Jairo Villegas S.. 4 enero
Jorge Arturo Mojica aprovecha sus días libres en Australia para visitar diferentes lugares de esparcimiento; en la imagen, con un koala.
Jorge Arturo Mojica aprovecha sus días libres en Australia para visitar diferentes lugares de esparcimiento; en la imagen, con un koala.

"Los australianos o aussies son personas muy amigables, como los ticos, y respetuosas. Amigables porque no importa de dónde eres o lo que haces, siempre te tratan igual, en el bus o en el tren quieren conversar y si alguno lo conoce, se preocupan por usted”.

"En las mañanas, cuando sales a caminar, todavía tienen la costumbre de decir buenos días a quien se cruce por el camino. Respetuosos porque la diferencia social no es tan marcada como en otros países. Por ejemplo, aquí hasta los más famosos salen o visitan centros comerciales y la gente nunca se acerca por un autógrafo o una foto. No importa quién eres, respetan el espacio de todos. Eso es un poco raro para mí, que lo he visto”.

“Cuando la gente en Australia se da cuenta de que soy tico, siempre hay dos reacciones: a las mujeres les encanta porque nos encuentran diferentes y de un destino exótico, mientras que los hombres conocen Costa Rica por el Mundial de Surf y después por el Mundial de Brasil”.

“Llegué a este país hace casi nueve años, los cumpliré en abril próximo. En aquel momento tenía 19 años y daba mis primeros pasos en el fútbol con Ramonense, de donde soy oriundo, trabajaba en un café Internet y empezaba la universidad. Ahora tengo 28”.

“Justo estaba a punto de debutar en la Primera División cuando un familiar, que ha vivido en Australia por muchos años, me ofreció ayudarme a venir; al final lo acepté”.

La ciudad de Brisbane, en Australia.

“Resido en Brisbane, que pertenece al estado de Queensland, y lo más difícil para adaptarme fue el idioma, porque con el clima no tuve problemas porque es muy parecido al de San Ramón”.

“Al principio, cuando no hablaba nada de inglés y era muy tímido, iba al Subway e intentaba armar el sandwich, pero le ponía solo pollo y queso porque no podía ni nombrar los ingredientes de la ensalada”.

“Algo curioso que me pasó durante mis primeros días fue que para ir a la escuela de idiomas tomaba un tren que se detenía en muchos lugares, y varias veces me pasé de la estación porque me quedaba dormido, debido al gran cambio horario (17 horas de diferencia con Costa Rica)”.

“Lo que más extraño es a mi familia, la comida de mi mamá y ver los partidos de la Sele con mis compitas. Al país no puedo ir muy seguido por cuestiones del trabajo y porque los boletos de avión no son baratos, debido a la lejanía, pero estuve allá en la Navidad del 2016”.

“Además de San Ramón, los lugares que me encantan visitar cuando voy son Limón, al que le tengo mucho cariño desde niño y donde tengo familia, así como cualquier playa de Guanacaste”.

El costarricense Jorge Arturo Mojica está casado con la neozelandesa Olivia Farrely. Ellos son padres de Mía, de siete meses.
El costarricense Jorge Arturo Mojica está casado con la neozelandesa Olivia Farrely. Ellos son padres de Mía, de siete meses.

“Estoy casado con una neozelandesa que se llama Olivia Farrely y tenemos una hija, Mía, de siete meses. Traer a mi familia de Costa Rica es muy difícil por el alto costo del proceso migratorio, pero quiero que pronto venga mi hermana. Aquí tengo a mi tío y dos primos”.

“En mis días libres salgo con mi familia y desayunamos afuera antes de irnos a algún lugar turístico, como una playa, un río o un parque local donde hay facilidades para una carne asada o un pic nic, que mucha gente lo hace los domingos”.

“Le administro un negocio a una empresa de hospitalidad, la cual tiene restaurantes, bares y cafés por todo el centro de la ciudad. Los dueños son una familia Italiana, aunque muchos son de segunda generación, nacidos acá”.

El costarricense Jorge Arturo Mojica (der.), con su esposa Olivia Farrely y Giuseppe Petroccitto, quien es el dueño de la empresa en que trabaja el tico.
El costarricense Jorge Arturo Mojica (der.), con su esposa Olivia Farrely y Giuseppe Petroccitto, quien es el dueño de la empresa en que trabaja el tico.

Cada país tiene sus cosas buenas y malas, pero me encantaría que Costa Rica adoptara, en general, todo el sistema australiano, lo limpias que se mantienen las ciudades, las playas y los parques de recreación. Además, que el gobierno invierta nuestros impuestos en la mejora de carreteras y transporte público. Acá todo eso es de primer mundo”.

“Mi plan es retirarme en Costa Rica, una vez que tenga un ahorro como para tener mi propio negocio y comprar una casa, osea, en unos años”.

"En Australia, los adultos mayores y los niños siempre tienen prioridad en donde sea y como sea. Por ley, cada autobús tiene dos o tres espacios para gente discapacitada. Cada 50 metros hay rampas y elevadores solo para ellos".

"La diferencia con el tico es que aquí la vida pasa muy rápido, la gente trabaja mucho, algunos tienen hasta dos o tres trabajos y el sistema te consume y te adaptas a hacer lo mismo, ya que todo mundo tiene metas de viajar, tener el mejor auto o una gran casa para la familia".

"En mi caso, empiezo a trabajar a las 6 a. m. en el café que administro y salgo a las 5 p. m. Paso a mi casa a comer algo y a las 6:30 p. m. tengo entrenamiento con el equipo de fútbol cada noche. Y me toca jugar el fin de semana; juego como volante o delantero".

"Cuando me lesioné la rodilla, me toco trabajar de 7 a. m. a 10 p. m. en época navideña; eso fue hace tres años".

Jorge Arturo Mojica Rodríguez con un canguro.
Jorge Arturo Mojica Rodríguez con un canguro.

"Con unas 20 horas de trabajo semanales, uno podría sobrevivir aquí, pero si estás soltero y no sales mucho, como por ejemplo jóvenes que viven con sus padres, de lo contrario necesitas trabajar mucho más, ya que la vida es cara. Por ejemplo, yo pago 575 dólares australianos semanales (¢248.600) por un departamento de tres cuartos. Un almuerzo vale unos 15 dólares australianos (¢6.500)".

"Este es uno de los países más caros para vivir y las multas de tránsito son de las más caras del mundo. Hay cámaras por todos lados y ni siquiera un oficial detiene al conductor, sino que la infracción llega a la casa, con fotografía incluida. Una vez me tocó pagar 400 dólares australianos (¢173.000) y eso duele. Fue porque me pasé un semáforo en amarillo, casi rojo".

"Hay beneficios, como por ejemplo si está desempleado, el gobierno le paga un salario hasta que encuentre trabajo, pero debe demostrar que buscas el empleo. A las mujeres solteras con bebés, le pagan hasta la casa y le dan una ayuda semanal, pero para ello es necesario ser nacional o residente y comprobar que no tiene esposo o pareja".

"En Costa Rica la vida se siente más relajada, más pausada y en ocasiones eso es bueno. Igual como al tico, al australiano le encanta el café en la mañana y en la tarde y esa es la mejor excusa para conversar con los amigos y familiares, al igual que una cerveza el fin se semana viendo un partido o en cualquier evento social".

El costarricense José Arturo Mojica Rodríguez con su esposa, la neozelandesa Olivia Farrely y su hija Mía, en un parque de Brisbane, Australia.
El costarricense José Arturo Mojica Rodríguez con su esposa, la neozelandesa Olivia Farrely y su hija Mía, en un parque de Brisbane, Australia.

Datos de Australia

Capital: Canberra

Población: 24 millones (casi cinco veces más que Costa Rica)

Extensión territorial: 7,7 millones (151 veces más grande que Costa Rica)

Moneda: Dólar australiano (cada uno equivale a ¢432)

Idioma: Inglés

Mapa de Australia.
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Distribución de países en que están costarricenses.
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Los datos anteriores corresponden a los costarricenses que reportaron a la Cancillería vivir en otra nación. No necesariamente todos los que migraron están incluidos, porque el proceso es voluntario y en algunas naciones no existen consulados de Costa Rica. Los datos de Puerto Rico corresponden a antes del paso de los huracanes Irma y María, por lo que ahora la cifra puede ser menor.

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Esta es la duodécima historia sobre costarricenses que dejaron su país por diferentes circunstancias, se adaptaron a otra tierra, pero guardan el cariño por sus raíces.