Revista Dominical

El comedor infantil de Tejarcillos: así se alimenta a un centenar de niños en tiempos de pandemia

De lunes a viernes, 95 chiquitos de Alajuelita hacen fila en pos de su almuerzo. Saben del coronavirus y que se pueden contagiar en la calle, pero esa salida de sus viviendas les asegura a muchos de ellos su único alimento diario. Las “burbujas sociales”, el distanciamiento y el #quedateencasa cobran otra dimensión en las comunidades del sur de San José.

14/05/2020. MATERIAL EMBARGADO HASTA SU PUBLICACION EL DOMINGO 24 DE MAYO EN LA REVISTA DOMINICAL DE LA NACION. Alajuelita. Hora: 10:50 a.m. En el Comedor Infantil Génesis, ubicado en Tejarcillos de Alajuelita y administrado por la Fundación Génesis, cientos de niños acuden todos los días a desayunar y almorzar. Aunque la afluencia de pequeños ha disminuido debido al COVID-19, aún son muchos los que acuden a recibir el alimento de forma más distribuida para acatar las medidas de distanciamiento social. En la foto, el niño Carlos Santana.
Fotos: Mayela López
14/05/2020. MATERIAL EMBARGADO HASTA SU PUBLICACION EL DOMINGO 24 DE MAYO EN LA REVISTA DOMINICAL DE LA NACION. Alajuelita. Hora: 10:50 a.m. En el Comedor Infantil Génesis, ubicado en Tejarcillos de Alajuelita y administrado por la Fundación Génesis, cientos de niños acuden todos los días a desayunar y almorzar. Aunque la afluencia de pequeños ha disminuido debido al COVID-19, aún son muchos los que acuden a recibir el alimento de forma más distribuida para acatar las medidas de distanciamiento social. En la foto, el niño Carlos Santana. Fotos: Mayela López Mayela López
Comedor Infantil Génesis Los niños vecinos de Tejarcillos de Alajuelita, un barrio vulnerable, asisten de lunes a viernes a almorzar al comedor infantil aun en tiempos de pandemia. Los infantes tienen autorización de sus encargados para aparecer en fotos y videos, aseguraró la dirección del comedor y de la fundación que lo administra. Fotos: Mayela López (Mayela Lopez)

Chayito ha escuchado mucho las noticias y sabe que el coronavirus es una enfermedad “bastante molesta” y que “puede manifestarse como una grave neumonía que la puede dejar sin respirar”. Aún así, esta mujer de 49 años no se confina en su casa, aunque podría. Cada mañana se despierta dispuesta a servir ad honorem. Claro que hace lo suyo y juiciosamente aplica al pie de la letra aquel refrán de “a Dios rogando y con el mazo dando”.

Ella pone en manos de Dios su salud, se lava las manos y trata de mantener distanciamiento social, aunque a diario se rodee de casi 100 niños como Kiara, Grettel, Kristhel y Jonathan.

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