Música

Crítica de la ópera ‘Don Giovanni’: Talento, talento y más talento

El montaje de la ópera de Mozart que hace la Compañía Lírica Nacional ofrece una formidable demostración de talento de los cantantes costarricenses a la que no le hace justicia una pobre puesta en escena.

22/07/2018 Teatro Melico Salazar. San José.Estreno de la Opera Don Giovanni,  la Compañía Lírica Nacional estrena Don Giovanni, ópera en dos actos del compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart, en el Teatro Popular Melico Salazar con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica, el Coro Sinfónico Nacional y ocho cantantes líricos –siete son costarricenses–, todos bajo la batuta de Arthur Fagen como director musical y Matthew Lata, como director escénico.
Fotos de Diana Méndez
22/07/2018 Teatro Melico Salazar. San José.Estreno de la Opera Don Giovanni, la Compañía Lírica Nacional estrena Don Giovanni, ópera en dos actos del compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart, en el Teatro Popular Melico Salazar con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica, el Coro Sinfónico Nacional y ocho cantantes líricos –siete son costarricenses–, todos bajo la batuta de Arthur Fagen como director musical y Matthew Lata, como director escénico. Fotos de Diana Méndez Diana Mendez
Estreno de la Opera Don Giovanni. La ópera 'Don Giovanni' es un montaje de la Compañía Lírica Nacional con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica, el Coro Sinfónico Nacional y ocho cantantes líricos. Fotos de Diana Méndez (Diana Mendez)

Don Giovanni es una obra maestra operática por muchas razones y una de las más importantes es la doble condición que implica el concepto de dramma giocoso (drama jocoso) en el que Mozart inscribe la obra. Este término, que en el siglo XVIII comprendía tradicionalmente dos elementos separados (partie serie y partie buffe), aquí trasciende hacia una admirable integración. Es justamente esa dualidad integral de lo pícaro y lo dramático lo que nos hace estimar y detestar simultáneamente al disoluto abusador, aunque esto de ningún modo lo exima de achicharrarse merecidamente en el infierno.

Por esa razón, a mí me hubiera gustado que la personificación de Don Giovanni, responsabilidad del regiseur Matthew Lata en esta puesta en escena de la Compañía Lírica Nacional, no hiciera énfasis único en su carácter asocial y misógino, sino que nos mostrara también los rasgos de galante seductor, sin los cuales es imposible comprender como miles de mujeres (valga la hipérbole) se rindan a sus malévolos encantos. Lamentablemente, a mi juicio, se redujo al personaje al papel simplón del malo del libro stampato, que menciona Leporello (malo de novela mexicana, diríamos en nuestra época).

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌