Salud

Los cuatro caminos que podría tomar la pandemia en 2022, según la OMS

La institución analizó cuatro vías que se estudian, pero advirtió de que estas dependen del apoyo internacional para que la vacunación llegue a los países más pobres

¿Qué sucederá con la covid-19 en los meses venideros? Conforme nos adentramos en el año número tres de la pandemia, diferentes especialistas e instituciones lanzan sus proyecciones sobre el rumbo de esta enfermedad una vez que deje su fase aguda de pandemia y entre a una endemia, en la que el virus siga presente, pero ya sin las olas de casos, hospitalizaciones y muertes.

Sin embargo, el camino para llegar a esa etapa no está claro, y puede estar lleno de baches, vueltas en U y diferentes velocidades. Consciente de esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) compartió las cuatro vías probables para el virus.

Las tres primeras fueron enunciadas la mañana de este miércoles por su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante una conferencia de prensa. La cuarta fue complementada por los otros especialistas de la OMS. Este es un resumen de los pasos.

  1. El más probable: el virus sigue evolucionando, pero disminuye la gravedad de la enfermedad que causa, especialmente por la protección que ya han generado las vacunas y las infecciones. Puede haber repuntes periódicos, por lo que deben preverse dosis de refuerzo para las poblaciones más vulnerables.
  2. El optimista: surgen menos variantes y no harían falta ni cambios en la composición de las vacunas ni pensar en refuerzos.
  3. El pesimista: surgen más variantes, más transmisibles y más virulentas (que causan síntomas más graves). Los cambios en las vacunas deberán ser mayores y más constantes y posiblemente haya que tomar medidas restrictivas por períodos cortos de tiempo.
  4. El mixto: es una combinación de los anteriores. Sería producto del hecho de que no todos los países tienen la misma cobertura de vacunación ni la misma cantidad de recursos hospitalarios para hacerle frente a los mayores embates.

Sin duda, dependerá de la acción del virus, pero también de políticas de salud pública, como la vacunación y el relajamiento de medidas. Se añade un tercer elemento: la búsqueda de nuevas vacunas que no solo eviten hospitalización y muerte, sino que también reduzcan aún más la transmisión.

Este es un momento importante para prestarle atención a estos caminos, porque mientras que unos países levantaron todas las restricciones –incluida la medida de aislamiento para contagiados o la reducción de pruebas– otros, como China o Japón, están experimentando rebrotes.

Para salir de la fase aguda de la pandemia es necesario que los países inviertan, según la OMS, en cinco componentes:

  1. Vigilancia: laboratorios que hagan pruebas, pero que también lleven el rastreo de las variantes que van surgiendo en el país y las que se vuelven dominantes.
  2. Vacunación: primero hacia los más vulnerables y luego hacia el resto de la población. Esto debe combinarse con medidas de higiene y de ventilación.
  3. Atención clínica: que pueda atender los casos de covid-19 desde sus inicios para así evitar complicaciones, y hospitales que puedan hacerse cargo de los casos más graves.
  4. Investigación y desarrollo: que en la medida de sus recursos cada país aporte soluciones científicas.
  5. Coordinación: las respuestas deben cubrir el primer embate y la enfermedad aguda, pero también coordinar para las secuelas a largo plazo.

Las virólogas Jemma Geoghegan y Angela Shen, en entrevista con la revista The Atlantic, enumeraron las rutas que podría tomar el virus SARS-CoV-2 para mutar “inteligentemente” y mantenerse por más tiempo entre nosotros. Los virus no son seres pensantes con estrategia, lo que sucede es que las mutaciones que les confieren más ventaja son las que más subsisten.

Estas ventajas pueden tomar también diferentes caminos (o una combinación de ellos). El peor de los escenarios (afortunadamente, muy poco probable) combinaría los tres.

  • Más transmisión. Una variante que sea todavía más transmisible a lo ya visto con ómicron, y que pueda dar en el blanco con muchísimas personas en un período corto de tiempo. Aunque sus síntomas sean más leves, una transmisión tan alta podría saturar servicios hospitalarios con los pocos casos que se compliquen. Y si sus síntomas fueran más graves los más vulnerables podrían estar en peligro.
  • Escape inmune. Que sea más “escurridizo” ante las defensas ya generadas por las vacunas o por infecciones previas. Aunque no sea tan transmisible, una variante como esa haría que las personas fueran mucho más propensas a reinfecciones y que la composición de las vacunas se tuviera que modificar constantemente para seguirle el paso a los escapes.
  • Mayor agresividad. Que provoque síntomas más graves y sea más letal. No es la opción más probable, pero las virólogas señalan que no puede descartarse del todo, pues no es cierto que todos los virus evolucionen para volverse más débiles.

Los científicos están pendientes de si algo así surge, pero recuerdan que la mayoría de las mutaciones ni les suman ni les restan habilidades a los virus.

Los especialistas de la OMS recalcan que una herramienta trascendental para minimizar el impacto y la velocidad con la que surgen las nuevas variantes es garantizar el acceso a la vacunación a todos los países del mundo. Dentro de las principales preocupaciones está la desigualdad, pues al tiempo que varias naciones recomiendan segundos refuerzos a algunas de sus poblaciones, en otras ni siquiera se ha logrado llegar a los más vulnerables.

“La vacunación equitativa sigue siendo la herramienta más poderosa que tenemos para salvar vidas”, subrayó Adhanom Ghebreysus.

“Un tercio de la población mundial no ha recibido la primera dosis, el 83% de los países de África tampoco. Si los ricos del mundo se benefician de una amplia cobertura vacunal ¿por qué los más pobres no? ¿o es que hay una vida que valga menos?”, sentenció.

Bruce Aylward, asesor de la dirección de la OMS, añadió: “tendremos más transmisión en todo el planeta, más personas que enfermen, más personas que mueren y también habría mayor surgimiento de variantes. No conocemos bien el virus, sabemos que seguirá evolucionando y sorprendiendo y si las personas no están vacunadas van a pagar las consecuencias de esas sorpresas”.

El levantamiento de restricciones y medidas sanitarias en muchas naciones se ha combinado con el relajamiento de los buenos hábitos, lo que podría convertirse en un arma de doble filo si no se le da seguimiento a la situación.

“Los países que han alcanzado altos niveles de vacunación pueden beneficiarse de un levantamiento de medidas, pero debe hacerse de una forma cautelosa. Si no se hace de la forma correcta puede haber un repunte en las infecciones”, dijo Mike Ryan, jefe de emergencias de la OMS.

Ryan apuntó a que la subvariante BA.2 de ómicron es más transmisible y si no se presta atención podrían darse repuntes.

Maria Van Kerkhove, jefa técnica de covid-19 de la OMS recalcó que cada nación tiene una situación diferente y por eso debe tener su propio plan, con vacunación, pero también con otras medidas, como buena ventilación.

Ambos señalan que, aunque los países levanten las medidas deben apoyar a quienes las quieran tomar en su vida diaria. Ellos señalaron que continuarán utilizando mascarillas para ir al trabajo y cuando estén con más personas.

“Queda poca energía, estamos agotados, pero el virus sigue evolucionando de forma eficiente. Necesitamos encontrar un equilibrio”, señaló Van Kerkhove.

Mariangela Simao, asistente del director general de la OMS confirmó que, a la luz de la situación actual, la institución analiza diez vacunas nuevas para ver si procede darles una clasificación y ponerlas dentro de su listado.

“Estamos estudiando vacunas de distintas plataformas, es lo que necesitamos en este momento, que se concentren en distintas variantes y que puedan aportar para reducir transmisión”, afirmó.

Van Kerkhove concluyó: “sabemos que las vacunas funcionan para prevenir enfermedad grave y muerte. No se diseñaron para evitar transmisión, ese no fue su propósito, pero una vez que tenemos las que nos evitan complicaciones ya podemos pensar en estudiar para conseguir unas que reduzcan transmisión”.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

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