Fiorella Masís. 20 mayo
Daniel Colindres alza el trofeo que significó la corona 34 de Saprissa. Fotografía: John Durán
Daniel Colindres alza el trofeo que significó la corona 34 de Saprissa. Fotografía: John Durán

Saprissa soportó, aguantó y sufrió... llámelo como quiera. Dicen los futbolistas que un título nunca es fácil, pero para llegar a la corona 34 los morados vivieron un mano a mano con la adversidad.

En la temida ruleta rusa fue donde la S pudo celebrar, tras 120 minutos de un 0-0 ante Herediano (1-1 en el global), vencieron 4-3 en penales.

Que la final se definiera desde el manchón blanco no es algo extraño. En la ida había quedado reflejado lo apretada que sería la disputa del cetro.

Pero para Saprissa fue doble mérito haber llegado hasta esa instancia, pues le tocó jugar con diez hombres desde el 28’.

Jaikel Medina, Johan Venegas y Mariano Torres empiezan la celebración tras el penal fallado por Omar Arellano. Fotografía: John Durán
Jaikel Medina, Johan Venegas y Mariano Torres empiezan la celebración tras el penal fallado por Omar Arellano. Fotografía: John Durán

Lo que sucedió en ese minuto pudo haber marcado el camino a favor de los visitantes.

Heiner Mora le complicó la vida a su club cuando majó la pierna del volante Rándall Azofeifa y luego le dio un ligero golpe con la cabeza.

Los tibaseños estaban perdiendo al mejor zaguero que tuvieron en el Rosabal y eso era sinónimo de alarma.

El cotejo se convirtió en un reto para el equipo morado, que recurrió a Michael Barrantes para actuar de defensor.

Eso provocó que Herediano se adueñara de la pelota, aunque no lo suficiente para celebrar en la Cueva.

Hasta la segunda mitad los técnicos movieron sus fichas y el Team asfixió al local.

Ahí empezó una resistencia morada ante cada balón que lanzaban los florenses al área.

Del otro lado los locales intentaban salir con velocidad, pero no tuvieron una clara.

Saprissa celebra su cetro número 34

Su mérito hasta entonces fue aguantar el cero atrás, con una zaga sumamente criticada durante todo el certamen.

El cetro no tapa sus errrores pasados, pero este domingo resaltó, porque pese a la expulsión de Mora, se comportó a la altura.

Henrique Moura jugó, probablemente, uno de sus mejores partidos y Barrantes apareció en cada centímetro del terreno.

Ariel Rodríguez celebra el título con la medalla de campeón. Fotografía: John Durán
Ariel Rodríguez celebra el título con la medalla de campeón. Fotografía: John Durán

Así Saprissa alcanzó los tiempos extra y, empujado por una Cueva eufórica, empezó a igualar las acciones.

Herediano también era víctima del cansancio y si anteriormente no logró reflejar el futbolista de más, ya era difícil.

Omar Arellano se lamenta tras lanzar el balón a lo alto. Fotografía José Cordero
Omar Arellano se lamenta tras lanzar el balón a lo alto. Fotografía José Cordero

Cada equipo creó una ocasión para evitar los penales, pero la desperdiciaron de forma sorprendente.

Primero fue Johan Venegas y después Jairo Arrieta, a quien finalmente le tocó ser villano. El delantero lanzó el cuarto penal florense, pero Briceño lo adivinó y tapó su remate.

Esa fue la sentencia, porque después Barrantes concretó y aunque el Team seguía vivo, la bola ya estaba del lado morado.

Omar Arellano mandó la pelota a las alturas y Saprissa tocó la gloria tras dos torneos sin celebrar el título.

92 minutos con un jugador menos en una disputa del cetro y aun así halló la recompensa.

La fiesta quedó en el equipo que mejor sabe jugar finales, lo dicen los números: nueve disputadas desde 2007 y solo una perdida. Casualmente esa se le escapó contra Herediano.

La 34 saprissista lleva sabor a revancha y resistencia.

Así se resolvieron los penales: Anotó Rándall Azofeifa, anotó Johan Venegas, anotó Leonardo González, anotó Daniel Colindres, anotó Yendrick Ruiz, anotó David Ramírez, tapó Briceño a Jairo Arrieta, anotó Michael Barrantes, falló Omar Arellano.

Michael Barrantes disputa el balón con Omar Arellano. Fotografía: John Durán
Michael Barrantes disputa el balón con Omar Arellano. Fotografía: John Durán