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El oscuro mercado de datos detrás de aplicaciones y redes sociales 

Los vínculos de la aplicación FaceApp con Rusia y el reciente documental “The Great Hack” (“El Gran Hackeo”) en Netflix vinieron a reactivar la discusión sobre el derecho a los datos, o mejor dicho, sobre cómo los usuarios no tenemos derecho a los datos que generamos en línea.

La goleada política de Megan Rapinoe 

Casi toda la inversión y difusión se hace en el fútbol de hombres y por tanto el único resultado posible es que este genere mayores ganancias. Pero, cuando se invierte en el fútbol femenino, los resultados positivos desmienten las excusas desfasadas de que este no genera dinero o interés.

El silencio desestabilizador de nuestros partidos e instituciones 

En redes sociales los contenidos inflamatorios y extremistas circulan más amplia y rápidamente que los mensajes moderados. Cuando sumamos, como ocurrió en este caso, la ausencia de mensajes moderados por parte de voces legítimas, el resultado es que como país cedemos por completo una importante arena.

WhatsApp, el viejo Oeste de la desinformación  

WhatsApp insiste en que es un servicio de mensajería personal y se niega a aceptar de que, en la práctica, ha empezado a cumplir el papel de un medio de difusión masiva de desinformación, noticias falsas y teorías conspirativas que pueden incidir en resultados electorales.

Cuando leer opiniones opuestas polariza más  

“Hay que escuchar a quienes tienen posiciones opuestas”. Esta recomendación se hace a menudo como gran solución a la polarización política y consumo ideologizado de noticias en redes sociales.

La religión como arma política  

¿Cuál es la línea entre religión como libertad espiritual y religión como simple arma política? ¿Cuándo se protegen las “sensibilidades” religiosas, y cuándo simplemente se silencia a los adversarios políticos?

Cuando la iglesia manosea la ciencia 

La campaña contra toda forma de aborto que han emprendido a nivel global las diferentes denominaciones cristianas ahora dice basar sus posiciones en datos científicos y no en creencias religiosas.

Dejar morir mujeres embarazadas, por asociación 

Las falacias – argumentos engañosos que no prueban nada pero tienen poder retórico con ciertas audiencias – no son nada nuevo, pero se han popularizado enormemente gracias a las noticias falsas y memes que están llenos de ellas y la gente comparte a gran velocidad.

Verificar los datos antes de compartir 

Con el país en medio de una huelga y una crisis fiscal, sería de esperarse que personas a quienes se les paga para representar los intereses de los ciudadanos y los trabajadores hagan por lo menos una cosa bien: Verificar los datos antes de hacerlos públicos.

Ticos dicen ¿yo, noticias falsas? ¡Nunca! 

Estudio de Unimer revela que cuatro de cada cinco costarricenses dice que no comparte noticias falsas. La mayoría dice que siempre o casi siempre corrobora la fuente antes de compartir una noticia.

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