Política

Elecciones en Nicaragua: 6 claves para entender la farsa electoral

Los nicaragüenses están llamados a votar este domingo 7 de noviembre en unas elecciones catalogadas como una “farsa”. La pareja presidencial de Daniel Ortega y Rosario Murillo confeccionaron unos comicios a su medida luego de que, en los últimos cinco meses, ordenaron la detención de siete aspirantes presidenciales e impulsaron una campaña de miedo que llevó, de nuevo, a cientos de personas al exilio.

Unos 4,3 millones de ciudadanos están llamados a las urnas en estas controversiales elecciones que no prometen sorpresas y en las que Ortega y Murillo se van a proclamar vencedores al confirmar su cuarto mandato consecutivo tras 14 años al frente de Nicaragua. Estas son las claves:

Los votantes elegirán al presidente y vicepresidente de Nicaragua, así como a 90 diputados de la Asamblea Nacional y 20 diputados al Parlamento Centroamericano. Los aspirantes a estos puestos están alineados con el oficialismo por lo que Ortega y Murillo tienen asegurada su continuidad en el poder.

El nuevo periodo es de cinco años. En Nicaragua, se permite la reelección indefinida.

Daniel Ortega sumará así 30 años en el poder con este nuevo periodo. Él lleva 14 años consecutivos en el gobierno nicaragüense desde el 2007. Anteriormente, había ejercido el poder durante 11 años, entre 1979 y 1990 después de la revolución sandinista.

Las elecciones son atípicas, porque no hay competencia electoral, ya que todos los precandidatos presidenciales están presos. Asimismo, el líder sandinista seguirá como presidente en un momento de baja popularidad. Según un sondeo de Cid-Gallup, publicado a mediados de octubre, el 65% habría votado por un opositor y un 19% por Ortega, aunque la encuestadora progobierno M&R afirma que un 70,7% votará por el oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y un 11,2% por los candidatos desconocidos.

La socióloga Elvira Cuadra dijo a la revista Divergentes que las elecciones son una mezcla de fraude y farsa. “La naturaleza fraudulenta de estas elecciones está dada por la forma en la que está diseñado el sistema electoral, y por cómo está dispuesto todo. Hay una serie de factores y elementos que efectivamente conforman todo un entorno fraudulento, y lo podremos ver, sumado a la pantomima”, afirmó.

Daniel Ortega se enfrenta a cinco candidatos desconocidos y señalados de colaborar con el Gobierno. A estos grupos también se les conoce tradicionalmente como partidos “zancudos” porque al saber que no tienen ninguna posibilidad de ganar, los líderes de estos partidos se postulan o postulan a algún allegado o miembro de su familia para obtener un puesto en el Estado y un reembolso económico por los votos recibidos.

En Nicaragua, hay siete precandidatos de oposición encarcelados bajo dos acusaciones: seis de ellos son señalados de conspirar para cometer menoscabo a la integridad nacional y la única mujer aspirante es acusada de lavado de dinero, bienes y activos. Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Medardo Mairena, Miguel Mora y Noel Vidaurre son las personas que pretendían retar a Ortega y a Murillo en las urnas.

Además de estos aspirantes, hay cerca de 35 opositores que fueron detenidos en los últimos cinco meses, incluidos dirigentes políticos, sociales, empresarios y periodistas. Asimismo, más de 100.000 nicaragüenses se exiliaron, sobre todo en Estados Unidos y Costa Rica, en medio de la crisis política que se acentuó desde el 2018. Para Ortega, los más de 150 opositores detenidos a partir de ese momento no son políticos, sino “criminales” y “golpistas” patrocinados por Washington.

El régimen prohibió el ingreso de garantes del proceso y observadores internacionales. Por ello, la “observación” estará a cargo de aliados del mandatario, o simpatizantes que provienen de ideologías similares a las del régimen. Algunos de ellos son José Luis Centella y Miguel Ángel Bustamante, del Partido Comunista de España; Gerry Condon, expresidente de Veteranos por la Paz de Estados Unidos, y Jorge Kreyness, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Argentina.

La oleada de arrestos de opositores desencadenó una ola de críticas por parte de la comunidad internacional. Además, tensó las relaciones de Nicaragua con Estados Unidos y la Unión Europea —que sancionaron a familiares y allegados a Ortega—, pero también con gobiernos aliados como México y Argentina.

El Congreso estadounidense aprobó el miércoles la ley Renacer, un arsenal de medidas para aumentar la presión contra Ortega y Murillo, acusándolos de corrupción, violación de derechos humanos y de no permitir elecciones “libres”.

Por su parte, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, aseguró el martes que las elecciones serán “ilegítimas” y según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solo buscan “la perpetuación en el poder en forma indefinida”. Ortega, cuyos principales aliados son Venezuela, Cuba y Rusia, acusa a Washington y a la UE de “injerencia”.

Fuentes consultadas: Revista Divergentes, Agencia France-Presse, El País América, Confidencial y La Prensa.

Ximena Alfaro M.

Ximena Alfaro M.

Periodista en la sección El Mundo. Bachiller en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre temas relacionados con el acontecer internacional.

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