Cultura

John Rhys-Davies: Postales de una tarde de café con la leyenda del cine

¿Cómo es tomarse un café con una estrella de Hollywood? ‘La Nación’ lo experimentó al sentarse a conversar con el famoso actor, que tiene su nombre escrito en el mito de ‘El Señor de los Anillos’ e ‘Indiana Jones’. Relajado, el artista se explayó sobre temas como la muerte y el terror de un futuro dominado por robots

No fue difícil dar con el actor John Rhys-Davies en la fiesta privada que organizó Cómic-Con Costa Rica para su recibimiento. En el Casino Fiesta, en medio de meseras que llevaban tragos y platillos de un lado a otro, estaba John sentado en medio de una pelota de gente que, de pie, no paraba de sonreírle con los ojos brotados y brillantes.

Para subrayar más su presencia, justo esa noche se marcaba el cumpleaños número 78 del actor, mítico por su papel como Gimli en la colosal trilogía El Señor de los Anillos, así como por su rol de Sallah en dos de los filmes de la saga Indiana Jones. Su legado se agiganta, al recordar también sus apariciones en Aquaman, Bob Esponja, la franquicia de James Bond (específicamente en el filme The Living Daylights), las series Sliders y The Untouchables, entre otro puñado más de producciones que marcaron generaciones.

John no paró de sonreír toda la noche. En un traje entero caqui y una ancha corbata que dejaba ver una luna posada en un mar, el actor fue el centro del universo de la noche. Todos querían que así fuese y John parecía estar agradecido, manteniendo su sonrisa en todo segundo.

Tras presentarme, me hizo cosquillas para posar para una fotografía y, tras un divertido intercambio de chistes, me dijo: “si quieres conversar para una entrevista, solo dime”.

Cuatro días después y una vez superado el Cómic-Con Costa Rica que puso a prueba su muñeca (las filas para autógrafos no cesaron en los dos días de festival), John me recibió, con la misma sonrisa, en la casa de Don Stockwell, el empresario de eventos que le ha abierto su casa y su auto para llevarlo a conocer el país.

Justo el día previo a nuestro encuentro, John realizó un recorrido por el Monumento Nacional Guayabo, en Turrialba. Aunque dice que la pasó de maravillas, su espalda resiente las horas de transporte.

“Es que ya soy un hombre viejo”, dice, siempre esbozando su sonrisa, pero ahora explayado en el silencio de la sala de esta casa. John hoy viste casual: lleva un bluyín, una camisa naranja de mangas largas y unos zapatos café. Recién acaba de firmar unos autógrafos pendientes y estira su muñeca derecha antes de seguir hablando. “Como te digo, soy un hombre viejo, pero sigo siendo un soñador”, aclara, mientras estira su cuerpo.

Sobre los eventos geek, sus personajes y sus películas, John ha hablado toda su vida. Sus últimos 25 años, especialmente, le ha tocado revivir una y otra vez historias que las fanaticadas de todas partes del mundo le ruegan repetir. John no tiene problema en hacerlo, admite, porque es su forma de agradecer una vida de fortuna.

“Es lo mínimo que puedo hacer después de haber tenido una vida tan preciosa. Yo no nací en una casa de ricos, yo fui el primero de mi familia en ir a la universidad y los caminos me llevaron por una senda luminosa. ¿Cómo no podría estar yo al servicio de toda la gente que me ha dado su cariño?”.

Aún así, en nuestra plática, John voltea su mirada hacia otro frente: ¿Quién es John Rhys-Davies después de una pandemia? ¿Cómo mira su carrera? ¿Qué le falta hacer antes de morir?

Como un vaquero que alista el tambor de su escopeta, John saca de su bolsillo una caja de pastillas de Splenda. Lo echa en su café, lo revuelve y dice: “hay mucho por hablar”.

—¿Cómo se siente usted después de dos años de pandemia? ¿Cómo deja este nuevo mundo a su cabeza?

—Hay un adagio chino que dice que siempre vivimos tiempos interesantes. Yo creo que siempre podemos estar peor y que posiblemente vayamos a estar peor. No teníamos idea de los efectos que el covid iba a tener sobre nosotros y pensar en toda la gente que ha tenido y tendrá problemas es devastador. Yo quedo preocupado.

”Pero debo confesar que si hay algo que está en mi mente, todo el día, es el cambio que nos obligó a tener la pandemia. Al estar más lejos de nuestros trabajos, la tecnología cada vez nos reemplaza más. La inteligencia artificial, al final de esta década, nos dominará y eso es aterrador. Para mediados de la próxima década habrá gran desempleo en el mundo. Ya hay muchos trabajos que están siendo reemplazados por robots. La robótica tomará del 20% al 30% de trabajos para la próxima década, dicen muchos investigadores.

“Ya hay fábricas que tienen robots que trabajan a toda hora del día y que no necesitan pago. Y eso significa que ya no solo la clase baja se quedará sin empleo, sino también la clase media, que nunca creyó que le pasaría eso. Estamos graduando mucha gente al año que no encontrará trabajo”.

—¿Cómo cree que eso afectará a la industria del entretenimiento?

—En un nivel, si tenemos más gente sin trabajo, pues necesitarán más entretenimiento. El asunto es ¿cómo será eso?. Si necesitamos más películas en Netflix o Amazon Prime, uno pensaría que habría más oportunidades para cineastas, en el papel. Pero cuando ya no necesiten a John Rhys-Davies pueden crear un modelado virtual de mí, con una voz similar a mí. De hecho, ya hay imágenes similares a mí hechas en tercera dimensión y en el futuro lejano puede que yo esté muerto y hagan películas en las que yo aparezca. Yo me pregunto: ¿será que al menos mi familia tendrá un céntimo del dinero que se haga con eso? No creo que vaya a pasar.

”Yo pienso que la industria se moverá hacia esos frentes. Creo que también habrá programas informáticos para escribir guiones de películas y hologramas en vez de actores. Creo que para eso falta más, tal vez unos 50 años, pero creo que pasará. Las revoluciones siempre surgen por los trabajadores oprimidos por la élite. Las élites siempre se expanden, pero ¿qué pasa cuando ya no hay más oportunidades en el mundo? Esa es la gente que mira a Marte y empiezan a aparecer figuras como Elon Musk que piensan en el viaje al espacio. La frontera humana llegó al punto en que debe expandirse a esos niveles. ¿Hay una fortuna allá? Entonces hay que ir por ella.

“El problema de la revolución robótica es que no será manejada ni por ti ni por mí. Los súper ricos que se harán por esta revolución, los de apellidos Gates y Musk, concentrarán el poder del mundo. Es muy peligroso que seis o siete personas tengan el 70% del poder de la Tierra”.

—¿Es posible imaginar que una producción como El Señor de los Anillos tenga cabida en un futuro así? ¿Cómo sería la industria del filmmaking?

—Es complicado porque esta es la gran era de la democratización de la tecnología. Mi teléfono tiene una cámara que graba mejor que lo que yo conocí en el comienzo de mi carrera y no necesitas una fortuna para tener este celular. Con cuatro amigos se puede hacer una producción de cine y creo que esta tónica continuará por un tiempo, pero creo que es necesario pensar en tener una verdadera industria del cine. Costa Rica necesita una, por ejemplo.

“Cuando hicimos El Señor de los Anillos la película hizo que el turismo explotara en Nueva Zelanda. Cuando filmamos, se le dio trabajo a productores locales, a restaurantes, a la gente que hacía los diseños de producción, quienes construyeron los sets, la gente que hacía la comida... El cine dinamiza una economía y en un futuro en el que las cosas pueden pintar un poco oscuras, siempre el entretenimiento tendrá su lugar. Y si un país puede albergar ese entretenimiento pues llevará las de ganar. Nueva Zelanda se puso en el mapa gracias a El Señor de los Anillos; lo mismo pasó con Irlanda y Game of Thrones. Costa Rica es un país hermoso, ya quisiera que la gente lo conociera también por estas razones”.

—¿Y usted cree que las series y películas de súperheroes seguirán dominando la industria?

—Pues vieras que yo me hago la misma pregunta. Las películas y las modas van y vienen. En los cuarenta y cincuenta todo eran películas de vaqueros y luego ya nadie las quería hacer. La moda es así. Los apetitos de los públicos cambian, entonces supongo que este tipo de cine pasará, pero no sé qué tan pronto. Los grandes cineastas se encargarán de dar un nuevo aire a la industria en algún momento. Así pasó con El Señor de los Anillos, que dio todo un nuevo aire a la fantasía medieval y que alcanzó la industria del cosplay, una muy grande en Estados Unidos actualmente.

—Ya que hablamos de cine de héroes ¿Cómo fue su experiencia con Aquaman?

—Mira, yo amo hacer cosas raras (risas). ¿Yo conocí a alguien mientras hacía Aquaman? No, yo lo grabé en mi propio pequeño estudio de grabación, pero fue una posibilidad de sentirme en ese universo (John interpretó a Brine King, un personaje animado digitalmente al que le dio voz).

”¿Podría ser yo Aquaman? Lo dudo, pero fue muy divertido (risas). Una de las cosas que he reflexionado como actor es que yo siempre estoy dispuesto a intentar nuevas cosas. Por ejemplo, yo ni siquiera entiendo bien qué es Spotify, pero me metí en el proyecto del podcast Batman Unburied y es actualmente uno de los más escuchados en la plataforma. Me fascina tantear terrenos así. He aprendido muchísimo cuando hago esos experimentos. Cuando hice la serie Gargoyles me tocó interpretar a Macbeth y aprendí más de la historia de Escocia ahí que todo lo que me había enseñado Shakespeare.

“Ahora que hablamos sobre proyectos de este tipo, me gustaría contarte algo. Hace poco, un par de grandes señores se me acercaron para ofrecerme hacer un cómic sobre mi vida. Yo les dije que no, pero que estaba dispuesto a hacer un cómic sobre mi vida imaginada. ¿Qué pasó con los personajes que interpreté? Eso está desarrollándose y yo estoy fascinado. Es una de las cosas que quiero hacer lo más pronto posible”.

—Además de este cómic, ¿qué siente que le queda pendiente por hacer después de una carrera tan robusta como la suya?

—Ahora tengo cuatro películas por hacer y no quiero morirme sin haberlas hecho. Ya una la hemos comenzado a trabajar en Dublín. Naturalmente, no puedo ser demasiado explícito al respecto. Además, por años he querido tener un estudio de filmación propio y espero poder cumplirlo. No sería para grandes películas, pero sería el sueño que tuve desde niño.

—Volviendo sobre este cómic que me cuenta, ¿qué ideas tiene?

—Yo amo la historia, siempre leo libros de historia. El cómic comienza con John Rhys-Davies, el actor, en una convención de fanáticos. Alguien se cuela en la fila, se hace un desorden y un hombre pone un anillo en mi mano y grita: “encuéntrate a tí mismo”. Todo se vuelve caos y yo pido disculpas a todos por el desorden. Para aliviar la tensión, les digo que este caballero dejó un anillo en mi mano. ¿Qué sería? Veo el anillo y me parece que pertenece a una tradición romana sobre una leyenda. Se trata de un anillo que estuvo en la mano de un emperador y desapareció por mucho tiempo.

”Yo me siento de nuevo en la convención y, de repente, todo cambia a mi alrededor y veo que me transporté hacia otro mundo. Alguien me despierta y me dice que me caí de un caballo y que quedé inconsciente. Esta persona me dice que debemos continuar nuestra travesía, una en torno al anillo, pero yo en la historia no soy Gimli, no soy Sallah ni el profesor Maximillian de Sliders. Soy John Rhys-Davies el actor. ¿Qué vendrá para mí? Y de ahí en adelante se desarrolla la historia.

—¿Cómo se siente usted de haber encarnado a tantos personajes legendarios en su carrera?

—Todo lo que puedo decir es que he sido afortunado. De niños nos creemos Batman y Superman y solo soñamos. Yo sigo viviendo en ese sueño y estoy muy agradecido. Mucha gente llega a mí a decirme que mi Gimli es exactamente como lo imaginaron cuando leyeron el libro. Yo les agradezco, pero pienso que es como cuando uno escucha un concierto de Beethoven, lo puedes oír tocado por diversas orquestas, pero nada se compara a la primera vez que experimentaste esa música. Es una cuestión de retrospectiva. Uno puede oír el concierto de Beethoven mil veces, pero nunca sonará igual que cuando te marcó.

”Creo que la respuesta a tu pregunta es que cuando un niño entra al mundo de la imaginación, se vuelve curiosamente libre en formas que nunca más volverá a sentir. Te hago una pregunta a ti y a tus lectores: ¿cuando estás solo tienes conversaciones en tu cabeza? Según estudios, solo un 60% de personas lo hace. No hay una razón clara de por qué, pero yo pienso que todos tenemos esos momentos y es por ese intercambio personal que personajes e historias nos marcan: porque quedamos conversando con nosotros mismos lo que esa experiencia nos generó.

—¿Qué piensa usted sobre la nostalgia? ¿Le sucede cuando recuerda alguna filmación?

—No sufro de nostalgia, es curioso. Trato de no mirar hacia atrás, lo que de hecho me convierte en un mal amigo. Mis amigos y contactos en el pasado a veces se quedan ahí porque quiero mirar al futuro. Soy un hombre viejo, pero he tenido experiencias extraordinarias en mi vida. Sobreviví a un accidente aéreo, me dispararon, vi un cuerpo muerto por primera vez cuando tenía cinco años, he estado cerca de la muerte y sé cómo reaccionar a la muerte. Obvio será sorpresivo cuando llegue mi hora, pero creo que no gritaré.

“No soy de las personas que no pueden hablar de la muerte. Solo espero que no sea dolorosa, y si lo es, espero salir pronto de eso. Yo soy muy resistente al dolor, pero no me gustaría irme así. Aún así, no le tengo miedo a la muerte. En el curso de mi vida he conocido a algunas de las personas más increíbles, he recorrido el mundo, he visto cosas pasar que me han llenado profundamente...

”He visto a personas monstruosas y gente extraordinariamente buena. He conocido personas con un espíritu diferente y esa gente me llena de esperanza. Yo soy como un gorila de espalda plateada que ve el futuro y mira con cuidado a su alrededor para asegurarse de que está en el lugar adecuado con la gente adecuada. Te digo, eso sí, que estos son los tiempos más difíciles que me ha tocado vivir. Estar al borde de una guerrra nuclear se siente completamente diferente. Te he dicho que me gusta la historia, pues yo procuro pensar que, aunque son estos tiempos difíciles, la historia ha demostrado que después de la tragedia las cosas pueden calmarse. Trato de pensar en eso como una fuente de esperanza.

—La mayoría de personas que trabajan en el mundo del entretenimiento no se atreven a hablar sobre temas como estos, los cuales están más allá de un set de grabación...

—Yo sé que hablar de estas cosas no me convierte en la persona más popular, pero yo paso los días y veo que el futuro, lastimosamente, podría estar más cargado de xenofobia, racismo y separación en todo el mundo. Porque un mundo complejo hace que las personas migren, busquen un mejor lugar. Es algo que tengo en mi cabeza y me preocupa

”Todo el mundo conoce un caso de refugiados, pero al final del día no puedes resolver el problema de todos. Y cuando llegas a ese punto, te terminas dañando tú también. Es una paradoja difícil de digerir, pero hay que tener estos debates para tratar de encontrar alguna solución.

—¿Cómo es, en cambio, siempre hablar de Indiana Jones y El Señor de los Anillos? Porque son las preguntas que le esperan adonde quiera que vaya.

—Algunos actores no les gusta para nada siempre hablar de lo mismo. Dicen respuestas como “yo hice el trabajo y no tengo nada más que decir”. Yo no soy así. Yo creo que estas grandes producciones han significado muchas cosas para la audiencia y el trabajo del actor es cuidar de la audiencia. Es estar al servicio de un guión y también al servicio de quienes toman riesgos en esta industria tan compleja.

”Yo nunca firmé el famoso contrato de un millón de dólares por una película, pero hice una vida cargada de amistades y experiencias únicas que valen mucho más que eso. Yo quiero agradecer siempre por eso.

—¿Qué cree que hizo usted para obtener la simpatía del público?

—Siento que si sueñas en grande y tienes el chance de mostrar lo que estás dispuesto a hacer para ese sueño, esa conexión surge sola. De nuevo, creo que soy afortunado también en ese sentido.

—Finalmente, ¿qué consejo le daría usted a un joven soñador?

—Que continúe soñando. Uno no puede prometer que soñar va a hacer que se cumpla lo que alguien desee, pero en el camino de la búsqueda de ese sueño puedes encontrar el sitio que se convertirá en tu refugio. Si persigues el sueño habrá algún lugar del camino que te haga sentir bien, donde conozcas a las personas adecuadas y te sientas en el lugar adecuado. Yo lo encontré y, desde lo más sincero de mi corazón, creo que es el consejo que con más franqueza puedo dar. Todo se trata de continuar esa búsqueda, pacientemente. Al final del día, algún día, sentirás que tuviste el día que buscaste por mucho tiempo.

Jorge Arturo Mora

Jorge Arturo Mora

Periodista de cultura y sociedad para Viva, Áncora y Revista Dominical.