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Sagot, el gladiador 

En su niñez, Jacques Sagot Martino se resignaba a mirar desde un pretil a sus compañeros de escuela jugar fútbol en los recreos. Entonces, aprendió a jugarlo como pocos, con sustantivos, adjetivos, verbos y más verbos.

Un equipo de lujo escondió el balón 

Con el marco esplendoroso de la Feria Internacional del Libro, cuatro figurones de la cultura menospreciaron al público. ¿Acaso pretendían evidenciar con tan burdo espectáculo que tanto en literatura como en fútbol, hasta los grandes se equivocan?

Opinión: Malos arbitrajes y malcriados en la cancha 

En esta falta de creatividad general, aflora el espejismo de contratar árbitros extranjeros en fases decisivas de cada torneo, como si la importación de hombres del silbato garantizara que no se van a equivocar. En síntesis, impericia de los árbitros y malacrianza de los futbolistas, dos males endémicos que urge erradicar. Por el bien de la sociedad y del fútbol.

La noche de San Silvestre 

Cuando no soñábamos a la Tricolor en Italia 90 ni a las hermanas Poll en los Olímpicos, Costa Rica recorrió el camino de la gloria con los pies alados del atleta que se entrenaba a través de calles polvorientas, llanos y hondonadas.

El buen paso de Luis Marín 

De Luis Marín se decía que ni pinchaba ni cortaba, que era muy pasivo y que tanto Jorge Luis Pinto primero, como Óscar Ramírez después, requerían de un asistente dinámico y pellizcado.

Opinión: Ejemplo de dignidad 

El próximo martes 26 de marzo se cumplirán ocho años de la inauguración del Estadio Nacional. Cabe recordar la polémica que generó don Guido Sáenz González, quien se oponía radicalmente a que el nuevo coliseo se construyera en el mismo lugar, pues el destacado hombre de la cultura consideraba que la afluencia masiva de público al fútbol y a otros espectáculos en ese inmueble provocaría un serio daño de contaminación acústica, atascamiento de vehículos y otros problemas en La Sabana.

Opinión: El juego de la silla 

Es cuestión de cultura deportiva. Cuando aprendamos a respetar los planes diseñados en los escritorios, con la intención de aplicarlos en la cancha, crecerá la esencia del espectáculo y volverán los análisis y las sanas discusiones en torno a la fiesta del balón.

Opinión: A mecate corto 

Tengo la presunción –y la esperanza- de que el regreso de Hernán Torres a la dirección técnica eriza es muy beneficioso. La entidad centenaria necesita el aporte de profesionales como él, cuyo rigor ético contribuye con la formación integral de sus dirigidos. En realidad, no debieron despedirlo la primera vez. A lo sumo, en aquella oportunidad, Torres requería que le marcaran la cancha y moderara su temperamento explosivo, pero jamás deshacerse de sus servicios. Ojalá que ahora sí alcance el éxito. Por él. Por la Liga. Por el fútbol.

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