Revista Dominical

El corazón que no parece corazón

Pongamos un órgano real a la par de su representación más icónica y notaremos, en un solo latido, que no se parecen en nada. ¿De dónde proviene entonces el símbolo con el que se dibuja al corazón?

El símbolo que conocemos  del corazón comenzó a dibujarse como una hoja invertida en el siglo XIII.
El símbolo que conocemos del corazón comenzó a dibujarse como una hoja invertida en el siglo XIII.

Pongamos un órgano real a la par de su representación más icónica y notaremos, en un solo latido, que no se parecen en nada.

¿De dónde proviene entonces el símbolo con el que se dibuja al corazón?

El primer indicio histórico en el que se utilizó esta figura –ancha en una extremidad y puntiaguda en la otra– data del siglo XIII, cuando, en un manuscrito francés anónimo titulado Roman de la poire ( Romance de la pera ) se incluyó una ilustración en la que un personaje le entrega un corazón a una damisela. El dibujo, como puede sospecharse, se asemejaba al corazón que hoy conocemos.

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