Por: Irene Rodríguez.   14 enero
En verde se observan los cardiomicitos en reproducción después de aplicado el gel. Fotografía: Universidad de Pensilvania
En verde se observan los cardiomicitos en reproducción después de aplicado el gel. Fotografía: Universidad de Pensilvania

Uno de los mayores problemas que se da después de un ataque cardíaco o un infarto al miocardio es que las células que se encargan de contraer el corazón y regular el bombeo de sangre no pueden regenerarse por sí mismas.

Después de un infarto, se pierden células del músculo cardíaco –llamadas cardiomicitos–, y las que sobreviven no pueden reproducirse tan rápidamente. Con menor cantidad de estas células, el corazón bombea menos sangre.

Ese menor bombeo no es algo mortal, y la mayoría de las personas sobrevive a un ataque cardíaco. Sin embargo, la calidad de salud cardíaca no es la misma.

Con esto en mente, investigadores del Instuto de Ingeniería y Aplicaciones Científicas a la Salud de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, crearon un gel que busca una mayor reproducción de los cardiomicitos sobrevivientes después de un ataque al corazón.

Los científicos colocaron el gel en ratones a los que previamente se les había inducido un ataque al corazón. El gel contiene microARN: estructuras genéticas que pueden señalar caminos que ayuden a la generación y reproducción celular y a la vez "frenar" los mecanismos que llevan a otras células a morir.

A las ocho horas se comenzaron a ver los primeros resultados, que fueron publicados en la revista Nature Biomedical Engineering.

"Este gel tiene la particularidad de que puede hacerse fluido y pasar fácilmente por un catéter. Pero, una vez que llega al músculo se vuelve más solido para que no se mueva de ahí", comentó en un comunicado de prensa Jason Burdick, bioingeniero y uno de los investigadores.

El próximo paso consiste en probar esto en animales con un corazón más grande, como los cerdos y posteriormente en células humanas en laboratorio. Todos estos pasos deben cumplirse antes de que pueda probarse en pacientes.

Sin embargo, los investigadores son enfáticos en una cosa: hay un "período ventana" para que este gel funcione. Si pasa más de una semana después del evento cardíaco, será muy difícil que los tejidos puedan regenerase de esta forma y el corazón continúe con la fuerza que tenía antes del infarto.