de los ¢2.833 que el MEP presupuestó, se usaron ¢1.191 millones; el 42%.

Este rubro incluye materiales de uso en la construcción y mantenimiento, útiles, productos de papel, cartón e impresos, materiales de cocina, comedor, y materiales de resguardo y seguridad.

"Dentro de lo incluido en estos rubros (bienes duraderos y materiales y suministros) se presupuestaba la dotación de equipo tecnológico, dirigido a centros educativos del programa Tecnoaprender, por cerca de ¢6.000 millones. Sin embargo, esta ejecución no fue requerida por esta vía, ya que esta necesidad fue satisfecha con recursos provenientes del Convenio Fonatel.

"Para el año 2017, existían recursos presupuestados en ambas subpartidas para la compra de equipo de cómputo, de impresión y scanner para oficinas administrativas; así como para la compra de los consumibles (tóner y repuestos). Ese año se superó un proceso de apelación que permitió la entrada en vigencia de la figura del arrendamiento o leasing, por lo que no se requirió ejecutar dichos recursos presupuestados para la compra de equipo", explicó el viceministro Miguel Ángel Gutiérrez.

Otro de los rubros que tuvo una baja ejecución fue el de Transferencias de Capital (un 76% de ejecución). Esta partida incluye los giros que le hace el MEP a las juntas de educación para la reparación y mantenimiento de escuelas y colegios. En 2017, se presupuestaron ₡120.732 millones para este fin.

La Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educativo del MEP (DIEE) solo le transfirió a las juntas un 73,2% de ese dinero (¢88.395 millones).

En enero, la Defensoría de los Habitantes denunció un "serio" deterioro de escuelas y colegios debido a la existencia de edificaciones antiguas o de mala construcción, las cuales presentan daños tanto por falta de mantenimiento como por los desastres naturales.

Según el Informe de Evaluación Anual del Ejercicio Económico 2017 del MEP, la subejecución de la partida destinada a las juntas de educación obedeció que desde el cuarto trimestre de 2016 y hasta el cuarto del 2017, el Ministerio de Hacienda no contó con liquidez suficiente en Caja Única del Estado.

"En consecuencia, las planillas emitidas ante la Dirección Financiera fueron menores a lo programado y, por ende, se atendió una menor cantidad de centros educativos", se dijo en el Informe.

Las baja ejecución de las partidas antes mencionadas contrasta con el alto porcentaje que se registró en el resto de los rubros. Por ejemplo, la partida de remuneraciones (la de mayor volumen en el MEP; ¢1,4 billones) tuvo una ejecución del 93%.

Mientras tanto, la partida de transferencias corrientes (indemnizaciones, transferencias a asociaciones, fundaciones, organismos internacionales o a instituciones descentralizadas) tuvo una ejecución del 98%.

El presupuesto total del MEP para el 2017 fue de ¢2,61 billones; se gastaron ¢2,42 billones (un 93%).

En agosto del año pasado, en una cadena nacional, el presidente Luis Guillermo Solís anunció que el Gobierno enfrentaba “dificultades de liquidez” para pagar sus obligaciones y garantizar la operación de servicios esenciales.

Lo anterior provocó que el Ministerio de Hacienda se atrasara en el giro de recursos para el desarrollo de infraestructura educativa, becas, servicios públicos, deudas con proveedores y obligaciones laborales derivadas de prestaciones, resoluciones de diferencias salariales, sentencias, nuevos equipos y el pago de capacitaciones.

En ese entonces, el mandatario ordenó a los ministerios detener “todas” las contrataciones de bienes y servicios que se financien con recursos internos, como parte de las medidas para afrontar la crisis de liquidez en las finanzas públicas.