Salud

16.600 ticos se contagiaron de covid-19 por segunda vez en lo que va del año

Esto comprueba potencial de ómicron de evadir respuesta inmune generada por infección anterior o por vacunas, aunque ataca más levemente

Lo más común con los virus respiratorios es que estos nos infecten dos, tres, cuatro, cinco y más veces. Con el SARS-CoV-2, virus causante de la covid-19, no tenía por qué ser diferente. La llegada de la variante ómicron también hizo más comunes y evidentes estos casos.

Datos del Ministerio de Salud facilitados a La Nación señalan que 16.616 personas han dado positivo por segunda o tercera vez al virus entre el 9 de enero y el 1.° de marzo de 2022. Todas ellas tuvieron un examen positivo al menos 90 días después de una infección previa confirmada en laboratorios públicos o privados.

Antes de la ola de ómicron, entre el 4 de marzo y el 30 de noviembre de 2021 se habían contabilizado apenas 755 personas sospechosas de reinfección. En ese momento estos casos eran notificados por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

“Este dato (de las reinfecciones en el 2022) se debe de valorar a la luz de la ola por ómicron, donde en enero y febrero se registraron 29% de todos los contagios contabilizados desde el inicio de la pandemia”, cita la información enviada por Salud.

¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué eso es tan común en los virus respiratorios, pero no así en otros, como el sarampión o la varicela? Para entender mejor el panorama, La Nación consultó con la doctora en virología Eugenia Corrales Aguilar.

“Con los virus respiratorios la regla es infectarse varias veces, con los rinovirus, con los otros coronavirus, es lo más normal”, puntualizó la especialista, quien enfatizó que esto no quiere decir que esas reinfecciones sean más graves.

De acuerdo con los datos de Salud, ocho de cada diez personas que se han infectado más de una vez (79,2%) tienen entre 20 y 49 años, edades en las que actividades de estudio y trabajo obligan a mayores movilizaciones. Entretanto, solo el 2,7% de las reinfecciones ha sido en mayores de 65 años.

La diferencia entre hombres y mujeres no es tan drástica. El 44,87% (7.455) está constituido por hombres y el 55,13% (9.161) por mujeres.

Tres provincias del Valle Central concentran dos de cada tres reinfecciones: San José tiene más de una tercera parte, con 36,42%, Alajuela tiene el 20,57% y Heredia el 10,76%. Sin embargo, también estas son tres de las provincias más pobladas del país y donde el acceso a pruebas diagnósticas es más sencillo.

No se tienen datos del estatus de vacunación de esos individuos, pues la efectividad de esos fármacos implica evitar complicaciones y fallecimientos, no la infección como tal. Tampoco se sabe cuán leves o graves fueron los síntomas de estas reinfecciones, aunque durante la ola ómicron la mayoría de los casos (en general, sumando nuevas infecciones) han sido leves.

¿Quién dio positivo más de una vez?

Así se clasifican las sospechas de reinfección de covid-19 en el 2022

FUENTE: Ministerio de Salud.    || INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

Corrales advirtió de que sí existe un subregistro, por dos razones. Una es que desde el inicio de la pandemia se ha tenido un subregistro de casos, por lo que es probable que algunos reportados como primera vez sean en realidad una segunda.

Además, como los síntomas de ómicron generalmente son más leves, las personas se realizan menos la prueba, ya sea porque no se percatan de los síntomas o porque al sentirlos prefieren aislarse en sus casas por una semana para evitar infectar a otros, pero no se hacen el examen.

Sin embargo, desde inicios de año más gente buscó hacerse pruebas para descartar la enfermedad ante la menor sospecha. En este momento también hay mayores posibilidades para buscar un verificación con las pruebas rápidas, que, en caso de un resultado positivo, motivan a algunas a confirmar el diagnóstico en un laboratorio.

Otra razón es que hay mayor búsqueda del virus entre quienes llegan a hospitalizarse por alguna razón y pueden aparecer como positivas aunque su causa de hospitalización sea otra.

También pueden darse registros en viajeros que se hacen la prueba para salir del país y les da positiva, pero de lo contrario no se la habrían hecho.

“Hay subregistro en unas áreas, pero también hay más registros en otras”, explicó.

Los primeros casos de reinfección con SARS-CoV-2 se reportaron en el mundo en agosto de 2020. En Costa Rica, los primeros casos probables se difundieron el 22 de octubre de ese mismo año. Por la novedad del virus la ciencia ha estado más pendiente de llevarlo el pulso a las reinfecciones, algo que no sucede con virus respiratorios que ya son viejos conocidos.

La variante ómicron ha hecho que reinfectarse sea cada vez más frecuente y no sea motivo de asombro en quienes trabajan con el virus. ¿Por qué? Recordemos que los virus buscan subsistir y mantenerse vigentes. Ellos no pueden reproducirse por sí mismos y requieren de células vivas (como las nuestras) para replicarse (crear copias de sí mismos).

En este intento por subsistir también se aprovechan de nuestras debilidades y, por así decirlo, adquieren destrezas propias para burlar nuestros mecanismos de defensa. En eso, los virus respiratorios, y en particular la variante ómicron del SARS-CoV-2, tienen características que les permiten ingresar y “avanzar” en nuestros cuerpos.

Corrales Aguilar define “problemas” en nuestro organismo de los que el patógeno se aprovecha y también características en sus mutaciones.

El “problema” que a su criterio es más sencillo de explicar, es el sitio donde sucede la infección. Las membranas respiratorias (fosas nasales, cavidades nasales, boca, faringe) son sitios donde no hay mayores componentes inmunitarios que prevengan la infección.

“Esto no es específicamente de coronavirus, esto sucede con prácticamente todos los virus. No tenemos una barrera tan fuerte en la puerta de entrada”, especificó.

Por otro lado está el patógeno. Si hablamos de ómicron (y probablemente con las variantes futuras), esta tiene dos particularidades: mayor capacidad de contagio y de “escaparse” de las defensas previamente generadas en una infección anterior o por la vacuna.

Por un lado, el virus es más eficiente replicándose y las personas transmiten mayor cantidad de carga viral (más copias del virus) y esto hace que la transmisión sea más eficiente. Por otro, ómicron se escabulle muy fácilmente de la poca respuesta inmune que de por sí hay en la “puerta de entrada a nuestro cuerpo”.

A esto se le añade que lo normal es que la respuesta inmune, tanto por vacuna como infección natural, se degrada con el tiempo. “Un problema sería si la respuesta inmunitaria no bajara, eso llevaría a otros males de salud”, subrayó la especialista.

“Lo que ómicron no tiene, y esa es una de las ventajas, es que la otra respuesta inmune, la que se da después de que el virus infecta e ingresa a nuestro cuerpo, sí es eficaz. La respuesta inmune sí logró atacar y controlar el virus una vez en el cuerpo”, manifestó.

Según la especialista, el virus también nos enseñó que la respuesta inmunitaria generada por las vacunas es más eficiente para evitar su avance y sus síntomas más graves. La generada por una infección natural previa en una persona no vacunada no es tan eficiente.

Corrales recalcó que las reinfecciones no son motivo de alarma. El virus llegó para quedarse y estas serán la tónica de todos los días. Muy probablemente, veamos números mucho más altos de los que vemos hoy. El punto no es que esto se dé, sino la severidad de los síntomas, que, de momento no dan señales preocupantes.

“Puede ser que nos reinfectemos muchas veces y no nos demos cuenta. ¿Cuántas veces nos damos cuenta de que hemos tenido equis virus cuando tuvimos ‘moquillos’ o dolor de cabeza?”, aseveró.

No obstante, lo que sí debe tomarse en cuenta es la severidad de las reinfecciones. Ómicron no es inofensiva para todos, y hay quienes en los que por sus factores de riesgo, sí pueda volverse más severa.

Por otra parte, no estamos exentos de que una futura variante sí genere síntomas más serios que puedan poner en jaque la salud de los contagiados.

“¿De esas (reinfecciones) cuántas fueron leves, cuántas fueron un diagnóstico ‘accidental’ cuando no había síntomas y cuántas se complicaron? Esto es importante y es lo que a todos debería preocuparnos, no saber si hubo x reinfectados, es saber cómo se comportó la enfermedad”, concluyó.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

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