Esteban Valverde. 15 febrero
Jody Stewart (Izq.) junto a su entrenador personal Alonso Díaz, quien le ayuda a mantenerse en forma. Fotografía: Cortesía
Jody Stewart (Izq.) junto a su entrenador personal Alonso Díaz, quien le ayuda a mantenerse en forma. Fotografía: Cortesía

Jody Stewart vivió a sus 23 años la prueba más complicada que le pudo poner la vida en su carrera deportiva. El juvenil prometedor, zaguero regio y líder de Bryan Ruiz y Keylor Navas en sus inicios, sufrió una ruptura del talón de Aquiles que lo sacó tres años de las canchas y provocó un descalabro total en su vida.

Hoy, 12 años después, el exjugador de Saprissa confesó que aquel mal trago lo llevó a una depresión sin control, también a una ansiedad terrible que provocó un aumento de peso incontrolable y un deseo insaciable por no estar solo, lo que lo hizo fiestero.

Stewart no lo esconde y lo acepta con sinceridad. Cuando más debía cuidarse, cuando más debía entrenar, cuando más debía enfocarse, apostó por otros caminos y hoy se arrepiente de ello.

Al estar sin hacer ejercicio, el exjugador pasó de pesar 88 kilogramos a 122, de hecho, más de una década después no ha podido recuperar el peso ideal; en aquel momento él mismo confesó que su alimentación era pésima.

“Yo vivía solo y pasaba todo el día en la cama, ni siquiera podía caminar, entonces para mí fue muy difícil. Yo me alimentaba mal por lo mismo y la ansiedad me comenzó a atacar”, dijo.

Al salir de la peor parte del proceso y dejar de estar postrado, en lugar de buscar reforzar el trabajo físico lo que hizo fue volverse amante de la vida nocturna. Al salir de fiesta encontró llenar el vacío que sentía al recordar el frenazo que le había dado la vida a su desarrollo deportivo.

Jody pasó de ser el zaguero de proyección de Hernán Medford en la S al líder del equipo de Segunda División, sin esperanzas reales de recuperar el terreno perdido.

“Tal vez cuando entré en ese estado de depresión comencé a salir hasta solo, la ansiedad me mataba mucho, nunca hice ninguna tontera, pero sí a mi mente se me venían muchas cosas, yo me cuestionaba mucho, estaba estancado, entonces una forma de sentirme mejor era salir. Este problema nunca me lo traté, no lo veía como una enfermedad”, declaró.

Los amigos con los que se rodeó tampoco fueron los idóneos; el jugador dio a conocer que le faltó un buen consejo que lo ubicara, porque sobraron los que lo llevaron a centros nocturnos, más no los que le dijeron que estaba arruinando su futuro.

El defensivo es claro que la responsabilidad sobre cada situación que vivió es totalmente propia; no obstante, siempre guarda una reflexión al respecto.

“Pude tomar mejores decisiones, porque cuando estuve solo me di cuenta que no todos los amigos son para bien, hay gente que afecta mucho, y la envidia hunde. A veces cuando usted necesita palabras de aliento, lo que le dicen es que vaya a tomarse algo. Debí alejarme de gente cuando debía cuidarme más, cuando tenía que mejorar mi alimentación... Al final terminaba yendo porque sino no sentía que tenía amigos”, recordó.

El futbolista añadió que por lo menos tres veces a la semana salía, lo hacía entre semana y normalmente después de los partidos con Saprissa de Corazón.

“Sí fui fiestero. Después de mi lesión me invitaban mucho, no voy a culpar a la gente porque el que toma la cerveza y el trago soy yo, pero sí me provocaban a salir mucho, salía muchísimo cuando jugaba con la segunda, porque modestia aparte mi rendimiento era bueno, entonces sabía que dando poco podía cumplir”, relató.

Así, ponerse a tono físicamente para el exmorado era prácticamente imposible.

"A mí me golpeó muy fuerte lo de la lesión, porque estuve en depresión, porque nadie espera lesionarse, pero no supe asimilar de buena manera el proceso. Hubo mucho tiempo que no salía de mi casa, no quería hablar con nadie, yo no le conté a mi mamá que estaba lesionado, yo no quería, me daba mucha ansiedad", profundizó.

Pese al desorden, el jugador consiguió continuar con su carrera deportiva hasta que Víctor Badilla asumió la gerencia deportiva morada y eso hizo lo hizo buscar un finiquito.

"Lo de Saprissa me dolió, porque no terminé de reventar porque yo soy como Christian Bolaños, somos creados en Saprissa desde pequeño, yo estuve directo en Saprissa, pero me dolió mucho no reventar, era difícil porque estaba Gabriel Badilla, Víctor Cordero, Jervis Drummond, pero sé que si no me lesiono me pudo ir mejor", contó.

El exmorado pasó por Puntarenas, Sagrada Familia, entre otros proyectos de la Liga de Ascenso, y todavía en el último campeonato de la Liga de Ascenso tuvo participación con el club de Futbol Consultants.

“Estuve jugando hasta el torneo pasado con Futbol Consultants. Hace como seis años jugué con Uruguay de Coronado como tres partidos, pero luego paré por completo de jugar, como a los tres años me llamó Róger Flores y me ofreció un proyecto en Segunda División con Sagrada Familia, buscaron a Kervin Lacey y otros. De Sagrada Familia paré por completo y deje de jugar, paré como cuatro años”, expresó.

Todavía hasta este 14 de febrero, al experimentado deportista lo buscaron equipos de Segunda División como Rosario de Naranjo, empero no aceptó los ofrecimientos, porque su idea es recuperarse de un problema en la ingle y volver la siguiente campaña.

“Humildemente yo el torneo pasado tenía como cuatro años de no jugar y aún así quedé como jugador de la fecha un montón de veces, los primeros seis meses fuimos a Jicaral a ganarle, no estoy completamente bien del peso, me hace falta bajar más pero ando bien. Ahorita peso 103 gracias a un trabajo físico que hago con Alonso Díaz, un entrenador personal. Espero quedar en 93 kilogramos”, agregó.

En la actualidad, Jody Stewart es entrenador de las divisiones menores de Futbol Consultants, donde no escatima en contar su experiencia para que las nuevas generaciones no cometan los errores que hoy todavía a él lo hacen pensar.

“Con la Sub-17 si soy más directo y sí les digo sin vergüenza lo que a mí me pasó para que a ellos no les pase”, concluyó.

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