Cine

Frances McDormand, la actriz que lo gana todo y no le interesa ser estrella

Por su papel en ‘Nomadland’, la intérprete obtuvo su tercer Óscar como mejor actriz principal. Esta es la historia de la artista cinematográfica del momento, la que siempre tiene algo que decir y no parece tener techo

Con una carrera que incluye tres Óscar por sus roles protagónicos, un premio Emmy y un Tony, a sus 63 años Frances McDormand se erige poderosa como una de las actrices más célebres de su generación.

Pocos hubieran imaginado un futuro tan brillante para esta singular mujer -que fue adoptada cuando tenía año y medio por un pastor cristiano-, y que es hoy una de las figuras más respetadas de la industria fílmica estadounidense. Todos la aman por su talento, pero también por su personalidad.

Es que McDormand es una artista que sale del molde. Además de sus dotes histriónicos -que la hacen brillar en impactantes y sobrecogedores papeles-, sobresale un marcado espíritu irreverente. Su compromiso va más allá de rehusarse a usar maquillaje en las alfombras rojas, pues cuando toma el micrófono y se apodera del escenario sus discursos están llenos de empoderamiento femenino y tienden a darle voz a quienes no la tienen.

Y mientras hace esto, el mundo se detiene a escucharla. Todos quieren escuchar lo que va a decir la que llena la pantalla con sus poderosas interpretaciones y que parece no tener techo. McDormand es la actriz del momento.

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Si en la vida ganar un Óscar es algo a lo que muy pocos intérpretes de Hollywood pueden aspirar, hacerlo más de una vez pareciera ser una misión imposible.

Pero para McDormand no hay barreras insuperables. El domingo -en una gala muy singular por la pandemia por la covid-19-, la actriz conquistó lo impensable: ganó, por tercera ocasión, el máximo galardón de la industria del cine en una categoría de interpretación.

Con este triunfo, la originaria de Illinois se unió a un club elitista de solo cuatro mujeres que han ganado esta estatuilla en tres ocasiones o más. Las otras son Meryl Streep, Ingrid Bergman y Katharine Hepburn, que encabeza la lista con cuatro triunfos.

No obstante, en el caso McDormand y Hepburn, todas sus victorias han sido en la categoría de mejor actriz principal, mientras que tanto Streep como Bergman ganaron dos veces como protagonistas y una como actriz de reparto.

La protagonista de Nomadland se impuso en la que muchos críticos definieron de previo como la categoría más difícil de pronosticar, ya que todas las nominadas en ese apartado se habían impuesto en distintos galardones a lo largo de la presente temporada de premios.

“No tengo palabras. Mi voz está en mi espada”, dijo la actriz al recoger su galardón, parafraseando una línea de Macbeth. “Sabemos que la espada es nuestro trabajo. Y me gusta el trabajo. Gracias por saberlo. Y gracias por esto”, afirmó al recoger su dorado galardón.

McDormand confirmó así su estatus de favorita de la Academia, al vencer a las demás con una brillante encarnación de una mujer de más de 60 años que se ve forzada a empezar de nuevo luego de que la crisis económica del 2008. Dicha situación convierte en fantasma el pueblito rural de Nevada donde pensaba pasar sus últimos días en compañía de su esposo, quien además muere dejándola con un incierto y desolador futuro.

A partir de ahí, la directora Chloé Zhao crea un íntimo relato del otro Estados Unidos, el menos privilegiado, mientras introduce a una tribu moderna real formada por nómadas que recorren en sus camionetas ese país mientras intentan sobrevivir aferrados a la esperanza. Muchos de los actores del filme son miembros verdaderos de este clan.

Por este filme McDormand ganó dos premios Óscar la noche de este domingo, ya que además de su papel como la intrépida pero afable Fern, la actriz es una de las productoras de Nomadland, por lo que al imponerse como mejor película también recibió una estatuilla por su trabajo detrás de cámaras.

Fue la propia estrella la que compró los derechos fílmicos del libro en el que está basado la cinta y también fue quien reclutó a Zhao como directora y guionista después de su aclamada cinta The Rider.

Destinada a triunfar

Es difícil imaginar que esta mujer, tres veces ganadora del Óscar como mejor actriz, comenzara su vida en condiciones poco favorecedoras. Fue en un orfanato de Gibson City, Illinois cuando su suerte comenzó a cambiar. Tenía un año y medio cuando una pareja de inmigrantes canadienses la adoptó.

Nacida como Cynthia Ann Smith, sus padres adoptivos le dieron su nuevo nombre de Frances Louise McDormand y juntos a dos hermanos adoptados más, recorrieron buena parte de EE. UU. ya que su padre era un pastor de los Discípulos de Cristo.

Su amor por el arte afloró desde muy joven y obtuvo un bachillerato en teatro en la universidad de West Virginia y una maestría en Bellas Artes de la Escuela de Drama de Yale, en 1982.

Dos años después, McDormand estrenaba marido y una prometedora carrera en el cine. Su esposo, Joel Cohen, uno de los prestigiosos hermanos Cohen, lanzaba su primer cinta llamada Blood Simple y su mujer era una de las protagonistas.

No pasó mucho tiempo antes de que la nueva estrella empezara a brillar con luz propia y ya, en 1988, obtuvo su primera postulación al Óscar como mejor actriz secundaria por su papel en Mississippi Burning, un filme de Alan Parker, con Gene Hackman y Willem Dafoe en los roles principales.

Por su rol, como la señora Pell, McDormand cosechó las primeras grandes críticas de su carrera aunque no obtuvo el codiciado premio. En esa ocasión, la estatuilla recayó en manos de Geena Davis por su papel en The Accidental Tourist.

Luego vendrían una serie de filmes menores, algunos incluso en los que su nombre no aparecía en los créditos. Pero su suerte cambiaría pronto.

De nuevo, de la mano de su esposo y el hermano de este, Ethan, en 1996 estrenaron Fargo, una comedia negra, escrita, producida y dirigida por el par de hermanos. La cinta mostraba a McDormand como la tenaz oficial de policía embarazada que investigaba una serie de sangrientos crímenes en la desolada y nevada ciudad de Fargo, en Dakota del Norte.

Para marzo de 1997, y tras ser aclamada en el festival de Cannes y convertirse en un éxito de taquilla, la película llegó a la ceremonia de los Óscar con siete nominaciones incluídas mejor película y mejor actriz principal.

McDormand se impuso al grupo de nominadas, que incluía a Kristin Scott Thomas por su rol en El paciente inglés, y le deparó su primer triunfo -en su segundo intento- en los codiciados premios.

A partir de esta victoria, la intérprete cimentó su nombre como una de las mejores actrices de su generación y lo confirmó con destacados roles en filmes como Almost Famous y North Country. Por dichas producciones McDormand volvió a ser considerada al Óscar en la categoría de mejor actriz secundaria, aunque no ganó.

Una vez más, en 2017, McDormand volvió a acaparar los elogios de la crítica por su actuación como una empecinada madre, que no descansará hasta encontrar a los culpables de la violación y el asesinato de su hija en Tres anuncios por un crimen.

Como era de esperarse, su sobresaliente actuación se tradujo en su quinta nominación al Óscar, y tras vencer a Margot Robbie (Yo, Tonya), Saoirse Ronan (Lady Bird), Sally Hawkins (La forma del agua) y Meryl Streep (The Post), alzó por segunda vez la estatuilla dorada como mejor actriz principal.

Este domingo volvió a la ceremonia de los premios de la Academia del Cine y las Ciencias Cinematográficas en uno de los duelos más reñidos de la historia de los Óscar, ya que las cinco aspirantes tenían méritos de sobra para triunfar.

Quizá, su principal rival era Andra May, por su depurada caracterización de la legendaria Billie Holiday, pero al final los votantes se decantaron por McDormand consolidando su posición como una de las intérpretes predilectas de los miembros de la Academia.

A sus 63 años, la actriz luce indetenible. En una industria que ha sido acusada de sexista con escasos papeles fuertes para mujeres que superan los 40 años, McDormand pareciera tener mecha para buen rato todavía.

Ya completó su siguiente proyecto llamado The French Dispatcher, escrito y dirigido por Wes Anderson y con un elenco de lujo conformado por Benicio del Toro, Adrien Brody, Tilda Swinton y Timothée Chalamet, entre otros. El filme tiene previsto su estreno para los próximos meses.

De igual forma McDormand también rodó The Tragedy of Macbeth, película dirigida por su esposo Joel Cohen, por primera vez sin su hermano Ethan al lado. La cinta se encuentra en posproducción y juntará a la galardonada actriz con otro oscarizado intérprete, Denzel Washington.

McDormand, quien ha actuado en nueve películas de los hermanos Coen, bromea al afirmar que no se ve a sí misma como una estrella de cine, a pesar de haber aparecido en 41 cintas durante cuatro décadas.

Paquete completo

Además de su brillante carrera en el cine, McDormand ha extendido su talento al teatro y la televisión, campos en los que también ha cosechado los más prestigiosos honores.

En 1988, por su papel de Stella Kowalski en una de las versiones de Broadway de la obra Un tranvía llamado Deseo, fue nominada al premio Tony como mejor actriz secundaria. Además, en el 2011, se llevó ese premio para su casa por su trabajo en el montaje de Good People, también en Broadway.

En la televisión también se empapó de gloria por su desempeño en la miniserie de HBO llamada Olive Kitteridge, por la que ganó dos premios Emmy en el 2015. En ese aciasión triunfó por su rol como actriz principal y productora ejecutiva.

Así que de momento, solo le falta un Grammy para unirse al club EGOT, un exclusivo grupo que reúne a los ganadores de los premios Emmy, Grammy, Óscar y Tony, mérito que solo 15 personas han alcanzado, entre ellas Rita Moreno, Whoopi Goldberg, Audrey Hepburn y John Legend.

Gerardo González

Gerardo González

Graduado de la Universidad de Costa Rica en Comunicación Colectiva. Especializado en gastronomía, turismo y entretenimiento.