Esteban Valverde. 5 febrero
Kreasher Mooke vive en Miami desde 2013 donde encontró una vida después del fútbol. Fotografía: Cortesía
Kreasher Mooke vive en Miami desde 2013 donde encontró una vida después del fútbol. Fotografía: Cortesía

Kreasher Mooke dejó Costa Rica en 2013, lo hizo abrumado por un finiquito con Saprissa, además recién operado de una dolencia de rodilla y con el deseo de dejar su vida en territorio nacional y buscar nuevos horizontes. El rápido y corpulento lateral izquierdo que defendió la camisa morada de 2011 a 2013 vive en Miami, donde volvió a arrancar.

Mooke reveló que en Estados Unidos aprendió oficio, lo hizo porque entendió que su camino no sería más el fútbol y gracias a su empeño consiguió colocarse laboralmente. La vida del lateral es ajetreada; no obstante, él la disfruta y agradece las ventajas que ha tenido por los puestos que ha desarrollado.

El primer trabajo de Kreasher fue en el departamento de mantenimiento e ingeniería de un hotel de Miami, donde la vida lo hizo encontrarse con muchas estrellas mundiales del cine, la música y el mundo del deporte.

El lateral trabajó durante cuatro años en este lugar, al que ingresó sin saber absolutamente. Desde Justin Bieber hasta Keylor Navas fueron atendidos por el tico.

“Ahí yo veía todo, si había que arreglar algo, pues ahí estábamos siempre a disposición. Ese hotel es de celebridades por lo que los cuartos necesitaban muchísimo mantenimiento. Yo estuve con varias celebridades. Por ejemplo Will Smith, Justin Bieber, también con el Real Madrid, el último año que estuvo Keylor, ellos fueron a este hotel, por lo que pude compartir con Keylor Navas, también con Marcelo y Sergio Ramos”, recordó.

El oriundo de Limón recordaba a Navas joven, cuando apenas hacía sus primeras armas en el Saprissa. En aquel tiempo, el Halcón entrenaba de vez en cuando con el primer cuadro, al cual sí pertenecía Mooke.

"La familia estaba hospedada en el mismo hotel y en eso la hija, Daniela, llamó para pedir unas baterías creo entonces yo aproveché para conversar con ella y le hice saber que era de Costa Rica y demás. Otro día me los topé de frente y ya pude hablar con Keylor una media hora, todo muy bien. Después me dijo que me tenía una camisa para mí", mencionó.

Después de estar en el hotel, hace nueve meses el exdefensor tibaseño disfruta de una nueva aventura laboral, ahora como parte de una empresa que se dedica a la instalación de cableado subterráneo en las zonas residenciales.

Al ser Miami una ciudad expuesta constantemente a desastres naturales como huracanes, esta es una forma de evitar perder los servicios de comunicación y electricidad. En vez de utilizar alambrado superficial, este pasa por debajo del suelo.

"Lo de la fibra óptica lo aprendí porque acá se está mandando todo por debajo del suelo, ya no se usa el cableado de los postes y se evita cortar el servicio cuando hay fuertes vientos y demás. Nosotros lo que hacemos es montar toda la estructura y después envían el cableado por ahí", explicó.

De esta forma Mooke sale de su casa a las 7 a. m. y regresa hasta las 8 p. m. luego de una intensa jornada en la que debe revisar el funcionamiento adecuado de las diferentes cuadrillas.

Aquel fornido futbolista quedó atrás; no obstante, el excarrilero es claro en que tampoco se ha descuidado tanto.

"Para lo que yo como y que no hago nada pues estoy un poco más grueso, pero no de gordo. La otra vez me inscribí en un gimnasio, pero no hay chance de nada, yo salgo del trabajo, vengo como y me quedo acá tranquilo, ese gimnasio perdí la plata porque en cinco meses no fui", relató entre risas.

En cuanto al fútbol, el zurdo todavía lo practica pero de una forma mucho más recreativa, al integrar la Selección de Costa Rica en Miami, un equipo que compite contra otras escuadras de migrantes de nacionalidades como Venezuela, Perú y Nicaragua, entre otros.

El exdeportista aseguró que es feliz en el país de las barras y las estrellas, donde convive con su novia y tiene realizada una vida que le permite subsistir de buena forma.

“Yo me vine a Estados Unidos en 2013, me había salido una oportunidad de jugar en Fourt Lauder, pero ellos no estaban ofreciendo algo para asegurarme un futuro, yo esperaba un año de contrato y ellos no. Después estuve en Atlanta, pero no encontré lo que quería y me devolví a Miami. En 2013 me retiré con 30 años, pero no me arrepiento de nada, pude ir a un mundial menor, jugar en Saprissa, me fue bien”, concluyó.

Salida de la 'S'. Un hecho que nunca se aclaró sobre Mooke fue su salida del Saprissa en octubre del 2012, cuando el club anunció que había llegado a un finiquito con él.

“Yo llegué a Saprissa porque Alexandre Guimaraes me quería, me estuvo probando y me dejó. Él creyó en mí, me acuerpó, me dijo en el aeropuerto que me quería y llegué a un acuerdo con Enrique Rivers. Después tuve una lesión fuerte de rodilla, me operaron y en eso entró Daniel Casas, después cuando salí todo el mundo lo que piensa es que se dio un altercado y malentendido con Víctor Bolívar, pero yo hablé con Juan Carlos Rojas y Rivers y preferí hacerme a un lado porque él estaba jugando y yo no”, describió.

Mooke aceptó que sí hubo un tema personal entre ambos; sin embargo, no fue como se dijo en aquel momento y de hecho él se lo hizo saber al capitán de aquella escuadra, Gabriel Badilla (QdDg).

“Yo sí, yo estaba tranquilo y no le debía nada a nadie, él que pasaba haciéndose bolas era él (Bolívar), pero igual preferí hacerme a un lado. Yo sé lo que pasó y lo que no, mis allegados también lo saben, es más con esto le digo todo, mi exnovia de ese tiempo supo toda la historia”, dijo.

“Al final él siempre se hizo bolas en la cabeza sin estar yo ahí, imagínese, la fama no sé. Yo se lo dije a Gabriel Badilla lo que había pasado, le enseñé mi teléfono y él hasta me dijo que por qué me iba a ir, pero yo le dije que tranquilo, que ya había tomado la decisión”, acotó.

Al limonense, Saprissa le canceló todo el dinero y él se fue sin problema.

"Yo me fui por el entrenador porque estaba volcado totalmente hacia Bolívar", declaró.

El exfutbolista añadió que nunca más volvió a hablar con el guardavallas del tema y no intentó buscarlo para aclarar el tema.

“Lo del camerino quedó ahí. Yo a él no tengo que aclararle nada, porque por más que le dijera lo que había o no pasado, él tenía su decisión tomada. A mí eso no me interesa, yo no me meto en la vida de nadie”, admitió.

Kreasher siempre quedó con el sinsabor que en Saprissa pudo estar más tiempo y al final una situación extra fútbol le pasó factura.

“Claro que me dolió, porque yo me había esforzado por recuperarme desde antes, imagínese que es difícil tener doble oportunidad en Saprissa y a mí me había pasado, al final quedé con un sinsabor, esa espinita quedó ahí porque yo sé que pude jugar más tiempo”, concluyó.

Más historias: