Óscar Rodríguez. 9 junio
Las entidades financieras retoman, a partir de este mes de junio, el cobro de deudas que tuvieron un periodo de prórroga en sus pagos por la pandemia sanitaria. Foto: Mayela López.
Las entidades financieras retoman, a partir de este mes de junio, el cobro de deudas que tuvieron un periodo de prórroga en sus pagos por la pandemia sanitaria. Foto: Mayela López.

Los bancos comerciales reinician el cobro de las deudas suspendidas a sus clientes a raíz de la pandemia del coronavirus.

Las entidades financieras confirmaron que los pagos de las obligaciones, durante este mes, se inician para los clientes que se acogieron a las medidas de flexibilización acordadas en marzo anterior.

En tanto, en julio, los cobros de las mensualidades de los créditos se retomarán para los deudores a quienes sus obligaciones se les suspendieron a partir de abril.

Las instituciones consultadas por La Nación descartaron realizar una nueva readecuación masiva y automática, excepto en clientes vinculados al sector turismo y comercio a los cuales la prórroga en el pago se les hizo por un lapso que oscila entre los seis meses y un año.

Una vez vencido el periodo de gracia solo se efectuarán ajustes en las operaciones crediticias ante solicitud de los clientes y tras analizar caso por caso.

“Debemos estudiar cuánto se puede extender a las personas (las flexibilizaciones). Las medidas iniciales fueron masivas, pero ahora debemos ir caso por caso (…) No vería otra medida masiva, hay que pensarla muy bien porque tiene un impacto y hay sectores que van retomando la actividad”, afirmó Gustavo Vargas, gerente general del Banco Nacional de Costa Rica.

Vargas recalcó que el “esfuerzo” de medidas será más dirigido y localizado. La entidad pública efectuó prórrogas automáticas en el pago para 134.000 operaciones.

En BAC Credomatic el enfoque será, una vez pasado el periodo automático de medidas, revisar casos de clientes de forma individualizada, explicó Laura Moreno, vicepresidenta de Relaciones Corporativas de la entidad bancaria privada más grande del país.

“A partir del mes de junio empiezan los pagos en las carteras de pymes, hipotecas, autos y de tarjetas de crédito. Por ahora es difícil saber con exactitud cuánta afectación (a raíz de la pandemia) hay entre los clientes. Sí puedo decir que el 68% de los clientes se acogieron a las prórrogas”, aseguró Moreno.

En el BAC hubo readecuaciones para 186.200 clientes con tarjetas de crédito; 11.200 personas con créditos hipotecarios, y en vehículos se hizo para más de 12.000 deudores. En el área empresarial fueron 5.900 pequeñas y medianas empresas (pymes) y 284 grandes empresas, confirmó esta entidad financiera.

Los bancos establecieron prórrogas automáticas en el pago de cuotas mensuales para 2,2 millones de clientes, al comienzo de la declaratoria de emergencia en Costa Rica por la pandemia de covid-19.

El principal ajuste fue en tarjetas de créditos, donde se otorgó flexibilidad en un total de 1,7 millones de plásticos. Las 500.000 operaciones restantes fueron préstamos hipotecarios, para vehículos, de consumo, pymes y empresariales.

Efecto en el sistema financiero

Las medidas crediticias otorgadas a deudores tuvieron un impacto en las ganancias mensuales de los bancos a partir de marzo, cuando se implementaron.

Para Bernardo Alfaro, jerarca de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), el reinicio del cobro de las deudas mostrará, probablemente, un deterioro en la morosidad y un impacto diferenciado por tipo de entidad.

“La realidad de cada entidad es distinta. Algunas se concentran en tarjetas de crédito, otras en hipotecas, o crédito corporativo (...) Cada una verá por cuánto tiempo más puede conceder moratorias y adecuaciones en función de la situación de sus clientes”, explicó Alfaro.

En el caso del resultado financiero por tipo de entidad, la banca privada pasó de una utilidad neta, solo en marzo, de ¢11.600 millones, a una pérdida de ¢2.314 millones en abril, según los datos publicados por Sugef.

El mayor deterioro en abril fue en Banco Davivienda, que tuvo una pérdida de ¢1.981 millones.

Arturo Giacomin, presidente ejecutivo de Davivienda, reconoció que la afectación mensual fue por la coyuntura económica a raíz de la covid-19. Pero destacó que, en el acumulado del cuatrimestre, la entidad reporta una utilidad de ¢3.382 millones.

“En nuestra organización hemos tenido que afrontar nuevos costos, conscientemente estamos anteponiendo el largo plazo y la relación con nuestros clientes –para caminar junto a ellos– a las utilidades en el corto plazo”, destacó Giacomin.

BAC Credomatic tuvo, en abril, una reducción relevante en sus ganancias. Ese mes solo registraron ¢147 millones en la utilidad, mientras que en marzo fue de ¢6.439 millones. Moreno confirmó que la reducción fue por el periodo de gracia brindado.

En el caso de la banca pública se reportó una desaceleración en las ganancias mensuales.

Solo en el mes de marzo, la ganancia neta fue de ¢6.157 millones y en el mes de abril se redujo a ¢5.206 millones, según datos de Sugef.

En el desglose del resultado, la reducción se dio de manera significativa en el Banco de Costa Rica (BCR) y el Nacional. En tanto que el Popular mantuvo la tendencia de crecimiento.

“El efecto de esta crisis afecta la situación financiera de los bancos, incluido el Banco de Costa Rica, y desde el mes de abril se ha sentido ese efecto”, aseguró Douglas Soto, gerente del BCR.

En dicha institución, la ganancia neta de abril fue de ¢442 millones, mientras que en el mes previo fue de ¢2.831 millones.

El Banco Popular informó de que, aunque en el resultado parcial la utilidad crece, el crédito sigue sin levantar, lo cual tendrá un impacto.

Entrevista
Bernardo Alfaro, jerarca de Sugef: ‘Este será un año malo para las entidades’

Bernardo Alfaro, jerarca de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), considera que la banca deberá concentrarse, este 2020, en apoyar a los clientes en vez de pensar en rentabilidad.

Bernardo Alfaro, jerarca de Sugef. Foto: Albert Marín.
Bernardo Alfaro, jerarca de Sugef. Foto: Albert Marín.

– ¿El reinicio de los cobros a deudores puede generar un alza en la morosidad?

– Eso dependerá, en buena medida, de la cantidad de deudores que sigan enfrentando condiciones adversas, y de la capacidad operativa de cada entidad financiera para atenderlos y adecuar los créditos a la realidad de cada cliente.

”Si fueran muchos clientes afectados, y eso desborda la capacidad de atención de un ente financiero, es posible que experimente deterioro en sus indicadores de morosidad”.

– ¿Pueden las entidades mantener por más tiempo la suspensión de cobros?

– La realidad de cada entidad es distinta (…) Cada una verá por cuánto tiempo más puede conceder moratorias y adecuaciones en función de la situación de sus clientes.

”El sistema financiero nacional cuenta con la gran ventaja de que antes de la pandemia se encontraba muy blindado y robusto.

“Algo muy positivo son las señales enviadas por el Banco Central, que ha manifestado su anuencia a proveer liquidez en caso de que sea necesario, de modo que las entidades puedan atender a sus clientes durante lapsos aún mayores”.

– Muchas entidades tuvieron, en marzo y abril, una reducción significativa en la utilidad neta mensual. ¿Significa este deterioro financiero una amenaza relevante?

– Este será un año malo para las entidades financieras desde el punto de vista de rentabilidad y de generación de utilidades o excedentes.

”Es algo que ya damos por sentado en la Superintendencia, y que posiblemente ya todos los supervisados han aceptado como una realidad ineludible.

”Es un año para apoyar a los clientes, poniendo la vista en el mediano y largo plazo. Ya vendrán años mejores que permitan recuperarse financieramente (...) Por ende, aún y cuando podamos ver entidades que lleguen a tener pérdidas en este año 2020, eso no significará que estén enfrentando problemas que no puedan superarse en los años venideros”.