María Fernanda Cisneros. 12 diciembre, 2018
Cuando un cliente va a hacer una transferencia le aparecen el número de cuenta cliente y el número IBAN, por ahora puede utilizar cualquiera de los dos. A partir de agosto del 2018, únicamente se utilizará el IBAN.

Lo que usted conoce como cuenta cliente pasará a la historia en cuanto concluya la primera mitad del 2019.

En ese momento, todas las entidades financieras del país utilizarán un nuevo conjunto de dígitos que servirá para realizar transacciones dentro de un mismo banco, entre dos entidades distintas y también en operaciones internacionales.

La nueva modalidad, aplicada por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), consiste en adoptar el estándar internacional denominado Código Internacional de Cuenta Bancaria (IBAN, por sus siglas en inglés).

El plan original del Central era que el IBAN se implementara completamente al cierre del 2018, sin embargo, los bancos más grandes del sistema financiero (Banco Nacional, Banco de Costa Rica, Popular y BAC Credomatic) indicaron que era poco probable cumplir con ese plazo.

Por tratarse de un proceso bastante complejo, la Junta Directiva decidió otorgar más tiempo a las entidades para cumplir con la disposición de adoptar el IBAN, explicó Carlos Melegatti, director de la División de Pagos del BCCR.

Así, las entidades corren para estar listas al 31 de julio, aunque para Melegatti es probable que concluyan entre marzo y abril.

Scotiabank ya concluyó con el proceso, ya que aprovechó los cambios ejecutados en su core bancario relacionados a la absorción de lo que antes era Citibank. La entidad implementó por completo el IBAN desde el 2017.

El resto de entidades están en proceso para cumplir con la medida a mediados del 2019.

Mutuales, cooperativas y asociaciones solidaristas también deben migrar a este nuevo estándar.

¿En qué consiste el cambio?

Actualmente, cada banco utiliza un número para identificar cuentas corrientes, cuentas de ahorros, tarjetas de crédito, operaciones crediticias o cualquier otra cuenta de fondos a la vista.

Este conjunto de dígitos se utiliza para llevar un registro de las transacciones dentro de una misma entidad financiera.

Además, está la cuenta cliente, que posee 17 dígitos y permite realizar una transferencia entre distintas entidades por medio del Sistema Nacional de Pagos Electrónicos (Sinpe).

El IBAN permitiría estandarizar los dos tipos de cuentas mencionados anteriormente.

De este modo, las entidades financieras deberán sustituir los números de cuenta cliente por el IBAN, al 31 de diciembre de este año, fecha en la que desaparecerá el concepto de cuenta cliente.

La estructura del IBAN estará determinada por el código país (dos dígitos), seguido del dígito verificador (dos dígitos), un cero (un dígito) y el número de cuenta cliente (17 dígitos), para un total de 22 dígitos.

A modo de ejemplo, el IBAN para uso internacional sería CR05015202001026284066, mientras que para el uso a nivel local interbancario sería sin los primeros cuatro dígitos (15202001026284066).

Con IBAN, cada cliente bancario en Costa Rica tendrá una cuenta universal de un formato utilizado en casi 70 países –incluidos los del continente europeo–, explicó Melegatti, director de la División de Pagos del Central.

En el 2017, todas las entidades llevaron a cabo la primera fase de implementación, que consistió en que toda transacción por medio de Sinpe utilizará el formato IBAN.

Es decir, toda transferencia o movimiento financiero se realiza dentro del sistema de pagos con el IBAN, sin embargo, ante los ojos del público era el número de cuenta tradicional y la cuenta cliente las que funcionaban.

Para el 2018, se tenía programada la liberación “de cara al cliente”.

El cambio aplica también para otros productos, y no solo a cuentas de fondos (corrientes, de ahorro y virtuales). El número de cuenta IBAN se asocia a tarjetas de crédito, operaciones crediticias y otros productos.

Así, todas las consultas que hagan y visualicen los clientes en las plataformas deberán realizarse en el estándar IBAN.