Revista Dominical

El efecto Pepe Le Pew: los clásicos de antaño que no encajan en la sociedad actual

En las últimas semanas el zorrillo de los Looney Tunes cayó en desgracia, tras ser acusado de normalizar el acoso sexual. El suyo no es el primer caso de un viejo producto cultural que no envejece bien.

La escena era recurrente, el “chiste” todos lo sabían: el zorrillo Pepe Le Pew perseguía hasta el cansancio a una gatita que no le correspondía su interés romántico. El estira y encoge, la persecusión y la negatividad eran la base de la comedia que formaba parte del segmento que protagonizaba el zorrillo francés en las caricaturas de los Looney Tunes. Hoy, esa narrativa es señalada como normalización del acoso y el abuso sexual, motivos por los cuales Pepe Le Pew perdió su trabajo.

Este mes de marzo la noticia de que Pepe Le Pew se quedaría sin su participación en la nueva película de Space Jam sacudió Internet. Si bien hubo encontrados bandos que defendieron y señalaron al veterano personaje por igual, al final de cuentas el nombre de Pepe Le Pew tomó una inesperada notoriedad con la que no contaron su creadores cuando dieron vida al personaje secundario, en 1945. La mofeta no estaba acostumbrada a estar bajo el lente examinador.

Fue el periodista Charles M. Blow quien puso la discusión sobre la mesa. ¿Es Pepe Le Pew una apología al abuso sexual? Según la publicación que hizo el columnista en The New York Times, sí. Su análisis se basa en la escena recurrente que mencionamos al inicio de este artículo, observación que movió las masas de las redes sociales para pedir que la mofeta fuera retirada por Warner Bros. de la nueva Space Jam.

Aquí cabe destacar que en el 2019 el medio Deadline informó de que la escena en la que iba a participar Pepe Le Pew, junto a la actriz Greice Santo, quedó por fuera de Space Jam 2 cuando Malcolm D. Lee asumió como director del filme, luego de que Terence Nance abandonara el proyecto. El personaje ya no era parte de la película cuando empezó la discusión pública sobre su comportamiento.

Volviendo al tema, el debate ha trascendido más allá. No solo significa que Pepe Le Pew podría considerarse como un acosador, sino que también incluye al veloz ratón Speedy Gonzales, a quien Blow señaló como una caricatura cuyo mensaje era racista en contra de los mexicanos.

Esto derivó en que no solo Pepe y Speedy se vieran arrastrados a la discusión, dado que también otros personajes de corte infantil (y que nacieron hace décadas) han sido señalados por considerarse una imagen negativa con respecto a los valores de la sociedad actual. Miss Piggy, la eterna novia de la rana René, fue objeto de la polémica ya que muchos la catalogan como agresiva, violenta y acosadora. Pasó lo mismo con la Bruja del 71 por acosar a don Ramón y con la mas reciente serie animada de Pucca, cuya protagonista no deja de perseguir a Garu.

Empero, esta discusión no es algo nuevo. Desde siempre y de manera cíclica la sociedad vuelve su mirada a personajes y productos de la cultura popular creados tiempo atrás para señalar a aquellos que no envejecieron bien: algunos son sometidos a revisiones temporales; otros se tornan indefendibles y terminan exiliados para siempre.

En el caso de los personajes infantiles y animados de antaño, sus productores buscan la manera de darles una actualidad y crecimiento con respecto a la situación presente; algo que no puede pasar, por ejemplo, con obras como los libros.

Podemos citar casos recientes como el de los libros infantiles del querido autor estadounidense Theodore Seuss Geisel (Dr. Seuss), pues la editorial dueña de los derechos decidió no publicarlos más por considerar que incluyen representaciones racistas de algunos grupos étnicos. Los libros que recién se supo no volverán a imprimirse son Y pensar que lo vi en Mulberry Street, Si yo administrara el zoológico, La piscina de McElligot, ¡Más allá de Zebra!, ¡Súper huevos revueltos! y El acertijo del gato.

Efecto dominó

Como si fuera una hilera de piezas de dominó cayendo una tras otra, lo que sucedió esta vez con los señalamientos de acoso y abuso sexual hacia Pepe Le Pew, se llevó en banda a otros personajes (Speedy, doña Cleotilde, Miss Piggy...). Algo similar ha pasado antes con otros productos antes populares y que ahora se consideran racistas, machistas o promotores de la violencia, entre otros antivalores.

“En alguna época el arte expresaba la belleza en modelos que hoy se podrían considerar que tenían sobrepeso, ahora es todo lo contrario. Este análisis no es algo nuevo, siempre ha ocurrido. Ahora hay una fuerte tensión social con respecto a una lucha que tiene una dimensión político cultural”, afirmó José Carlos Chinchilla, sociólogo de la Universidad de Costa Rica y de la Universidad Nacional.

Chinchilla explica que estos símbolos tienen una connotación ajustada a su época de creación. El sociólogo menciona ejemplos locales, como Cocorí, de Joaquín Gutiérrez, y el texto antes muy utilizado en educación primaria Paco y Lola. El primero de ellos generó una discusión en torno a que si promovía o no el racismo en los niños de etapa escolar que lo leían como parte del programa de estudios indicado por el Ministerio de Educación Pública (MEP), mientras que el segundo fue usado durante muchos años como texto de aprendizaje para leer y ahora podría considerarse como fuera de contexto, debido al supuesto machismo que expresaba.

“Es esperable que ciertos íconos sean rechazados por sectores y por lo tanto las empresas deciden no correr el riesgo de enfrentarse a una situación de denuncia, así que dejan de divulgar el material. No es la idea de la censura, sino del cambio de valores y de la percepción de la realidad, además de la presencia de grupos interesados en rechazar cualquier producto o personaje que puede promover los antivalores”, agregó el sociólogo.

La psicóloga María Esther Flores, especialista en temas de familia, coincide con Chinchilla en el aspecto de que la sociedad cambia con el tiempo. Pero considera que en lugar de juzgar estos productos de antaño, se deberían de utilizar como una oportunidad de estudio.

“Esos productos, como Cocorí, tenían un contexto social X, no vamos a decir que sea bueno o malo; pero fueron creados en un contexto en específico. La historia no la podemos borrar sino que nos sirve en el afán de analizar si el mensaje está bien o mal. A partir de ese estudio podemos decir cuánto hemos podido avanzar, son instrumentos perfectos para el análisis”, afirmó la especialista.

El crítico de televisión y productor costarricense Óscar Cruz hizo un análisis profundo de la situación que se desató en torno a Pepe Le Pew y fue más allá al confirmar que los productos envejecen porque retratan una época distinta al momento en que se consumen (actualidad).

“El producto no era extraño antes, nunca lo fue, pero comienza a ser extraño no porque ese estilo narrativo, teatral o televisivo esté mal, sino que comienza a ser percibido como algo no óptimo porque existen patrones culturales y educativos de otras áreas que comienzan a ser distintos. No es que el producto sea malo sino que existe otro fenómeno en el área de la sociedad”, afirmó Cruz.

El especialista agregó que hay que entender el contexto en el cual nacieron estos personajes y productos, muchos de ellos que datan de la década de 1950. La comedia física, comenta Cruz, al carecer de recursos tecnológicos como los que hay actualmente (por ejemplo, los efectos visuales), tenía mucho más sentido en la televisión y el teatro porque los personajes no se basaban en un diálogo sino en movimientos exagerados, como sucedía en el programa de Los Tres Chiflados.

Transformaciones

Siguiendo con la corriente del mal envejecimiento de los productos y personajes, las empresas y productoras han intentado modificar a aquellos que aún pueden actualizarse.

Otras han tomado la decisión de seguir divulgando sus productos tal cual fueron concebidos, pero con las aclaraciones de contexto de que podrían representar estereotipos incorrectos y que su análisis puede servir para generar una conversación en torno a esos estereotipos y crear un mundo más inclusivo, diferente.

Un ejemplo de estas transformaciones pueden ser las nuevas caricaturas de los Looney Tunes, que en respuesta al conflicto de los permisos de uso de armas en civiles en Estados Unidos, ya no muestran a sus personajes usando armas de fuego ni explosivos. Elmer Gruñón ya no persigue a Bugs Bunny con una escopeta, lo hace con una hacha. ¿Mismo mensaje, cambio de producto?

Otro punto a destacar sería la decisión de la compañía Disney al pasar algunos de sus clásicos del cine animado a una sección que no esté a la mano de los niños pequeños en casa, dentro de su servicio de streaming Disney+. Dumbo, Peter Pan, La dama y el vagabundo, El libro de la selva y Los aristogatos (todas producidas y estrenadas entre 1941 y 1970); son consideradas no aptas para que los menores las vean sin supervisión adulta, dado que incluyen maltratos y rechazo a personajes inspirados en grupos étnicos.

Dichas películas sí están disponibles en la plataforma Disney+, pero bajo la responsabilidad de los adultos de decidir si los niños las ven o no.

Casos

A continuación presentamos un listado de algunos casos de personajes y productos clásicos que han sido objeto de análisis y hasta censura en los últimos tiempos:

Pepe Le Pew: La discusión tomó relevancia a inicios de marzo de este 2021 por la columna que publicó The New York Times, en la cual se asegura que el comportamiento del personaje es de acosador y abusador sexual. El guion de sus caricaturas siempre se centró en la persecución del zorrillo a la gatita.

El personaje fue creado por el animador, dibujante, guionista y productor Chuck Jones, en 1945, como parte de los dibujos animados de la serie de Looney Tunes. Tenía participaciones cortas en los programas y en 1996 fue parte del elenco del filme Space Jam, con breves apariciones en la cinta. Tras el escándalo reciente, trascendió que la escena que protagonizaba Le Pew en la nueva entrega de Space Jam había sido eliminada; no por los señalamientos en cuestión, sino desde el 2019 por decisión del nuevo director de la película.

Speedy Gonzales: Al veloz ratón mexicano le cayó también algo de culpa. El columnista de The New York Times lo señaló como una caricatura que genera estereotipos en contra de los mexicanos, al presentar a los amigos del ratón como “borrachos y letárgicos”. Sin embargo, muchos internautas mexicanos fueron los primeros en apurarse a defender a Speedy, al ser uno de los primeros referentes heróicos de origen latino desarrollados en Hollywood.

Cocorí: La discusión en torno a la representación de los afrodescendientes en el libro del escritor costarricense Joaquín Gutiérrez, de 1947, tiene muchos años en la palestra y cada cierto tiempo vuelve a tomar relevancia.

La controversia se remonta a 1995, como informó La Nación. Desde entonces hubo tres recursos de amparo en contra del Ministerio de Educación Pública por incluir el libro entre los textos de primaria.

Tanto en 1996, 2003 y 2017, la Sala Constitucional dictaminó que no se encontró ningún elemento discriminatorio o racista en el libro y dejó a decisión del MEP el destino de Cocorí. Cabe aclarar que desde el 2003 el libro no es parte de las lecturas obligatorias en las primarias costarricenses.

Miss Piggy: La eterna enamorada de la rana René, protagonista infaltable en la serie Los Muppets, de Jim Henson, también tomó relevancia en los últimos días. Esto es algo así como el dicho de “que si hay para todos...”.

Tras los cuestionamientos al acoso de Pepe Le Pew, la coqueta cerdita fue blanco de señalamientos por su comportamiento colérico y agresivo, y una vez más las redes sociales fueron los medios para expresarse en contra de la marioneta. A inicios de febrero de este año la plataforma Disney+, en la cual están disponibles contenidos de The Muppets, agregó una advertencia en los episodios.

“Este programa incluye representaciones negativas y/o maltrato de personas o culturas. Estos estereotipos estaban equivocados entonces y ahora están equivocados. En lugar de eliminar este contenido, queremos reconocer su impacto dañino, aprender de él y generar conversaciones para crear juntos un futuro más inclusivo”, reza el comentario previo a los capítulos.

La ingrata, Café Tacvba: Una de las canciones más famosas de la agrupación mexicana Café Tacvba tomó un curso muy diferente al que expresa la banda en la actualidad. Este es uno de los ejemplos de cancelación que se ha dado en otros ámbitos, ya que el grupo dejó de interpretar el tema desde el 2017.

La canción, de 1994, es parte del álbum Re, segunda producción de estudio de Café Tacvba. El video de La ingrata fue seleccionado por mejor video latinoamericano por la cadena MTV en 1995 y aún así, hoy por hoy la pieza no figura entre el repertorio en directo que presenta la agrupación. ¿Por qué? Pues porque la canción habla sobre un desamor que termina en una agresión física hacia una mujer, agresión que se menciona con la intención de “pegarle dos balazos” para que se muera.

“Éramos bien jóvenes cuando se compuso y no estábamos sensibilizados con esa problemática como ahora todos sí lo estamos”, explicó el vocalista Rubén Albarrán a La Nación de Argentina. Tras años de no tocar el tema, el grupo se juntó en el 2019 a la roquera colombiana Andrea Echeverri (Aterciopelados) para cantar Ingrata/o, una reinterpretación con letra feminista.

Lo que el viento se llevó: La película estrenada en 1939 es considerada uno de los clásicos del cine, una obra maestra del sétimo arte. Sin embargo, en junio del 2020 fue objeto de reclamos al considerarla como una expresión del racismo, dada la representación que se hace de la vida de los esclavos en las plantaciones del sur de Estados Unidos.

En junio del año pasado el guionista John Ridley, de la película 12 años de esclavitud, le pidió públicamente a la plataforma HBO Max que retirara Lo que el viento se llevó de su programación, en apoyo al movimiento Black Lives Matter, que se fortaleció a partir de la muerte semanas antes del afroestadounidense George Floyd, asfixiado por un policía blanco.

El servicio de streaming retiró el filme, pero afirmó que lo volvería a poner en línea con la aclaración de que las representaciones racistas en el producto eran y son erróneas, pero que la publicará en su formato original porque de lo contrario sería asegurar que esos prejuicios nunca existieron.

La Bruja del 71: Otra que ha estado en el medio de la tormenta en los últimos días es doña Cleotilde, a quien se acusa de acosadora. En la serie televisiva El Chavo del 8, el personaje de doña Cleotilde (interpretada por Angelines Fernández) se le insinuaba con insistencia a don Ramón (Ramón Valdés), así que, según algunos internautas, el suyo también es un personaje negativo.

En esta discusión no quedan por fuera otros personajes ideados por Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, para sus programas. La cuestión se ha desarrollado en torno a las agresiones físicas e incluso en la desigualdad social que representan en el programa.

Pucca: La pequeña Pucca, personaje principal de la caricatura coreana que lleva su nombre, no deja en paz a Garu, su motivo romántico. Ella hace lo que sea para llamar la atención del pequeño ninja y en cada episodio la motivación de Pucca es robarle un beso. Esta secuencia motivó también a que la opinión pública (en Internet) pidiera señalar al personaje infantil como acosadora, pese a que desde el 2008 dejó de emitirse el programa.

Dumbo, Los Aristogatos y Peter Pan: En el 2019 la compañía Disney vetó a estos tres clásicos del cine animado del catálogo de Disney+ para los menores de siete años, por considerar que tienen contenido racista en sus historias. La plataforma también le puso una advertencia a las películas.

Los estereotipos señalados versan sobre personajes que emulaban a personas de diferentes culturas. En el caso de Los Aristogatos se presentaba a Shun Gon, el gato siamés con ojos rasgados y que tocaba el piano con palillos y en Peter Pan había un grupo de habitantes a los que llamaban pieles rojas.

En Dumbo hay una escena en la cual un grupo representa estereotipos racistas, además son liderados por Jon Crown, en una poco feliz referencia a un término despectivo que se usaba para insultar a los hombres negros en Estados Unidos.

Esta separación del catálogo de películas también incluye a otros títulos animados clásicos de Disney, como La dama y el vagabundo y y El libro de la selva.

Breakfast at Tiffany’s: La aclamada comedia romántica de 1961 y protagonizada por la espectacular Audrey Hepburn contó con un personaje que todavía da de qué hablar porque hacía mofa de las personas asiáticas.

Fue el actor Mickey Rooney quien interpretó a I.Y. Yunioshi, y para caracterizarlo hizo uso de párpados simulados, dientes de conejo y un acento sibilante. El propio Rooney comentó en una entrevista que de haber sabido que tantas personas se iban a ofender por su papel, no lo hubiera interpretado.

Libros infantiles del Dr. Seuss: A principios de marzo de este año trascendió que la editorial dueña de los derechos de los libros infantiles escritos por Theodore Seuss Geisel (Dr. Seuss) ya no iba a publicar más ejemplares de seis títulos del autor por considerar que mostraban imágenes de personas en una manera insensible y errónea.

Y pensar que lo vi en Mulberry Street, Si yo administrara el zoológico, La piscina de McElligot, ¡Más allá de Zebra!, ¡Súper huevos revueltos! y El acertijo del gato, son los libros que ya no se publicarán más. “Dejar de venderlos es sólo parte de nuestro compromiso y nuestro plan a largo plazo para Dr. Seuss Enterprises”, anunció la compañía en un comunicado de prensa.

Dos ejemplos tienen que ver con un personaje de origen asiático que usa un sombrero cónico y come con palillos, y el otro es la ilustración de dos personas afrodescendientes que están descalzas y usan ropa hecha con pasto. Según la editorial, desde hace muchos años han recibido quejas de padres sobre los estereotipos que se manifestaban en algunos libros del aclamado autor infantil.

Jessica Rojas Ch.

Jessica Rojas Ch.

Bachiller en periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Cubre temas de música nacional e internacional, además de informaciones de entretenimiento.