Amado Hidalgo. 30 octubre

¿Recuerdan el primer encuentro de Matosas con los seleccionados? Un 11 de octubre en México, antes del juego contra los aztecas. Frío y hasta descortés por parte de los jugadores, quienes no se levantaron de sus sillas y pusieron cara de pocos amigos.

¿Ese “feeling” en el cara a cara de la primera vez fue una simple premonición, o tal vez alguno de los futbolistas había escuchado algo de sus andanzas? ¿A lo mejor Campbell, en el camerino del León, oyó alguna historia del pasado de Matosas por el equipo? O tal vez no les hizo gracia tener a un técnico del que corren historias como conquistador.

Lo cierto es que ese “feeling”, que enamoró a los dirigentes ticos en el primer contacto, estuvo muy lejos del sentir de los jugadores. Los resultados en la Sele, su desprecio final y la historia negra que se destapa en México en torno a Matosas, agigantan el pesar por su contratación.

Peor aún: Acrecienta las dudas de lo que hizo, no hizo o intentó hacer aquí. Porque si fue capaz de pedir comisiones por la compra de futbolistas para sus equipos, como dicen allá, imagino muchas cosas que podría maquinar desde el banquillo de una Selección.

Pero mejor dejo la imaginación en modo censura y paso a los hechos. Los graves hechos que nunca se aclararon. Como las declaraciones de Rafael Palma, expresidente del Cartaginés, denunciando llamadas al actual jerarca de ese club, para que votara a favor de un grupo electoral, a cambio de tener jugadores en la Selección.

O el supuesto pedido de Matosas para que Sergio Hidalgo diera sus votos al grupo oficialista, con la amenaza de irse al día siguiente de la elección si eso no ocurría. ¿Sería capaz Matosas de algo así, o habría que atribuirlo a la imaginación del periodista que lo reveló?

¿Fue demorada la salida del técnico a petición de alguien? Otra pregunta válida. ¿O creen ustedes que el buenazo de Gustavo, que estaba aburrido apenas con dos meses de haber llegado, se puso la mano en el corazón y decidió por si solo aguardar a que pasaran las elecciones?

“Esperé porque venía la Copa Oro y cosas importantes para la Federación”, fue más o menos la frase que utilizó. La cuestionada integridad del técnico, patentizada en los audios mexicanos, hace que la estela de su paso sea cada vez más lamentable. Y oscuro.

Tal vez un día podamos oír los audios o WhatsApps de Matosas con Jimmy Marín, en torno a su salida de la Selección, y de Keylor Navas, sobre sus vacaciones en tiempos de Copa Oro. Al menos nos daríamos cuenta de cuánto nos mintió.