Crónica de los mercados

La reconquista de la jungla de asfalto

Esta semana destaco la experiencia de un grupo de vecino de Curridabat que demuestra cómo embellecer el barrio en que vivimos es gratificante, saludable y además, rentable en muchos sentidos

24/08/2022     Curridabat. Construcción del bulevar Freses, en calle ancha entre estación del tren y el frente de Universidad Fidélitas. Macetas con árboles, arbustos y plantas están alineadas a lo largo de la vía.
24/08/2022 Curridabat. Construcción del bulevar Freses, en calle ancha entre estación del tren y el frente de Universidad Fidélitas. Macetas con árboles, arbustos y plantas están alineadas a lo largo de la vía. Rafael Pacheco Granados
(Rafael Pacheco Granados)

Crecí en un barrio urbano de clase media. De niño recuerdo que casi cualquier juego o deporte se practicaba sobre las calles de asfalto y entre los huecos de la calzada. En la barra de amigos tuvimos a nuestra disposición marcos de fútbol portátiles, aro de baloncesto sembrado en el jardín de la acera, rampas de tierra para la bicicleta, pista de carros hechos con roles, velódromo con reductores de velocidad... Todo eso y más se hacía sobre la carpeta asfáltica, a costas de codos y rodillas raspadas. Nos divertimos mucho.

Treinta y tantos años después de esas hazañas vuelvo a mi antiguo barrio y el alto tránsito de vehículos combinado con la inseguridad, hacen que esa infancia sea un evento difícil de replicar para un chiquillo contemporáneo. Pero también es inviable por otros fenómenos demográficos y de planificación urbana, a medida que las casas de habitación se han transformado en comercios y los residentes son sustituidos por visitantes pasajeros.

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