Esteban Valverde. 20 enero
Patricio Hernández dirigió su último partido con Saprissa en abril del 2002, en el estadio Fello Meza. Fotografía: Mario Rojas
Patricio Hernández dirigió su último partido con Saprissa en abril del 2002, en el estadio Fello Meza. Fotografía: Mario Rojas

Patricio Pato Hernández fue nombrado en 2002 por la Junta Directiva comandada por Minor Vargas como el entrenador de Saprissa para iniciar un proceso en el que los jugadores juveniles tendrían un papel preponderante, ya que el equipo estaba en crisis económica y no se podían sumar refuerzos sonados.

Prácticamente desde que llegó, consciente de las dificultades económicas que tenía el plantel, él apostó por los juveniles.

"Cuando yo llegué a la institución era un plantel de 24 jugadores y en el primer entrenamiento me di cuenta que había un futuro enorme, el reto era amalgamar a los de experiencia con los jóvenes. Yo pedí un año, con eso yo sabía que podía dar un equipo joven, dinámico y con futuro en Europa", recordó.

Patricio, con sus palabras, descubrió al menudito, pero hábil extremo de colochos que utilizó como lateral derecho: Christian Bolaños, tampoco olvidó el contención que entraba fuerte siempre y tenía un pase largo envidiable para poner de cara a gol a cualquier atacante: Rándall Azofeifa, no dejó atrás en su recuerdo a un espigado juvenil que con un segundo más de pausa a la hora de definir, se convertiría en un romperredes total: Álvaro Saborío, y menos dejó por fuera al zaguero con un don de liderazgo impresionante: Gabriel Badilla.

Hernández fue el encargado de confiar en este cuarteto de jóvenes, a quienes rodeó de hombres de experiencia como Rándall Raw, Roy Myers, Jonathan Bolaños, Andrés Núñez y Jeaustin Campos.

"Christian disfruté verlo en las copas del mundo, verlo generoso para el esfuerzo, unido a un talento muy futbolero, muy latinoamericano, me encantó verlo en Alemania, también en la Champions. El día del debut de Bolaños fue curioso porque yo solo le dije: 'Hacé lo que vos sabés y no le hagas caso a nadie que sabés jugar y bien'... La primer jugada que hizo fue mandar un caño y desde ese momento yo dije: 'Este dura poco, va para Europa'", dijo.

Después del ahora veterano saprissista, el otro futbolista que marcó para siempre al argentino fue Gabriel Badilla.

El 20 de noviembre de 2016, el timonel estaba en su casa y fue una de sus hijas la que le dio la triste noticia del fallecimiento del exzaguero.

“Sentí mucho, como si fuera un hijo mío, la partida de Gabriel Badilla. Él era como una mezcla entre un defensor italiano y alemán. La muerte de él la sentí muchísimo, la verdad, su partida me conmovió mucho, porque su liderazgo era impresionante y su compromiso también. Recuerdo que prefería utilizarlo aunque tenía a hombres como Víctor Cordero, Reynaldo Parks y Gilberto Martínez”, contó.

Hernández recalcó que no le sorprende saber que Álvaro Saborío se encuentra todavía activo, al igual que Rándall Azofeifa, con 37 y 35 años respectivamente.

“Puse un '9′ espectacular que siempre lo quise llevar conmigo a otro país, pero no pude. La humildad y entrega de Álvaro era algo excepcional”, detalló.

El argentino llegó con un cartel enorme, debido a que tuvo una exitosa carrera como jugador al conseguir campeonatos nacionales de su país con Estudiantes de La Plata y River Plate, además de certámenes internacionales de prestigio como la Copa Libertadores de América de 1986.

Por otra parte, como DT tenía el antecedente de venir directo del River Plate. Patricio Pato Hernández fue la gran apuesta de la S para relanzar su desgastada imagen en ese momento. La falta de figuras llevó al che a apostar por juveniles de la cantera y hoy cuatro de esos nombres entraron en la historia del fútbol nacional.

La aventura del argentino fue corta, pero con tranquilidad el entrenador declara que la misión se cumplió, porque consiguió dar el empujón necesario a talentos que se volvieron una realidad total.

"Yo soy entrenador y ser entrenador es como cuando se pone un árbol para lo que lo disfruten los nietos. La satisfacción mía y el amor que le tengo a la pelota no hace más que hacerme sentir orgulloso. Mis satisfacciones no son los campeonatos ganados, en todos los equipos yo prefería proyectar jugadores jóvenes", analizó.

Patricio Hernández dirigió a Saprissa desde noviembre del 2001 hasta abril del 2002 y consiguió una estadística de 11 triunfos, cinco empates y nueve caídas, para un rendimiento del 51%.

Al final, una seguidilla de derrotas ante Santos de Guápiles 2 a 1, Alajuelense 2 a 0, Santa Bárbara 3 a 2 y Cartaginés 2 a 0 provocaron la decisión de sacarlo del plantel.

Cariño. El técnico todavía se mantiene al tanto de Saprissa y asegura que le guarda un cariño especial al equipo.

"El mensaje que puedo dejar es para esa generación, pero sobre todo para la familia de Gabriel Badilla, que estoy con ellos y que esa estrella continúa brillando fuertemente como lo hizo en el pasado. De verdad que sentí muchísimo lo que sucedió", concluyó.

Hernández sostiene que al final el tiempo dio la razón al proceso que inició y los resultados son muchos más palpables hoy en día.

Álvaro Saborío se volvió el '9' por excelencia de la Selección Nacional, Rándall Azofeifa fue a los mundiales de Alemania 2006 y Rusia 2018, Gabriel Badilla no solo fue un símbolo del Saprissa, sino que también asistió a la cita del orbe en Alemania y sin duda el más exitoso ha sido Christian Bolaños, quien acumula tres participaciones en Copas del Mundo y fue parte del exitoso grupo que llegó a cuartos de final de Brasil 2014.

“El proceso no me dejaron terminarlo, me pedían terminar la carrera sin tener el carro, ahora se ve la evolución de lo que se inició”, concluyó.

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